Morfema Press

Es lo que es

Enrique Meléndez

Por Enrique Meléndez

Cuando Luis Vicente León dice que había más gente en la calle durante la época de la campaña de Henrique Capriles, que ahora en la época de María Corina Machado, días épicos que está librando esta señora, me hace recordar la salida de un profesor de filosofía, entonces yo estudiaba esta carrera en la UCV, a propósito de la pregunta de una alumna, en la que le decía que había leído, que Platón negaba la realidad.
-Mire, -le respondió el profesor-, esa es una enfermedad, de la que sufre esta familia.

Es decir, toda realidad es relativa; depende de donde se mire y, además, con qué intenciones. Pero nuestra opinión pública ya está muy avisada, con respecto a la narrativa, a la que suele apelar esta gente, para preparar un terreno, a propósito de un escenario falso, que se va a traer a colación, y así que esas consideraciones, que expresa el señor León, acerca de la desventaja en números, en cuanto a multitud se refiere, que se le ve seguir a la señora Machado, con respecto a los números de Capriles, de inmediato se interpretaron, que lo más probable, es que a continuación éste se presente con los datos de una encuesta, en la que Nicolás Maduro está muy por encima de Edmundo González Urrutia y así, al final, justificar el megafraude, que se presume que prepara esta gente. Es por esto que se dice, que en Venezuela algunas firmas encuestadoras, no son sino agencias de propaganda del mejor postor, en materia de candidaturas. Así le ha matado el gallo, González Urrutia, del famoso acuerdo que propone Maduro, de comprometerse a reconocer los resultados, que anuncie el CNE la noche del próximo 28 de julio, y el que oculta segundas intenciones:
-Si los primeros que desconocen los acuerdos son ellos.

La circunstancia es que ya, como la propia señora Machado lo ha reconocido, su liderazgo ha trascendido lo político, para ir a lo telúrico, que es lo que explica, que un viaje a Ciudad Bolívar, para ir a un mitin, signifique no sólo ese mitin, sino una parada en Anaco, otra en Cantaura, por donde va pasando en su viaje hacia el sur en su camioneta; aparte de ser también detenida en los poblados, que existen al lado de las carreteras, y entonces aprovecha la gente, para tomarse selfies con ella; decirle que le rezan mucho, abrazarla, darle besos. Lo lleva a uno al escenario de la vuelta ciclística a Venezuela, que también hace salir a la gente, que vive a la orilla de las carreteras, para ver pasar el pelotón; algo que no se observaba, para volver al señor León, en la campaña electoral de Capriles. Claro, una figura masculina genera pudor, para este tipo de contacto, que llega al abrazo más íntimo con un beso, como sucede con la señora Machado, cuando se liga con la gente en estos menesteres. El hecho es que, por ejemplo, Capriles no hacía llorar a hombres, como sucedió con un señor en esta reciente gira suya por el oriente del país, que lo vimos por las redes sociales, quien se bajó de su automóvil, y se vino en llano frente a la camioneta de la señora Machado, implorando por el regreso de sus hijos, como ella lo promete; lo que se demuestra que ya aquí lo político no entra, sino lo familiar, es decir, la familia venezolana está vulnerada, está atomizada, lo que se expresa en las lágrimas de ese señor. Hay que verle la cara a ocho millones de compatriotas, que conforman nuestra diáspora en el extranjero, que han huido de este infierno, donde no se vive, sino que se sobrevive, y en el que se manejan escenarios falsos, como el que nos presenta el señor León, como preparativos de jugadas siniestras, que vienen a continuación. Aunque como dijo, recientemente, la dirigente de Primero Justicia, María Beatriz Martínez en un programa de televisión: los venezolanos dejamos de ser pendejos desde hace mucho tiempo.

Capriles andaba libre y de su cuenta por todo el país; la señora Machado es víctima de la soberbia de un Diosdado Cabello; que, como carácter diabólico, se le devuelven esos empeños de salirle al paso a su actividad proselitista, y entonces lo dejan mal parado todas sus jugadas de abuso fuerza; porque eso termina amotinando más al pueblo a favor de la señora Machado. Mandó a cerrar el puente Angostura, para no dejarla pasar a Ciudad Bolívar. Se bajó de la camioneta, se acercó al funcionario, que la retenía, y entonces ella le preguntó que en qué artículo de la Constitución estaba establecido, que a una persona se le restringa el libre tránsito; por lo que el funcionario tuvo que abrirle puerta franca. Lo que me hizo recordar a Napoleón Bonaparte y su llegada a Francia, luego de su cautiverio en la isla de Elba, de donde se fuga, y a medida en que se adentra en territorio galo todo el mundo se le rinde; siendo por lo demás una dama, y quien hace recordar también a la famosa Juana de Arco; una gran independentista en su época, a propósito de sus luchas contra la invasión inglesa en Francia, y de allí que se hable en su caso también de una libertadora. Entre sus delirios Chávez hablaba de una “segunda independencia”, y que lo que hizo fue transformarnos en una colonia de Cuba y, por ende, de Rusia, y es esa independencia, a la que se refiere el venezolano común.

