Morfema Press

Es lo que es

Gustavo Coronel

Nicolás Maduro acaba de anunciar que: “PDVSA será presidida por Pedro Rafael Tellechea, quien, con su gran experiencia al frente de Pequiven, consolidará el impulso de la industria petrolera nacional”. Con esta frase muestra su vergonzosa ignorancia de lo que es el manejo empresarial, en particular en el sector petrolero.

Veamos:

1.   Decir que el simple cambio de una persona, no importa a que nivel, puede determibar la “consolidación del impulso” necesario para la industria petrolera demuestra que Maduro debe conformarse con hacer lo único que medio sabe hacer: bailar salsa con la primera combatiente, mientras los venezolanos pasan hambre. Una empresa de la complejidad de PDVSA requiere múltiples componentes armoniosamente engranados: gerencia, tecnología, capital abundante, planificación operacional y estratégica; planta y equipos en condiciones de buen mantenimiento y una visión del negocio a  largo plazo. Nada de eso está presente en el esqueleto de empresa petrolera que es hoy PDVSA, arruinada por los ladrones que la han manejado desde los tiempos de Hugo Chávez y, ahora, en los tiempos del salsero disfrazado de  super héroe.  

2.   El general Rafael Alfonzo Ravard, graduado en MIT y en la Escuela Superior de Guerra de Francia,  tuvo éxito al mando de PDVSA porque tenía un equipo gerencial de primera clase, contratos de tecnología, capital suficiente hasta que el búfalo Díaz Bruzual se lo arrebató, una planta y equipos en razonable buen estado de mantenimiento  y una planificación estratégica clara. Sin ese apoyo el general no hubiese podido hacerlo. Ahora, este Sr. Pedro Tellechea, quien es un graduado de una escuela técnica militar argentina, no es un petrolero y contribuyó a arruinar a VENALUM, será una torta más.  

3.   Al llegar, dijo que iría a manejar a PDVSA con el apoyo de la clase obrera, lo cual confirma que no tiene la menor idea de como y con quien se maneja una empresa petrolera.  

 4. La foto del nuevo presidente que anexamos lo dice todo. Está ataviado con un uniforme azul que nunca ha estado en el campo, recién salido de manos de la costurera. Podría ser la segunda base y noveno bate de un equipo de béisbol de provincia.  

Este nuevo presidente será apenas uno más de los ineptos y corruptos que han pasado por la presidencia de la PDVSA roja, desde Héctor Ciavaldini en adelante, pasando por Ali Rodríguez, Rafael Ramírez Carreño, Eulogio del Pino, Manuel Quevedo y  Asdrúbal Chávez, en cuyas manos la empresa pasó de producir 3.2 millones de barriles diarios a producir 600.000 barriles diarios y de refinar 1,2 millones de barriles diarios en Venezuela y Curazao a importar gasolina y diésel de Irán.

La documentación con la cual enjuiciaremos  a este grupo de hampones petroleros ya existe en gran medida, esperando el momento en el cual el régimen chavista salga del poder. 

Mientras tanto, podrán seguir bailando salsa.   

A pesar que nadie sabe si habrá elecciones presidenciales en Venezuela o si, de haberlas, serán elecciones limpias, lo cual no ha sido el caso en la Venezuela de los últimos 22 años, veinte compatriotas ya han dado señales de aspirar a dirigir los destinos de una Venezuela que – de ganar la elección – encontrarán destruida.

Y es que ser presidente de un país, por más pequeño que sea, no es tarea parea cualquier pelagatos. Ni siquiera para cualquier incompetente, o para cualquier advenedizo, o para cualquiera persona que se crea con suficiente capacidad para desempeñar ese papel de conductor de un país destruido, a fin de llevarlo a ser de nuevo un país normal, donde se pueda vivir con dignidad.

Al ver el cuadro de precandidatos lo primero que debemos preguntarnos es cuántos de ellos y ellas, poseen las credenciales ciudadanas, intelectuales y morales para poder desempeñar la tarea presidencial con algunas posibilidades de éxito. Y la verdad es que de los 20 rostros que allí vemos no parecen ser muchos quienes – en mi criterio – llenarían los requisitos indispensables para esa tarea, sin que ello quiera decir que, de tenerlos, su éxito estaría garantizado, ya que el país está sumido en el más profundo abismo material y moral.

¿Cuáles serían las cualidades básicas, indispensables para que un venezolano pueda aspirar a ser precandidato presidencial?

Veo cuatro requisitos básicos:

  1. Debe ser honesto (a), es decir, sincero y coherente entre lo que dice y lo que hace, no me refiero tanto a si ha robado o no, aunque esto último sería por supuesto inaceptable;
  2. Debe ser competente, es decir, eficiente en su labor, conocedor de los asuntos del estado, con una amplia visión de helicóptero de nuestros problemas;
  3. Debe ser Inspirador (a) , es decir, tener la capacidad de inspirar a la acción colectiva, a fin de poner a todos los venezolanos a trabajar juntos en la solución de nuestros grandes problemas
  4. Debe ser Integrador (a), es decir, tener la habilidad para formar equipos, para mantener a todos remando en la misma dirección, evitando las rencillas y el egoísmo interno X : si

0 : no

ns: No Se

En base a mi criterio, el cual es totalmente subjetivo y podría estar basado en mi inadecuado conocimiento sobre las personas, lo reconozco, solo cuatro de los precandidatos parecieran llenar los requisitos básicos e imprescindibles para aspirar a ser candidato presidencial, mientras que desconozco lo suficiente sobre otros seis de los aspirantes aquí mostrados para calificarlos. Si la poblacion desconoce las cualidades y creedenciales de la persona ello representa un problema para esa persona ya que lo hace dificil de evaluar.

Otros diez, en mi criterio, no calzan los puntos necesarios para pretender llegar a la presidencia de nuestro país y no tienen nada que buscar.

Por otro lado, existen venezolanos quienes llenan los requisitos necesarios para ser presidentes de una nueva Venezuela post chavista pero que no han mostrado interés alguno en pretender ser candidatos, aunque poseen credenciales que los pondrían en excelente posición si desearan entrar a la palestra. Quizás el mejor de esos posibles candidatos sería Lorenzo Mendoza, exitoso empresario venezolano, quien no parece muy inclinado a entrar en la contienda política. Otros venezolanos notables que – en mi criterio – podrían ser excelentes candidatos presidenciales o para integrar un gabinete ejecutivo de primera clase que sería necesario incluyen a :

Gerver Torres, Gustavo Tarre Briceño, Moisés Naím, Rafael Reif (presidente de MIT), Pedro Burelli

Hay otros venezolanos notables como Luis Ugalde y Diego Arria cuya edad quizás sería un obstáculo para una presidencia, a menos que fuera una transición corta, como la que llevó a Ramón Velásquez a la presidencia en el siglo XX.

Debo reconocer que mi ausencia de Venezuela por los últimos 20 años y mi avanzada edad me ha desconectado bastante de la vida cotidiana venezolana y de conocer a las nuevas generaciones de compatriotas, entre quienes podrían existir excelentes candidatos a la primera magistratura de una Venezuela post chavista. Son gemas cuya existencia desconozco.

