Venezuela, está inmersa en una crisis política, económica y social. La democracia que floreció ha sido socavada por la represión, corrupción y erosión de las instituciones. El lema «El Bravo Pueblo», inspiró durante la lucha por la independencia y hoy, resuena, recordándonos que no ha terminado.

La frase tiene sus raíces en la historia de un pueblo por liberarse del dominio colonial. Durante la Guerra de Independencia, Venezuela demostró coraje, valentía y determinación en la búsqueda de su libertad. Hoy, ese espíritu de arrojo, valor y resistencia se manifiesta reclamando democracia y autonomía perdida.

Han sido enormes los desafíos. Violaciones de los Derechos Humanos, elecciones cuestionadas, irrespeto a la Constitución y represión política, han creado un clima de miedo y desconfianza. La economía desmoronada, condujo a un trance humanitario, escasez de alimento y medicina. Millones desesperados, huyeron del desafuero y la arbitrariedad, creando una diáspora sin precedentes.

El espíritu de «El Bravo Pueblo» persiste, y su perseverancia, es una inspiración. La lucha por la democracia en Venezuela es un recordatorio de que la libertad y la justicia son valores universales que deben ser defendidos. No se puede dar por sentada la democracia, hay que trabajar en conjunto para apoyar a aquellos que luchan por ella.

«El Bravo Pueblo» hoy, vence las sombras y a pesar de los obstáculos, continúa soñando, anhelando un futuro libre, democrático y próspero. La determinación por el sistema democrático nos concierne a todos y jamás debe abandonarse.

La democracia, otorga poder a la ciudadanía para tomar decisiones y la vía, es el voto. Emitirlo, es la esencia misma de la democracia, y debe ejercerse con responsabilidad y plena conciencia. El pueblo es el soberano y el poder reside en la ciudadanía; el sufragio es la herramienta mediante la cual el ciudadano ejerce su soberanía. A través del voto, se eligen sus representantes. Cuando votamos, contribuimos al proceso democrático, fortaleciendo las instituciones y garantizando que los electos sean responsables ante el pueblo.

La democracia se basa en el principio de la separación de poderes y rendición de cuentas. El voto, mantiene a raya a quienes detentan el poder. Al votar, elegimos los que reflejan nuestros valores, principios y preocupaciones, y además, tiene el poder de reemplazar quienes no honren la palabra empeñada, cumplan sus promesas, compromisos y expectativas.

En cada elección, tengan presente que el acto de votar no solo es un derecho, sino también un deber cívico. La participación electoral responsable y activa, es esencial para mantener una democracia vibrante, saludable.

Hoy, nos enfrentamos a las urnas, pensemos que el voto es un instrumento poderoso que puede moldear el destino de la nación, proteger los valores democráticos y resguardar la libertad en los que se basa una sociedad de principios y buenas costumbres ciudadanas.

¡La primaria es tuya, es ciudadana!