¿Será que el impacto cercano de la derrota hace más errático que nunca el régimen de Maduro? Yo incluso lo tomé como una muestra de impotencia, ver a un sujeto, montado en la ventanilla de un carro, filmando una multitudinaria marcha de la señora Machado, que va en sentido contrario, al que lleva su destino, y achacársela a Maduro; porque, por lo demás, a las concentraciones del susodicho nadie va; pues ni los trabajadores de la administración pública le hacen caso a los chantajes y amenazas, ya que el miedo se ha perdido en el medio venezolano, y entonces lo que hacen es videos con montajes de escenarios de las concentraciones de Maduro; donde se ven multitudes de personas, que no estuvieron presentes allí, como lo demuestran otros videos, que sí dicen la verdad, en cuanto a la asistencia, “realidades” que nos vende el señor León.

Oyendo el mensaje de María Corina Machado del pasado domingo 17 corroboro una vez más, que se trata de una mujer de poder; sobre todo, por el aplomo y la seguridad que pone para hablar. Precisamente, el mensaje está dirigido a crear seguridad en la ciudadanía; dado que estamos ante una mafia muy mañosa, la que gobierna el país, y que juega al desaliento de la gente. Claro, ha bajado el tono; como lo hizo Hugo Chávez en 1998 al final de su campaña; puesto que a esa altura no le convenía seguir diciendo, que él le iba a freír en aceite caliente la cabeza de los adecos y copeyanos; aun cuando del otro lado no se muestran muy gentiles con la señora de los “apellidos”: ¿Machado? Por cierto, le pasan por encima al hecho, de que los Machado (Gustavo y Eduardo) fueron los fundadores del Partido Comunista de Venezuela. Eso es lo que más les duele a estos resentidos sociales: que sea una mantuana, la que lidera la oposición venezolana; lo que ellos conocen como la burguesía o la “derecha apátrida”. Además, como son misóginos, entonces su condición de mujer les lleva a exhibir arrebatos, como los que tiene Jorge Rodríguez, al referirse a su posible candidatura:

-¡Esa mujer no va!

Que es lo que demuestra que el poder es una energía, que porta la persona, y que genera atracción, a la manera de un imán. Cada vez que escribo sobre estas cosas, evoco el famoso libro la Etica de Spinoza; donde éste se propone plantear una demostración de la moral por la vía de un orden geométrico; por cierto, a Unamuno le parecía un largo poema elegíaco este libro spinociano, es decir, nuestras pasiones se mueven en el orden geométrico, puesto que hay de por medio afectos, vasos comunicantes (¿alguien ha oído hablar de un triángulo amoroso?); lo que explica el liderazgo de la señora Machado, que ha venido a articular afecto popular y descontento social y que lo ha venido fraguando a lo largo de estos años. He allí el porqué la señora Machado expresa que su liderazgo va más allá de un fenómeno político: es la voluntad de un pueblo que aspira rescatar su orden constitucional, su estado de derecho. En ese sentido, cabe destacar que resultan muy conmovedoras las escenas, que llegan por las redes sociales, con motivo de las giras, que hace la señora Machado, en sus movilizaciones partidistas por todo el territorio nacional, en su encuentro con la gente; sobre todo, porque sale a relucir con mucho fervor ese afecto. Incluso, quienes se ven más cuadrados con ella son los hombres. Por ahí por las redes sociales anda el testimonio de una carta, que le escribe un compadre a otro, poco antes de morir, fechada hace muchos años atrás, y donde ve en la figura de la señora Machado la única luz, que se observaría al final del túnel; luego de muchos años de tiranía; momento en que al diablo se le han cerrado todos los caminos. ¿Qué le queda? Arreciar la represión, como lo viene haciendo, en especial, secuestrando dirigentes políticos regionales y locales de su partido Vente Venezuela, para que graben videos, donde le atribuyen el hecho, de formar parte de una conspiración, que busca asesinar a Nicolás Maduro; lo que la llevaría de inmediato a la prisión. He allí el único recurso, con el que cuentan, para detener esa furia, que representa la señora Machado; amén de su inhabilitación, que estaría también en pico de zamuro.