Este artículo se publicó originalmente en el blog Las armas de Coronel el 29 de diciembre de 2022

En 2003 mi esposa y yo regresamos a los Estados Unidos, después de haber permanecido en Venezuela durante casi 15 años. En 1989 había decidido irme de USA a Venezuela, animado por la nueva llegada a la presidencia de Carlos Andrés Pérez y atraído por sus nombramientos ministeriales que incluían a un grupo de jóvenes de excepcional talento y sólidas credenciales profesionales. En aquél momento todas las indicaciones apuntaban a un nuevo rumbo para el país, con un presidente aparentemente decidido a enderezar los entuertos populistas que tanto daño nos habían hecho, incluyendo aquellos que él mismo había generado durante su primera presidencia. Ya sabemos que esto no pudo ser y como esa presidencia terminó en tragedia personal para Pérez y en la incubación del cáncer chavista que iría a matar el alma de la nación.

Para mí esos 15 años en Venezuela representaron extraordinarias experiencias ciudadanas y un desastre financiero, como me lo había advertido mi esposa Marianela, al acceder noblemente a acompañarme en mi aventura.

A poco tiempo de mi regreso a Venezuela el presidente Pérez me llamó y me ofreció la presidencia del IVSS, la cual acepté, deseoso de limpiar aquel establo. Ganaría Bs. 40000 al mes, suma que – me informó mi esposa – apenas cubriría la renta de nuestro apartamento. Afortunadamente el sindicato de trabajadores del instituto vetó mi designación, ya que sabían que yo trataría de enderezar aquél desastre.

En 1993, después de estar algunos años en Caracas trabajando como consultor gerencial y de haber fundado una organización no gubernamental llamada Pro Calidad De Vida, mi esposa y yo decidimos mudarnos para una urbanización rural llamada Sabana del Medio, situada a unos 20 kilómetros de Valencia, en el camino al Campo de Carabobo. Allí construimos nuestra casa y sembramos unos 600 árboles frutales diversos. Nos propusimos demostrar que los venezolanos podíamos vivir en el campo tan bien, o hasta mejor, que en la ciudad. Hicimos nuestra casa con ayuda de la gente del lugar, incluyendo una piscina en la cual solíamos flotar apaciblemente por las tardes. Desde allí contemplábamos las bandadas de garzas que pasaban sobre nuestras cabezas todos los días, exactamente a la misma hora, la mitad blancas y la mitad negras, para ir a dormir – sin mezclarse – en sus respectivos árboles.

Al poco tiempo de estar allá, sembrando árboles, recibí una llamada del presidente de la CVG, Corporación Venezolana de Guayana, ofreciéndome la Dirección General de esa organización. Acepté, aunque mi remuneración sería la mitad de lo que necesitaba en la Venezuela de esos años. En la maravillosa Guayana permanecí casi dos años, tratando de lograr lo imposible, es decir, que la CVG se convirtiera en una empresa rentable para la nación venezolana. De esa experiencia me quedó un libro, como un hijo: “Una Perspectiva Gerencial de la Corporación Venezolana de Guayana”, Editorial Melvin, Caracas, 1995.

Al poco tiempo de mi regreso a Sabana del Medio fui llamado por el joven gobernador de Carabobo, Henrique Salas Feo, para integrar su equipo de gobierno regional como Director de Planificación y Presupuesto, aunque – se repetía la historia – mi remuneración sería muy inferior al monto que yo necesitaba. El resto tendría que salir de mis ahorros. Accedí porque me gustó Carabobo, estado que era una especie de isla del primer mundo en la Venezuela de la época. Mi trabajo en el estado Carabobo incluyó también un año en la presidencia del Puerto de Puerto Cabello, el cual – manejado por Carabobo y no por el gobierno central – pudo dar grandes ingresos, haciendo su trabajo con 200 empleados en lugar de los 2000 – la mayoría reposeros – que existían cuando era manejado por el gobierno central.

Durante 1998 me separé de estas tareas para coordinar el programa de gobierno del candidato presidencial Henrique Salas Romer y, en retrospectiva, no tengo dudas que si Salas hubiese ganado Venezuela no estaría en la ruina actual. Sin embargo, el país votó por el candidato que se le parecía más. Con la derrota de Salas perdí la oportunidad de ir a una posición desde la cual podría haber hecho un apreciable impacto en la vida de mi país.

Salí de Venezuela en 2003, no antes de tener una extraordinaria experiencia a cargo de un hotel-resort en la isla de Margarita, ver: “Dos años en Margarita”, en este mismo volumen.

QUINCE AÑOS MÁS VIEJO Y $250.000 MÁS POBRE

Cuando regresé a USA en 2003 tenía 70 años, no solo 15 años más sino alrededor de $250.000 menos que cuando me fui a Venezuela. Ciertamente no regresaba victorioso. Mis aspiraciones de mejorar a Venezuela se habían estrellado contra el suicidio colectivo que representó la elección de Hugo Chávez a la presidencia. Al salir de Venezuela vendimos nuestra casa rural a unos jóvenes vecinos que se habían enamorado de ella, aceptando el dinero que ellos tenían, bastante menos del costo original de la construcción. Al regresar a USA nos dimos cuenta inmediata del cambio que había experimentado el país durante esos años. Se hizo evidente que el dinero que aún nos quedaba no serviría ni para adquirir el más modesto apartamento. Comenzar a buscar trabajo a los 70 años no era tarea fácil.

Al pararme frente al espejo vi un viejo trapecista, balanceándose de manera precaria en las alturas, sin red de seguridad, es decir, sin suficientes ahorros, sin empleo y sin seguros médicos. Me dije en el espejo: Gustavo, va a ser difícil para ti lograr el sueño americano.

2022

Pero, casi 20 años después, de una manera que pudiera llamar milagrosa, puedo decir que he logrado alcanzar mi sueño americano. Ya estoy en el umbral de los 90 años, tengo un techo sobre mi cabeza, me alimento bien, duermo bien, camino unos tres kilómetros casi todos los días, tengo seguros médicos (MEDICARE) y aún poseo una modesta cuenta de ahorros, casi con la misma cantidad de dólares que tenía al llegar en 2003. Durante casi todo este tiempo he sido enormemente feliz, viviendo en un ambiente apacible, disfrutando de las tibiezas del sol primaveral y admirando las nieves del invierno.

Mi total felicidad fue compartida con mi esposa hasta una madrugada de Julio 2020, cuando me dejó de manera inesperada. Lo que he aprendido desde ese momento de su partida es que el ser amado nunca se va realmente de nosotros, se aloja firmemente en nuestro corazón y se hace parte indivisible de nuestra persona, hasta que nosotros también partamos y nuestro recuerdo pueda ser mantenido mientras sea posible por quienes nos hayan amado.

He logrado permanecer esencialmente feliz. He incorporado a mi bagaje sentimental los imposibles anhelos de ver de nuevo a mi amada, el deseo imposible de abrir de nuevo una puerta cerrada con aterrorizante finalidad, la cual es como un preludio de mi propia muerte.

Se han ido abriendo otras puertas Al viejo trapecista se le ha dado de mágico regalo una red finamente tejida por sus hijos y sus amigos quienes, desde hace años, vigilan en silencio su bienestar. Yo los he llamado ángeles de mi guarda y también me he referido a ellos y ellas como una Asociación de Amigos de Gustavo, quienes han velado y velan por mantenerme sano, contento y sin las angustias que van matando a los desposeídos. Es mi más ferviente deseo que todos pudiesen disfrutar de la inmensa cosecha de afecto que he tenido.

