En la Universidad de Stanford, el politólogo y autor de El Fin de la Historia, Francis Fukuyama, reclamó la liberación del dirigente estudiantil Jesús Armas, detenido ilegalmente por el régimen de Nicolás Maduro desde el 10 de diciembre de 2024.
Armas, reconocido defensor de los derechos humanos y participante en programas de la Fundación Obama, fue aceptado en un curso en Stanford bajo la tutoría de Fukuyama. Sin embargo, antes de iniciar sus estudios, fue secuestrado por agentes encapuchados, torturado y acusado sin pruebas de asociación para delinquir, financiamiento al terrorismo, conspiración con gobiernos extranjeros y traición a la patria. Durante los interrogatorios, fue presionado para delatar la ubicación de María Corina Machado y para convertirse en informante del régimen, propuestas que rechazó.
Human Rights Watch y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos han documentado su caso como parte de un patrón más amplio de represión, que incluye desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias y torturas contra opositores políticos. Según la CIDH, tras las protestas postelectorales, más de 2.000 personas fueron detenidas y al menos 25 civiles asesinados, la mayoría por disparos a la cabeza o al tórax.
Junto a Armas permanecen encarcelados otros dirigentes y activistas como Freddy Superlano, Américo De Grazia, Roland Carreño y Enrique Márquez, todos sin acceso pleno a abogados o a sus familias.
Fukuyama advirtió que el caso de Armas simboliza el colapso de la democracia en Venezuela, donde el Estado ha erosionado los derechos humanos, desmantelado el Estado de derecho y manipulado la justicia para afianzar su poder. La dictadura de Maduro no ha respondido al reclamo internacional.