Porque, por lo demás, la señora Machado ha asumido con mucha firmeza sus luchas; cuando uno observaba que exageraba su radicalismo frente al régimen, ahora le ha venido a dar resultados, sobre todo, porque ha terminado por convencer a todo el país; luego de haber tenido una dirigencia opositora; que se fue moliendo, como caña en un trapiche, a medida que el régimen los fue minando; a medida que el diablo le salía adelante a todas sus jugadas, y las que ya agotó, pues si nos vamos a los números, los de la señora Machado marcan una brecha, que nunca se había visto en la historia electoral de este país; que es lo que le impide al régimen manipular los mismos, como lo venía haciendo, a la hora de anunciar los resultados de los hasta entonces procesos comiciales. ¿Cuánto no la favoreció la torpeza del régimen al pretender sabotearle su activismo político? Aparte, de que la señora Machado no ha caído en la trampa de salirse de la ruta electoral, y que es lo que quiere el régimen. De hecho, la señora Machado se remonta en sus palabras, a lo que ha sido la génesis, de lo que Betancourt conocería como su tesis política; que es lo que yo digo, que terminó imponiéndose, rechazando todo tipo de sobornos y amenazas. En efecto, esto fue lo que perjudicó la imagen del resto de la dirigencia opositora, que pecó de codiciosa o eso es lo que quedó en el ambiente.

Por lo demás, no dejó de ser objeto de tratamiento esa ola represiva, que ha desatado el gobierno, sobre todo, contra parte de la dirigencia de Vente Venezuela, y que lo denunció la señora Machado en forma calmada, sin estridencia en esas palabras, que pronunció la tarde de este domingo pasado, y que llamaron más la atención, que la proclamación de Nicolás Maduro como candidato presidencial del PSUV, en un acto, que se realizaba ese mismo día en el Poliedro de Caracas: ¿a casa llena? No lo pareció. El hecho es que este mensaje, que lo había anunciado la señora Machado para ser pronunciado en horas de la tarde, no demostró sino el peso del poder, que ostenta hoy en día, a propósito de la repercusión que tuvo dicho mensaje frente al acto de proclamación de Maduro; más acartonado que nunca al recibir la bandera psuvista, correspondiente a su candidatura presidencial de manos de un Diosdado Cabello.

Lo que parece es que hay alguien detrás de Maduro, que lo está instigando a lanzarse por un barranco; tomando en cuenta que esta ola de persecución, que ha desatado amotina todos los factores en el juego; aparte de que se raya más ante un tribunal de justicia como el de La Haya; donde están a punto de llamar a algunos de los involucrados en los delitos de lesa humanidad de su entorno, lo que supone prisión para algunos de ellos; cuyas denuncias fueron introducidas en esa instancia internacional por los familiares de las víctimas, objeto de violación de sus derechos humanos. Una cobardía, se los dice una y otra vez la señora Machado; que los lleva a caer en el terror; pues de otro modo no se explica o, al menos, que Maduro quiere jugar al caos total, en cuyo final el tercio desaparece. Porque, además, se vaciló al gobierno de Biden, y no respetó para nada los acuerdos de Barbados, y que lo más probable es que tarde o temprano allí habrá un ajuste de cuentas. ¿Cuál es el miedo de Maduro? El miedo suyo es el miedo de las mafias, que conforman su entorno: el G-2 cubano, el Cártel de los Soles, el Arco Minero, el terrorismo islámico, la narcoguerrilla; hasta Vladimir Putin parece que tiene metida la mano a través de Vladimir Padrino López.

Mientras Maduro ofrece ocuparse de la economía bajo este nuevo mandato; la señora Machado va mucho más allá, y es que promete traer de nuevo a la diáspora de nuestros compatriotas, que anda por el mundo; lo que da por contado el hecho, de que entonces desde el primer día de su gobierno, de lo que pasaría a ocuparse sería de eso, que viene ofreciendo Maduro desde que asumió el poder. “Es la economía estúpido”, mandaba Bill Clinton, que le pusieran en el pódium, cuando iba a hablar, siendo candidato presidencial, y que Chávez dentro de su visión de mundo populista, dijo un día que, lo que era él, se mandaba a poner: “Es lo social, estúpido”. He allí lo que es un estadista frente a un aventurero, de cuya herencia es tributario Nicolás Maduro. Por cierto, Clinton le ordenaba que le pusieran esa sentencia a su equipo de campaña; porque, como Hugo Chávez, se trataba de un hombre muy elocuente y tendía mucho a la dispersión; sólo que en Clinton privaba la racionalidad de un político estadounidense, mientras que lo de Chávez eran delirios de un ignaro y felón comandante, los que pronunciaba. Uno pudiera decir que la señora Machado trae a colación un discurso nuevo y que se dirige, fundamentalmente, a la familia: yo prometo traer a nuestros hijos; de lo contrario –añade-, bajo un gobierno de Maduro esa diáspora se acrecenterá.

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