Desde mi regreso a USA mis hijos y mis amigos se movilizaron para ofrecerme seguridad mientras conseguía algún empleo. Me dieron techo, me dieron un primer empleo que me estabilizó por dos bienvenidos años. Gracias a ese apoyo pude irme insertando de manera armoniosa en la sociedad estadounidense. A pesar de mis años logré trabajos temporales en universidades, hice traducciones, elaboré documentos de investigación, contribuí a escribir libros, he escrito docenas de artículos remunerados para revistas y periódicos, todo lo cual ha representado – junto con el apoyo de mis hijos y mis amigos – ingresos suficientes para mantenerme viviendo dignamente.

Para mí sería maravilloso poder nombrar a mis benefactores y reconocerles públicamente el decisivo apoyo que me han dado, pero ellos sabrán a quien me refiero.

Nunca fue necesario pedirles ayuda, me han abrumado con su generosidad.

Sigo leyendo, escribiendo y, sin ser religioso, me reúno semanalmente con un grupo de devotos metodistas que hacen extraordinaria labor comunitaria; me reúno con cierta regularidad con mis compatriotas venezolanos en un grupo que fundamos hace 40 años para tratar de “componer” el país y vivo cerca de mis hijos, quienes me han mantenido a flote material y espiritualmente. Durante once años, interrumpidos por la pandemia, fui voluntario en un hospital de Virginia, donde acumulé unas 2.400 horas de trabajo y logré comprender mejor el significado de la compasión, ver “Una Vida Ciudadana” en este volumen.

Y aún hoy escribo esto, lleno de amor, la mejor señal de estar vivo. Y como Worsdworth, veo bailar a los narcisos con el ojo interior que es la felicidad de los solitarios y mi alma se llena de deleite y danza con ellos.

Para todos mis amigos, especialmente los de edad avanzada, a quienes invito a formar parte del Grupo ULISES

Como geólogo petrolero me acostumbré a estudiar las secciones rocosas que observamos en las montañas y en los ríos, a fin de examinarlas, clasificarlas y derivar de ese examen ideas acerca de la historia geológica de la zona en estudio. Ya hace años que dejé de ser geólogo activo pero continuo aplicando análogos geológicos a los asuntos que me interesan. Uno de mis temas favoritos es el relacionado con la posibilidad de convertir a Venezuela – un país con 30 millones de habitantes con una mayoría de gente pasiva o indiferente – en un país con una masa crítica de buenos ciudadanos activos. En el tiempo que vengo estudiando la realidad venezolana no he encontrado  muchas propuestas de solución a la mediocridad de la sociedad venezolana que tenga la educación en valores, la formación del carácter, como tema fundamental. En efecto, las propuestas sobre educación que he visto tienen que ver con mejorar las técnicas de adquisición de conocimientos y la preparación del venezolano para el trabajo, a fin de contribuir al progreso económico del país. Esas propuestas son, por supuesto, muy meritorias y deben ser apoyadas, pero – en paralelo –  es necesario prestar la mayor atención a la formación de buenos ciudadanos activos. Al hablar de ciudadanía me refiero especialmente a  la participación del individuo en la vida comunitaria, como promotor de progreso colectivo.  Hablo  de buena ciudadanía activa en términos del ciudadano como miembro de una comunidad, determinado a ayuda más que a ser ayudado. El venezolano promedio necesita pasar de ser un número, un habitante frecuentemente dependiente del estado populista y benefactor, a ser un factor contributivo efectivo de progreso colectivo. Ello implica el reconocimiento de deberes, igual que derechos, concepto que parece una perogrullada pero que para nuestra Venezuela sería la única verdadera “revolución”.   

Aproximadamente la mitad de la población venezolana de hoy, unos 15 millones de habitantes, tienen menos de 30 años de edad. Ello quiere decir que la mitad de los venezolanos nunca han vivido en democracia, han crecido y se han ido formando durante las dictaduras ignorantes, crueles y rapaces de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.

El resultado está a la vista. Venezuela es una nación en ruinas, con un pueblo mayoritariamente sumiso y dependiente de las limosnas del régimen. Hay bolsillos de resistencia, venezolanos dignos que trabajan para recuperar el país pero están acosados por la mediocridad circundante. Unos 6 millones de habitantes se han ido y la población actualmente en el país está compuesta por una mayoría de ciudadanos pasivos o indiferentes. Quiero ser muy cuidadoso al hablar de este tema porque muchos lectores piensan que, cuando criticamos la sociedad venezolana actual, estamos diciendo que todos los venezolanos son malos ciudadanos. Por supuesto, esto no es así y trataré de explicarlo en base a la siguiente figura

En la figura he esbozado lo que sería una columna estratigráfica similar a la de la figura 1 pero no de rocas sino de gente. He tomado los 30 millones de venezolanos y los he dividido, en un estimado muy subjetivo, en unos seis estratos morales, sin pretensión alguna de precisión matemática. En esta figura digo que, de los 30 millones de habitantes   que tiene Venezuela:

·      Unos 1000 venezolanos podrían ser definidos como santos y héroes

·      Unos 100.000 venezolanos podrían ser definidos como líderes sociales y altruistas

·      Unos 6 millones de venezolanos podrían ser definidos como buenos ciudadanos activos (son buenos porque hacen cosas buenas, como limpiar la calle de su vecindario)

·      Unos 18 millones de venezolanos podrían ser definidos como buenos ciudadanos pasivos (son buenos porque no hacen algo malo, no ensucian la calle de su vecindario,  pero piensan que limpiarla es asunto de otros)

·      Unos 3 millones de venezolanos podrían ser definidos como indiferentes (Lo único que me importa es como quedo yo ahí)

·      Unos 3 millones de venezolanos podrían ser definidos como criminales (pequeños, medianos y grandes, militares y civiles, chavistas y maduristas, toda una rica gama)

Asumiendo que esta distribución sea aproximadamente cierta parecería claro que la solución de la tragedia venezolana está en  cambiar la relación entre buenos ciudadanos activos y buenos ciudadanos pasivos/indiferentes, a fin de incorporar al estrato de la buena ciudadanía activa la mayoría de quienes están en los estratos morales inmediatamente inferiores. Olvidemos tratar de cambiar criminales en héroes y santos, tarea imposible.  La línea de menor resistencia es cambiar a los 21 millones de ciudadanos buenos pasivos e indiferentes, en buenos ciudadanos activos.

Y, nos preguntaremos ¿cómo podemos hacer esto? Porque, esos  21 millones de venezolanos que  son buenos ciudadanos pasivos o indiferentes no representan capital social y están ya malformados de manera más o menos permanente. Sería difícil, si no imposible, cambiarlos de naturaleza. Son un peso muerto.

La manera de llevar a cabo la transformación requerida es a través de un proceso de educación ciudadana en valores como política de estado, a nivel nacional, para todos los niños y jóvenes venezolanos de 4 a 20 años, en todas las escuelas del país. Este programa deberá ser permanente, a través de los cambios políticos que puedan llevarse a cabo en una Venezuela libre y democrática, una vez que el país recupere su democracia. Un programa de esta naturaleza puede llevarnos en el curso de unas dos generaciones a modificar la estratigrafía moral actualmente existente por una en la cual el estrato de buenos ciudadanos activos se convierta en mayoría. Todas las naciones avanzadas muestran una mayoría de buenos ciudadanos activos, ningún país puede progresar con una mayoría pasiva y dependiente de un estado paternalista.

