Un exit poll nacional de participación levantado entre las 6:00 am y las 11:30 am de este domingo, por la empresa Meganálisis, revela el rotundo rechazo popular a las elecciones regionales convocadas por el régimen de Nicolás Maduro. Con una participación de apenas 7,23% del padrón electoral, equivalente a 1.553.366 votantes de un universo de 19.931.634 inscritos, el proceso electoral se desploma como uno de los más deslegitimados de la historia reciente de Venezuela.
El contraste con procesos auténticamente competitivos es abismal. El 28 de julio de 2024, a la misma hora —las 11:30 am— la participación nacional ya se ubicaba en 41,02%, reflejando una movilización masiva de una ciudadanía decidida a cambiar el rumbo del país. Hoy, sin embargo, los centros de votación lucen vacíos, con testimonios reiterados de miembros de mesa esperando durante horas sin recibir electores.
La jornada transcurre en un clima de apatía generalizada, desconfianza en las instituciones, y abierto repudio a una convocatoria percibida como ilegítima, excluyente y funcional únicamente a los fines del poder. Sin observación internacional creíble, sin condiciones mínimas de transparencia y con la oposición mayoritaria proscrita o forzada al exilio, la abstención no es apatía: es resistencia civil frente a un sistema cerrado y autoritario.
La escasa participación es también un mensaje directo a la comunidad internacional: el pueblo venezolano no está dispuesto a validar simulacros de democracia mientras se niegue su derecho a elegir libremente y se desconozca el mandato popular expresado el 28 de julio de 2024.