Es la primera vez que se transmite energía solar desde la órbita y significaría el primer paso hacia una central de energía solar en el espacio, que en el futuro podría abastecer a regiones remotas y zonas devastadas.

La idea futurista de enviar energía solar a la Tierra es ahora una realidad. Desde junio del año pasado, un experimento espacial transmite energía a la Tierra a través de los paneles solares de un satélite en órbita.

Con su experimento MAPLE (Microwave Array for Power-transfer Low-orbit Experiment), el Space Solar Power Demonstrator (SSPD) ha demostrado que es posible transmitir energía en el espacio y desde el espacio a la Tierra. Es la primera vez que se transmite energía solar desde la órbita y podría ser el primer paso hacia una central de energía solar en el espacio.

Lanzado por primera vez en enero de 2023, el dispositivo fue capaz de transmitir energía por valor de unos 100 milivatios a través del espacio solo dos meses después, y podía reenfocarse fácilmente para enviar el rayo en cualquier dirección. En la prueba de envío de energía a la Tierra, la potencia que llegó a nuestro planeta fue de aproximadamente 1 milivatio y se realizó tres veces a lo largo de ocho meses.

Un amplio potencial para el futuro

La idea es crear una constelación de naves espaciales modulares de alrededor de un kilómetro de escala que pueda transmitir energía suficiente para abastecer a 10.000 hogares. Los satélites individuales, de 1 metro cúbico, se desplegarán en un cuadrado plano de 50 metros por lado con células solares en una cara y transmisores de microondas en la otra.

Dado que MAPLE puede emitir energía en cualquier dirección, la idea es que pueda enviar directamente energía y potencia a un lugar remoto o durante una emergencia, ya que no requiere infraestructura de transmisión.

«Del mismo modo que internet democratizó el acceso a la información, esperamos que la transferencia inalámbrica de energía democratice el acceso a la energía», declaró el año pasado el investigador principal y codirector del SSPP, Ali Hajimiri.

«No será necesaria ninguna infraestructura de transmisión de energía sobre el terreno para recibir esta energía. Eso significa que podremos enviar energía a regiones remotas y zonas devastadas por guerras o catástrofes naturales».

El SSPD tiene otros componentes que se están probando junto con MAPLE: DOLCE (Deployable on-Orbit ultraLight Composite Experiment), que está probando la estructura de despliegue de la arquitectura de la nave, y ALBA, que está probando el mejor tipo de células fotovoltaicas a utilizar. Aún no se han dado a conocer sus resultados, pero son componentes cruciales para el SSPD.

DW