Estoy cerca de publicar un libro: “FÁBRICA DE CIUDADANOS”, en el cual explico en mayor detalle como esto puede hacerse. Este es un proyecto que deseo poner en manos de la Venezuela del futuro, como aporte a su redención espiritual y a la estructuración de una sociedad venezolana  civilizada, la cual pueda revertir el curso que hemos llevado hacia el foso de la mediocridad.  

Será un proyecto de educación ciudadana en valores enmarcado dentro de los objetivos del Grupo ULISES, el cual está integrado por venezolanos de la tercera o cuarta edad  quienes piensan – como ha dicho Alfred Tennyson en su poema ULISES: “La vejez guarda todavía su honor y sus tareas…. Tal vez antes del fin pueda cumplirse alguna labor de nobles méritos… no es demasiado tarde para buscar un mundo nuevo…”.

 Más allá de nuestros anhelos, de nuestras ambiciones y pasiones de juventud y madurez conservamos,  intacto,  el deseo de Ulises y de sus marineros de navegar hasta el poniente siendo útiles hasta el final.

En un inmenso ladrillo de 3200 palabras publicado en APORREA, Rafael Ramírez, el principal culpable del desastre de PDVSA, hace un intento de auto-retrato en el cual aparece como héroe.

Y, Venezuela se pregunta, ¿héroe de qué? Bajo su funesta labor como ministro de energía y petróleo y presidente de PDVSA desde 2002 hasta 2014, la empresa petrolera que había sido una de las cinco principales del mundo, se convirtió en una quincalla importadora de pollos medio podridos, entre muchas otras tragedias. ¿A quién engaña Ramírez Carreño? ¿Qué está buscando? Es sencillo. Ayudado por un grupo de aliado$$$ trata de crear la imagen de un “chavista originario” para aspirar a la presidencia de Venezuela. Pretende que haber sido lugarteniente de Hugo Chávez representa una credencial de buen venezolano, cuando es realmente la de un cómplice corrupto del paracaidista que entregó Venezuela a los cubanos castristas.

En el ladrillo publicado por APORREA Ramírez Carreño hace una enumeración de sus actividades durante su mandato petrolero, bautizándolas como de gran contenido patriótico, cuando en efecto, llevaron a PDVSA a la ruina.Veamos lo que dice:

Describe una pretendida victoria “popular” contra el paro nacional que expulsó a Chávez del poder. Chávez fue realmente reintegrado a la presidencia por Raúl Baduel, luego asesinado por el chavismo. La complicidad de las Fuerzas Armadas sería premiada por Chávez con el manejo militar de múltiples gobernaciones y de más de 60 empresas del estado.

Al ser nombrado ministro y presidente, dice Ramírez en su ladrillo, decidió “refundar” la industria, convertirla “en una empresa al servicio del pueblo”. Para eso no se le ocurrió nada mejor que transformar a PDVSA en una empresa repartidora de comida semi-podrida, constructora de viviendas que se caían al poco tiempo, criadora de búfalos y fabricante de adoboncitos, repartidora de limosnas en dinero efectivo o comidas con exigencias de lealtad política a la revolución. El efecto de esas decisiones miserables no se hizo esperar. La producción bajó de 3.2 millones de barriles diarios en 1998 a unos 2.3 millones de barriles diarios en 2011, una pérdida de casi un millón de barriles diarios, enteramente atribuibles al desastre gerencial instalado en PDVSA por Ramírez y a su entrega de PDVSA al régimen chavista tutorado por los castristas.Veamos lo que dice:

Describe una pretendida victoria “popular” contra el paro nacional que expulsó a Chávez del poder. Chávez fue realmente reintegrado a la presidencia por Raúl Baduel, luego asesinado por el chavismo. La complicidad de las Fuerzas Armadas sería premiada por Chávez con el manejo militar de múltiples gobernaciones y de más de 60 empresas del estado.

Al ser nombrado ministro y presidente, dice Ramírez en su ladrillo, decidió “refundar” la industria, convertirla “en una empresa al servicio del pueblo”. Para eso no se le ocurrió nada mejor que transformar a PDVSA en una empresa repartidora de comida semi-podrida, constructora de viviendas que se caían al poco tiempo, criadora de búfalos y fabricante de adoboncitos, repartidora de limosnas en dinero efectivo o comidas con exigencias de lealtad política a la revolución. El efecto de esas decisiones miserables no se hizo esperar. La producción bajó de 3.2 millones de barriles diarios en 1998 a unos 2.3 millones de barriles diarios en 2011, una pérdida de casi un millón de barriles diarios, enteramente atribuibles al desastre gerencial instalado en PDVSA por Ramírez y a su entrega de PDVSA al régimen chavista tutorado por los castristas.Veamos lo que dice:

Describe una pretendida victoria “popular” contra el paro nacional que expulsó a Chávez del poder. Chávez fue realmente reintegrado a la presidencia por Raúl Baduel, luego asesinado por el chavismo. La complicidad de las Fuerzas Armadas sería premiada por Chávez con el manejo militar de múltiples gobernaciones y de más de 60 empresas del estado.

Rafael Ramírez

Al ser nombrado ministro y presidente, dice Ramírez en su ladrillo, decidió “refundar” la industria, convertirla “en una empresa al servicio del pueblo”. Para eso no se le ocurrió nada mejor que transformar a PDVSA en una empresa repartidora de comida semi-podrida, constructora de viviendas que se caían al poco tiempo, criadora de búfalos y fabricante de adoboncitos, repartidora de limosnas en dinero efectivo o comidas con exigencias de lealtad política a la revolución. El efecto de esas decisiones miserables no se hizo esperar. La producción bajó de 3.2 millones de barriles diarios en 1998 a unos 2.3 millones de barriles diarios en 2011, una pérdida de casi un millón de barriles diarios, enteramente atribuibles al desastre gerencial instalado en PDVSA por Ramírez y a su entrega de PDVSA al régimen chavista tutorado por los castristas.Veamos lo que dice:

Describe una pretendida victoria “popular” contra el paro nacional que expulsó a Chávez del poder. Chávez fue realmente reintegrado a la presidencia por Raúl Baduel, luego asesinado por el chavismo. La complicidad de las Fuerzas Armadas sería premiada por Chávez con el manejo militar de múltiples gobernaciones y de más de 60 empresas del estado.

Al ser nombrado ministro y presidente, dice Ramírez en su ladrillo, decidió “refundar” la industria, convertirla “en una empresa al servicio del pueblo”. Para eso no se le ocurrió nada mejor que transformar a PDVSA en una empresa repartidora de comida semi-podrida, constructora de viviendas que se caían al poco tiempo, criadora de búfalos y fabricante de adoboncitos, repartidora de limosnas en dinero efectivo o comidas con exigencias de lealtad política a la revolución. El efecto de esas decisiones miserables no se hizo esperar. La producción bajó de 3.2 millones de barriles diarios en 1998 a unos 2.3 millones de barriles diarios en 2011, una pérdida de casi un millón de barriles diarios, enteramente atribuibles al desastre gerencial instalado en PDVSA por Ramírez y a su entrega de PDVSA al régimen chavista tutorado por los castristas.Habla Ramírez de haber “reestablecido el control del estado sobre la industria petrolera, de combatir el secretismo y promovido la diversificación de mercados, incluyendo a PetroCaribe”. Lo que hizo en realidad fue cambiar a los antiguos contratistas extranjeros en socios, dueños del 40% de la producción de la Faja del Orinoco, cambiar las condiciones de asociación, lo cual hizo que se fueran todas las empresas extranjeras menos una o dos; eliminó los informes de PDVSA a la Security Exchange Commision y los informes anuales de la empresa; dejó de publicar el PODE, informe del ministerio de energía y minas; llevó a cabo una repartición de petróleo subsidiado a Cuba y a los países de PetroCaribe, lo cual le ha costado a Venezuela unos 80.000 millones de dólares en regalos y subsidios que salieron de los hígados de los venezolanos, una gigantesca masa de dinero que es hoy irrecuperable.

