Por José Gregorio Martínez en Panampost

Los despachos de crudo venezolano a Estados Unidos pasaron de 6,3 millones de barriles en el primer trimestre de 2023 a 14,6 millones en el mismo periodo de 2024, según las más recientes cifras divulgadas por la EIA

La política exterior de Estados Unidos hacia la dictadura venezolana durante el gobierno de Joe Biden ha sido más que complaciente. La defensa del retorno de la democracia al país sudamericano ha quedado en segundo plano para la Administración demócrata, que ha priorizado el acceso a petróleo barato cerca de sus costas tanto por razones económicas como políticas. La reimposición de sanciones al régimen de Nicolás Maduro por el incumplimiento del Acuerdo de Barbados ha sido una medida simbólica. Así lo demuestran la larga lista de excepciones y las cifras que revelan cómo en Miraflores siguen gozando de una apertura comercial que oxigena a la industria petrolera con la que se financia la cúpula chavista, gracias a las concesiones de la Casa Blanca.

Y es que mientras por un lado el Departamento de Estado anunció en abril la no renovación de la Licencia General 44 al petróleo y el gas venezolano, por el otro ha venido otorgando autorizaciones individuales para operar en Venezuela a la petrolera estadounidense Chevron, a la española Repsol, a la francesa Maurel & Prom (M&P), a la británica BP (BP.L) y a la energética estatal de Trinidad y Tobago, NGC. Todo esto se traduce en recursos para la tiranía, que han venido en aumento con la flexibilización progresiva permitida por el gobierno estadounidense desde finales de 2022, y que han alcanzado un pico en lo que va registrado del año en curso.

Aunque aún no se conocen las cifras de importación de petróleo venezolano por parte de EE. UU. posteriores a la no renovación de la Licencia General 44, los números correspondientes al primer trimestre del año muestran un aumento significativo, al casi triplicarse con relación al mismo periodo del año anterior. Los despachos de crudo a la primera potencia mundial durante enero, febrero y marzo pasaron de un total de 6,3 millones de barriles en 2023 a 14,6 millones durante el mismo periodo de 2024, según los datos divulgados este viernes por la Administración de Información Energética de EE. UU. (EIA, por sus siglas en inglés). Dicho de otra manera, esto equivale a un aumento de 70.000 barriles diarios en promedio el año pasado a 162.000 este año.

Más de 63 millones de barriles

En la comparación de mes a mes también se observa un importante incremento, tomando en cuenta que en febrero Estados Unidos recibió 4,1 millones de barriles de petróleo venezolano y en marzo la cifra se elevó a 5,6 millones. Durante todo el año 2023, Venezuela envió a la primera potencia mundial un total de 48,7 millones de barriles de crudo, lo que equivale a un promedio de 134.000 barriles diarios. Las cifras del primer trimestre de 2024 indican que el promedio diario este año está muy por encima del promedio general del año pasado.

Desde que Joe Biden llegó a la Presidencia, Estados Unidos ha comprado un total de 63,3 millones de barriles de petróleo a la Venezuela chavista, considerando que la negociación se reanudó en enero de 2023, luego de haberse paralizado totalmente desde julio de 2019 en el marco de las sanciones severas impuestas a la dictadura venezolana por el entonces presidente estadounidense Donald Trump.