Dice que “recuperó los inmensos volúmenes de gas natural encontrados Costa Afuera”. En realidad, este gas está aún allí, sin desarrollar, con la excepción del yacimiento Perla en el Golfete de Coro, el cual ha sido un rotundo fracaso económico hasta ahora. En los trabajos que se hicieron en relación con esos proyectos fallidos de gas costa afuera se llevaron a cabo grandes fraudes financieros, relacionados con los arrendamientos de la gabarra de perforación Aban Pearl y las dos gabarras de Petrosaudí, que representaron millones de dólares en pérdidas para la nación, pero dieron gran riqueza hasta ahora impune a varios miembros de la pandilla PDVSA estrechamente relacionada con Ramírez.Habla Ramírez de haber “nacionalizado” la Faja del Orinoco, cuando lo que hizo fue desnacionalizarla, al convertir contratistas extranjeros en socios. Todo ese tinglado se vino abajo y hoy la Faja es, en gran medida, un cementerio de chatarra.

El muy descarado Ramírez afirma que la existencia del petróleo en la Faja “era escondida por las transnacionales y la vieja PDVSA”. Esta es una falsedad ridícula por cuanto la existencia de los recursos de la faja era conocida desde 1936 y fue presentada en detalle al mundo hace unos 60 años, en 1967, durante el Séptimo Congreso Mundial de Petróleo llevado a cabo en Ciudad de México, presentación hecha por los geólogos José Antonio Galavis y Hugo Velarde, por cierto, bajo mi supervisión.

Agrega el farsante Ramírez que “las transnacionales pretendían llevarse ese petróleo pagando solo el 1% de regalías”, cuando lo cierto es que esa regalía menor acordada de manera temporal fue hecha para incentivar la inversión multimillonaria de los mejoradores de la Faja, plantas que hacían posible la conversión del petróleo pesado en producto exportable y las cuales – por cierto – fueron abandonadas por el chavismo y hoy se encuentran esencialmente inservibles, lo cual ha obligado al chavismo a importar gasolinas y diésel en cantidades cada vez mayores, algo realmente vergonzoso para Venezuela y que el mitómano Ramírez le oculta a los inadvertidos lectores de APORREA.Habla Ramírez del “prestigio que Venezuela tenía en la OPEP” durante su “presidencia”, cuando la realidad es que el prestigio originalmente ganado por la Venezuela responsable se fue a pique durante su mandato, el de Ali Rodríguez y el del payaso Manuel Quevedo. Hoy en día Venezuela no cuenta en la OPEP.

Dice Ramírez: “En un período de 10 años, logramos ingresar al país 700 mil millones de dólares, de los cuales, 500 mil fueron ingresos al Fisco en regalías e impuestos y 200 mil, fueron aportes al desarrollo social: Fonden y Fondo Chino, siempre resguardando los recursos presupuestados para las operaciones e inversiones de PDVSA, los cuales JAMÁS se tocaron: ¡habría sido una estupidez, matar la gallina de los huevos de oro!”.

La realidad es otra: la nación dejó de percibir miles de millones de dólares debido a la declinación en la producción y exportación, a la necesidad de comenzar a importar hidrocarburos a precios internacionales y al derroche de regalos en especie y efectivo a Cuba y a los países parásitos de PetroCaribe. Buena parte del dinero del Fondo Chino fue dedicado, lo admite Jorge Giordiani, a pagar la campaña del agonizante Hugo Chávez en 2012, con la complicidad de Ramírez Carreño.

Dice Ramírez: “Éramos el país del Vivir Bien, del que nadie escapaba, pleno de trabajo y oportunidades, con una economía en crecimiento permanente, de 300 mil millones de dólares de PIB, con una inflación controlada, con plenos Derechos Humanos, Laborales, plena vigencia de la Constitución y las leyes y del estado de Derecho”.Decir esto para describir la Venezuela de Chávez, en la cual ya la gente se comenzaba a ir del país por centenares de miles, en la cual el país entró en quiebra y China y Rusia tuvieron que prestar dinero para sacar a Chávez adelante por breve tiempo, es mentir con total descaro. Ramírez es un mentiroso audaz, quien confía en la falta de información del pueblo venezolano para pretender pintarse como héroe.

Termina Ramírez su ladrillo agradeciendo al traidor Hugo Chávez su labor en beneficio del pueblo, agradeciendo su “amistad”, que no era otra cosa que su complicidad en el saqueo de la nación. Le agradece haberle prometido que él seguiría siendo su ministro después de su victoria electoral de 2012, la cual – ya se sabe – fue lograda con el dinero del Fondo Chino, despilfarro inútil puesto que ya el paracaidista agonizaba.

Dice Ramírez en su ladrillo ser socialista y chavista hasta el final, es decir, confiesa con orgullo sus crímenes. Con intolerable cursilería dice: “Ese Fuego sagrado está intacto en mi alma. He pensado mucho en el país, en nuestro pueblo, sigo trabajando intensamente, y sé lo que tenemos que hacer para salir de este abismo, para restablecer nuestra industria petrolera, nuestra economía y las garantías políticas-sociales de los ciudadanos. Restablecer la Constitución y las leyes, volver a la Plena Soberanía Petrolera y al vivir bien del pueblo”.

Con proclamas decimonónicas como estas Ramírez se está lanzando como candidato presidencial en una Venezuela que él contribuyó poderosamente a destruir.

Yo digo que, a esa gentuza de Ramírez y su pandilla, esté donde esté, hay que denunciarla y desnudarla en toda su fealdad moral y exponerla al juicio de los buenos ciudadanos.

Exhorto a APORREA, nido del chavismo/madurismo, a publicar este escrito, como contrapartida de lo que publica con la firma de Ramírez Carreño. Eso sería lo justo.

Publicado por Gustavo Coronel

La mayoría de las víctimas y observadores de la tragedia venezolana del siglo XXI centran su asombro e indignación en torno al desastre material que ha sido casi total. Aunque ello es comprensible, olvidan una tragedia subyacente aún peor, aunque no sea mensurable en barriles de petróleo diarios o en tasas de cambio del bolívar. Me refiero a la destrucción del alma nacional. La conciencia de esta tragedia anda por dentro de cada uno de nosotros, haciéndonos menos orgullosos del gentilicio, preguntándonos qué sangre corre por algunas venas o adónde fueron a parar los hermosos preceptos éticos aprendidos en nuestro hogar y nuestra escuela. Al final del día, la tragedia material podrá irse minimizando, pero esta tragedia del alma nacional, de no reaccionar para revertir su insidioso progreso, terminará por destruir la nación venezolana. Lamentablemente, hoy día está en marcha una ignominiosa rendición de la Venezuela invertebrada.

Y ha tomado poco tiempo. Tomemos, como ejemplo, algunas de las groseras estrategias utilizadas por Nicolás Maduro y su equipo cubano-venezolano. Maduro va a la TV y dice que, como el país está cambiando, ha decidido comenzar a ofrecer participación privada en las empresas del Estado: Cantv, las empresas de Guayana, empresas petroleras mixtas y algunas otras. La participación privada sería del 5% al 10% y está orientada, dice Maduro sin pudor, a obtener algún dinero para el régimen. En sus conversaciones Maduro y su equipo se ríen internamente de nosotros, comentando que el sector privado no puede mostrar interés alguno por adquirir esa baja participación en empresas que están en la ruina. Claro, todos deberíamos saber que ese no es el real objetivo de la oferta, sino el de mostrar al mundo una intención de regresar el país a una economía abierta, el intento de crear una nueva imagen que permita la suavización de las sanciones que tanto daño le hacen al régimen.

¿Cómo reacciona la Venezuela invertebrada? En lugar de denunciar vigorosamente estos intentos como vulgares maniobras que no deberían engañar a nadie, reaccionan con aprobación y hasta entusiasmo por esta burda iniciativa. Y así el presidente de la Bolsa de Caracas, Gustavo Pulido, anuncia que Maduro está enviando un mensaje diferente al país abriendo las empresas del Estado a la propiedad privada. Y añade que el régimen se beneficiará políticamente de esta iniciativa al acercarse a sectores que hasta ahora no le han apoyado. Ver: https://www.bloomberglinea.com/2022/05/17/bolsa-de-valores-de-caracas-maduro-quiere-enviar-otro-mensaje-sobre-la-politica-economica/. Juega ya para el equipo de Maduro.

Por su parte, los diversos expresidentes de Fedecámaras, como Jorge Botti, Ricardo Cussano y Jorge Roig, han opinado que “los gremios empresariales venezolanos, además de buscar una alianza con sus colegas norteamericanos para garantizar la flexibilización de las sanciones, tienen que entender que esas libertades para sus negocios deben venir acompañadas por elementos de negociación para la reinstitucionalización de Venezuela y la reinserción en mercados internacionales”, es decir, hay que transarse con los criminales a fin de “agarrar aunque sea fallo”.

El actual presidente de Fedecámaras, Carlos Fernández, ha declarado: “La Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela (Fedecámaras Nacional) celebra la decisión gubernamental de ofertar el 5%-10% de las acciones de empresas públicas dentro de las que destacan las industrias canibalizadas de Guayana, petroquímicas y servicios como Cantv y Movilnet…. Saludamos con beneplácito esa decisión e insistimos en su profundización”.

Sectores relacionados con el mundo de las encuestas, liderados por Luis Vicente León y José Antonio Gil Yépez, han tomado la iniciativa de pedir abiertamente el cese de las sanciones contra el régimen venezolano. Según Gil Yépez, por ejemplo, el retorno del Sambil de Chacao a sus dueños después de años de arbitraria confiscación, sin explicación alguna, es una muestra de la capacidad de rectificación del régimen. Añade: “En días recientes he enviado por las redes sociales mensajes que reportan la recuperación económica que está ocurriendo desde principios de 2019… los resultados de las Encuestas Ómnibus Nacional de Datanálisis muestran mejoras en la percepción de la Situación País, aunque siga en negativo. La Situación Personal mantiene un balance positivo, entre 52% y 58%, desde hace casi un año. Lo mismo ha pasado con la evaluación de gestión de NM, la cual sigue muy baja, pero ha subido de 12% a 20% en un año, pasando del sexto lugar en el orden de aprobación de los líderes políticos nacionales (gobierno y oposición) a ser el menos mal evaluado de todos ellos”.

Y León nos dice: “La carta (a Biden, pidiendo el cese de sanciones) defiende la necesidad de negociar, hay que negociar con (Nicolás) Maduro, quien controla el territorio nacional, y con Biden, por eso la carta va dirigida hacia él (…)”.

En Estados Unidos los demócratas “progresistas”, es decir, la extrema izquierda y sectores académicos del país, como es el caso de Michael Penfold en el Wilson Center y David Smilde en WOLA cabildean intensamente para levantar las sanciones contra el régimen de Maduro.

Hay ya innumerables ejemplos de toda una campaña organizada para “negociar” con Maduro. Esta campaña ha ganado terreno en el exterior porque otros países no están emocionalmente comprometidos con la tragedia venezolana y solo ven los aspectos brutalmente pragmáticos de ir a un toma y dame con los criminales que pueda beneficiar sus intereses. Lo que Eisenhower se negó a hacer con Hitler (negociar), lo hace ahora Biden con Maduro, pensando que el rango geopolítico del evento es mucho menor, aunque tenga la misma intensidad de rendición moral.

Hay una entrega de la Venezuela invertebrada a Maduro y su pandilla de criminales, una aceptación abierta por parte de esos venezolanos que Maduro predominó sobre la Venezuela digna. La Venezuela invertebrada está más interesada en obtener porciones del escaso botín remanente de los recursos de la nación que sostener una postura a leal los principios que aprendieron en la escuela.

El precio que la Venezuela del futuro deberá pagar por esta rendición será inmenso, en términos de desmoralización y anomia.

En inglés hay una manera de pedirle a una persona cuya conducta ha sido ambigua revelar su verdadera identidad. Se dice: ¿“Could the real Mr. XXXXX please stand up”?

Creo que debemos pedirlo a CHEVRON, la empresa petrolera que ha tenido largos años de historia en Venezuela y es una de las más importantes corporaciones energéticas del mundo. Digo esto porque su conducta parece cambiar de calidad ética dependiendo del país en el cual se encuentra. En Ecuador ha protagonizado una larga y dura batalla contra un grupo de abogados y consultores poco escrupulosos, quienes la demandaron y lograron un veredicto favorable basado en el fraude, el engaño y el soborno. Este veredicto tramposo en el cual el mismo gobierno del presidente Correa se vio involucrado fue objetado por CHEVRON en tribunales de USA e internacionales, logrando establecer el fraude, anular el veredicto ecuatoriano y condenar al abogado principal involucrado en el fraude, Steven Donziger, a la pérdida de su licencia para ejercer su profesión y a pagar una multa significativa.

Sin embargo, al mismo tiempo que ha dado esa batalla por la justicia en Ecuador, su comportamiento en Venezuela durante los mismos años ha sido diferente, al establecer una relación de aceptación y hasta pudiera decirse, de complicidad con el ilegítimo régimen de Hugo Chávez, primero, y de Nicolás Maduro después. Esta relación ha llegado hoy a proyectar la empresa como la única que podría restablecer – al menos en parte –   la normalidad operativa de la industria petrolera venezolana, lo cual daría a Nicolás Maduro un impulso considerable para mantenerse en el poder y seguir arruinando material y espiritualmente a la nación venezolana.  

En el caso ecuatoriano, el cual he seguido de cerca por muchos años, he estado sin reservas al lado de CHEVRON en su batalla por desmontar el inmenso fraude en su contra. Sin embargo, en Venezuela estoy en vigoroso desacuerdo con su actuación y considero que ella viola la ética corporativa que obliga a las empresas multinacionales a no apoyar a regímenes violatorios de los derechos humanos. En realidad, CHEVRON lo ha hecho no solo en Venezuela sino, hasta en mayor grado en Myanmar, en donde ha servido para mantener la sangrienta dictadura militar.

En Venezuela CHEVRON ha actuado durante lo que va de siglo XXI como empresa petrolera con especiales lazos con Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Estos lazos fueron establecidos mediante la activa participación de su gerente general en el país, Ali Moshiri, hoy retirado, y ha continuado bajo las gerencias posteriores.

Durante los años 2008-2012 Moshiri, como encargado de los asuntos de CHEVRON en Venezuela y luego promovido a la jefatura de los asuntos de América Latina y África, se convirtió en el vocero principal del sector de la industria petrolera internacional favorable a la dictadura venezolana. Sus argumentos principales hechos públicamente eran, ver, por ejemplo:  https://www.youtube.com/watch?v=NOp37C8rm_U&feature=youtu.be

· El riesgo de inversión en Venezuela es muy bajo y la tasa de retorno sobre la inversión es alta

· CHEVRON no se siente amenazada en Venezuela. Nos ofrecieron una alternativa y la hemos aceptado

· Nosotros le hemos prestado al gobierno unos dos mil millones de dólares porque creemos que apoyar al gobierno es apoyar al pueblo

· No nos metemos en política ni tratamos de cambiar el sistema, trabajamos dentro del sistema existente

· Chávez trató de ayudar a los pobres

· Los problemas de Venezuela no están sobre la superficie sino debajo de la superficie porque hay pocos recursos logísticos, insuficiente mano de obra especializada y una cadena de suministro muy frágil.

Esta postura pública de Ali Moshiri como vocero de CHEVRON, expresada durante un buen período de tiempo, lo llevó a ser considerado por Chávez casi como un consejero personal en materia petrolera. En 2010 Chávez le dijo: “Espero que usted nos ayude a establecer una buena relación con el gobierno de USA. Le damos a usted la mano”. En 2013 le dijo: “Durante los últimos cuatro años hemos tenido una estrecha relación, especialmente en Petropiar. Nuestra relación es una de las mejores”. Y Moshiri decía: “la industria del gas nunca arrancó en Venezuela después de la nacionalización. Siempre ha sido un país petrolero. El gobierno del presidente Chávez es el primero en desarrollar el gas” .

Una de las acciones más controversiales de CHEVRON fue extenderle al gobierno un préstamo por dos mil millones de dólares, basado en “la necesidad de desarrollar la producción del campo de Boscán”. Este campo de petróleo pesado no llegó a desarrollarse más de lo que estaba y, además, no necesitaba esa inmensa cantidad de dinero para aumentar su producción   de                                                                                            petróleo pesado. Fue un préstamo político que sirvió para apuntalar al régimen.

Esta postura de CHEVRON en Venezuela ha legitimado al régimen al aceptar públicamente su autoridad, al cooperar activamente con el régimen, al aceptar de manera implícita la política violatoria de los derechos humanos del régimen y alabar al régimen. En realidad, estas cuatro posturas han llevado a la empresa prácticamente al grado de complicidad con el régimen.

Aunque es justo decir que la intervención de CHEVRON llevó a la construcción del gasoducto binacional entre Venezuela y Colombia es también preciso añadir que CHEVRON parece haber ayudado al régimen a superar los problemas de personal derivados del paro petrolero de 2002.

Hoy en día, con una industria petrolera en ruinas y una crisis de suministro mundial derivada de la invasión rusa a Ucrania, CHEVRON se presenta como posible solución para que los Estados Unidos reciba petróleo venezolano que compense el corte de petróleo ruso. El chairman de CHEVRON, Mike Wirth, ha dicho que su empresa podría duplicar la producción actual de Venezuela en materia de meses, a fin de compensar el déficit estadounidense. Para ello, dice, sería necesario que USA levante las sanciones petroleras contra Venezuela, lo cual le daría a Nicolás Maduro una vigorosa oxigenación. Basado en esa promesa el gobierno de Biden envió un grupo a Caracas a conversar con el régimen y se han intensificado en Venezuela las presiones de grupos de ética cuestionable que piden el cese de tales sanciones para “terminar con el sufrimiento de los venezolanos”.

 Es evidente que CHEVRON es una pieza importante en la estrategia del régimen venezolano para mantenerse en el poder. Para CHEVRON esta nueva colaboración prometería pagos para la deuda que Maduro tiene con ellos y la apertura de nuevos negocios en el país.

En Ecuador, han sido campeones de la justicia. En Venezuela, aliados de la injusticia.

¿Podría la verdadera CHEVRON ponerse de pie

La visita de funcionarios del gobierno estadounidense al dictador venezolano, Nicolás Maduro, revela una profunda incoherencia moral y estratégica. Moral, porque por varios años el gobierno de USA se ha negado a reconocer al régimen de Nicolás Maduro y ha aplicado sanciones personales a prácticamente todos los funcionarios de alto nivel de ese régimen, por violaciones a los derechos humanos, por lavado de dólares o por narcotráfico. Ha llegado al punto de ofrecer $15 millones por la cabeza del autócrata, suma significativa que demuestra cuán culpable considera USA a Maduro de crímenes contra su pueblo y contra la seguridad de la región.

Nicolás Maduro es uno de los pocos aliados de Vladimir Putin y ha llegado a decir públicamente que le suministraría apoyo militar. Su antagonismo evidente contra los Estados Unidos es asunto de muchos años, primero como lugarteniente del dictador Hugo Chávez, luego como su remplazo. Estas sanciones personales impuestas a los chavistas son de orden moral, a diferencia de las sanciones económicas en contra del régimen que pudiesen definirse como sanciones geopolíticas orientadas a erosionar al régimen y acelerar su salida del poder, lo cual se ha logrado parcialmente, aunque no hasta el extremo de causar su colapso definitivo.

En la visita de la última semana de funcionarios del gobierno de Biden a Maduro, quien se hizo acompañar por los funcionarios más podridos del régimen, los hermanos Jorge y Delcy Rodríguez, se discutieron posibles concesiones mutuas las cuales representarían una descarada violación de los principios morales que deberían caracterizar un gobierno democrático. Esa visita, en sí, representa:

Una entrega de principios

  1. Un reconocimiento explícito del régimen ilegítimo de Nicolás Maduro, lo cual lleva inevitablemente a un relativo desconocimiento del gobierno interino de Juan Guaidó;
  2. Una reversión vergonzosa de la sanción moral mantenida por USA durante años al chavismo/madurismo;
  3. La posibilidad de la eliminación de sanciones personales y/o económicas al régimen de Nicolás Maduro. USA pasaría, de catalogar a Maduro como un criminal con su cabeza puesta a precio, a aceptarlo como jefe de estado, con quien es perfectamente posible hacer “negocios”;
  4. Una aceptación tácita de que el sistema de justicia en la Venezuela de Maduro es una farsa. La liberación de dos rehenes de Maduro que se decían enjuiciados y condenados por el sistema judicial se ha llevado a cabo mediante una simple llamada telefónica de Maduro a los carceleros. Nos alegra por los rehenes, pero nos entristece que USA sea parte activa en esta farsa contra la justicia;
  5. Una admisión por parte de los Estados Unidos que el crimen paga, al pedir el diálogo en México como parte de las “negociaciones” efectuadas. Un diálogo que representa una entrega ética de grandes proporciones y que solo beneficiará a Maduro y a su permanencia ilegítima en el poder.
  6. Una indicación de que los funcionarios culpables de crímenes a los venezolanos y de apoyo a los terroristas del planeta, desde las FARC hasta Hezbollah, podrán “negociar’ su impunidad.

Un error estratégico

  1. Todo esto arriba enumerado parece estar sobre la mesa de negociación ¿a cambio de qué?: a cambio de suministro de petróleo venezolano, en volúmenes que puedan remplazar la pérdida de petróleo ruso, ya que el gobierno de USA ha decidido cortar la importación de petróleo ruso;
  2. Esta importación de petróleo ruso a USA representa aproximadamente un 3% del consumo total de petróleo de los Estados Unidos. Este es un volumen que puede ser remplazado por aportes de países como Brasil, Guyana, Arabia Saudita, y otros productores. Ciertamente, la producción doméstica de los Estados Unidos podría incrementarse en ese volumen, o en volúmenes aún mayores, quizás del orden de hasta un millón de barriles al día.
  3. Estados Unidos podría hacer compras de petróleo para sus reservas estratégicas a los países del medio Oriente
  4. Estados Unidos podría hacer una intensa campaña informativa para mitigar el impacto psicológico de la estrechez de suministro temporal, producto de la crisis, ya que lo que está sucediendo no es tanto una crisis energética como una crisis política con un importante componente psicológico. Lo que ha hizo Biden ayer fue un error: anunciar el cese de la importación de petróleo ruso y añadir que los precios de la gasolina irían a subir. ¡Si lo dice el presidente, todo el mundo sale corriendo a la gasolinera más cercana!

El arreglo con Maduro no es una buena idea bajo ningún escenario geopolítico

  1. Si la crisis rusa-ucraniana se resuelve en los próximos meses la estrechez energética tendería a resolverse y la aproximación de Biden a Maduro perdería mucho de su significado, menos aún del que tiene en este momento;
  2. Si la crisis rusa-ucraniana se intensifica y pasa a ser una guerra mundial, entonces Venezuela se convertiría en una fuente obligada de suministro de petróleo para Occidente, en un objetivo de guerra y se impondría un control total de ese recurso mediante la eliminación del régimen de Maduro, el cual es afín a Putin y su reemplazo por un gobierno pro-occidental.

Esto es algo que los cascos azules de las Naciones Unidas y/o la OEA, junto a una legión de voluntarios venezolanos, han debido hacer años atrás, lo cual hubiera ahorrado mucho sufrimiento a los venezolanos y hubiese evitado el total colapso nacional que se experimenta hoy. Quienes sugirieron ese escenario fueron tildados de guerreristas, sedientos de sangre.

Se dijo y se sigue diciendo que “el problema de los venezolanos lo resolvemos los venezolanos”. En el mundo de hoy cuando alguien estornuda en el Tibet es porque alguien tiene gripe en Nicaragua. La situación de hoy en materia de ambiente, de pandemia, de guerra y de energía ilustra poderosamente esa estrecha interdependencia.

Hace unos días un trio de altos funcionarios del gobierno de los Estados Unidos visitó Caracas y se reunió con miembros del régimen de Nicolás Maduro. Esta es la primera visita del gobierno de USA a Venezuela en tres años.

Como se sabe, las relaciones directas entre los dos países estaban rotas y USA ha implantado severas sanciones en contra del ilegítimo y dictatorial régimen de Maduro, llegando –inclusive – a ofrecer una recompensa de U.S.$15 millones sobre la cabeza del dictador.

Nadie en Venezuela – excepto la gente de Maduro – objeta la validez moral de estas sanciones, aunque hay algunos politólogos y otros hacedores de opinión que argumentan que deben ser suspendidas, porque le hacen más daño al pueblo de Venezuela que a Maduro. Todas las indicaciones que tenemos muestran que las sanciones han debilitado a Maduro significativamente y que el dictador está desesperado por ver el fin o la mitigación de la presión estadounidense sobre su melancólico régimen.

Sin embargo, la crisis ruso-ucraniana y sus ramificaciones económicas parecen haber llevado al gobierno de Biden a considerar conversar con el dictador venezolano sobre un posible suministro de petróleo venezolano a USA, dentro del marco de las sanciones que se están implantando en contra de la Rusia de Putin, las cuales podrían incluir a corto plazo un corte de la importación de petróleo ruso a USA.

Poca gente está enterada de que USA importa petróleo ruso. En diciembre 2021, por ejemplo, USA importó unos 400.000 barriles diarios de crudos y productos petroleros rusos. Este volumen es bastante pequeño en relación con el consumo total de los Estados Unidos, apenas un 2- 3%, pero ha llegado a ser de un 5% durante los meses anteriores. Parecería, por lo tanto, que un corte de ese suministro a USA no representaría un mayor problema para el país, a menos que la naturaleza del petróleo ruso fuese de especial importancia estratégica para USA (lo cual no creemos sea el caso), aunque si pudiese tener un impacto psicológico importante sobre el mercado internacional de la energía.

Ir a Venezuela a examinar la posibilidad de que ese volumen que se cortaría a Rusia pudiese ser remplazado por petróleo venezolano representa un paso sorprendente por sus implicaciones morales, políticas y económicas. Venezuela estaría siendo reconocida por USA como un peón en el macabro juego de ajedrez que Putin ha iniciado en Ucrania.

Sin embargo, no sabemos exactamente cuál fue la naturaleza exacta de las conversaciones. Uno de los tres funcionarios visitantes es un experto en intercambio de presos, otro es el embajador de USA en Colombia. Ninguno de los dos es experto petrolero. No sabemos si el tercero lo es. Lo que esto revela es que las conversaciones no fueron específicamente sobre petróleo, sino que deben haber abarcado la relación integral entre los dos países, incluyendo la posible liberación de los presos estadounidenses retenidos por maduro, unas 8 personas, seis ejecutivos de CITGO y dos implicados en un intento fallido de invasión.

Cualquier pedimento de EEUU a Maduro tendría que ir acompañado de una concesión al régimen venezolano

Si el pedimento de USA a Maduro fuese de obtener su petróleo, es probable (especulo) que detrás de ese pedimento pueda estar la empresa CHEVRON, la cual es la única empresa petrolera estadounidense que aún conserva lazos con el régimen dictatorial y se encuentra activa en Venezuela.

La empresa CHEVRON ha sido complaciente con Chávez primero y con Maduro después, en su intento de permanecer en Venezuela, seguramente esperando el momento en el cual la industria petrolera venezolana pueda renacer y los encuentre a ellos en el sitio, con ventaja sobre otros recién llegados.

Cualquier convenio de suministro de este tipo en el cual CHEVRON tenga plena participación sería excelente para esa empresa. Una producción adicional de, digamos, unos 500.000 barriles diarios quizás podrían ser lograda en relativo corto tiempo, en materia de unos seis meses, si CHEVRON entrase a operar con luz verde de ambos gobiernos y con su conocimiento de los yacimientos petroleros venezolanos.

Sin embargo, pensamos que un convenio de este tipo tendría un costo alto para el gobierno de los Estados Unidos, en términos políticos, además de su costo moral. En efecto, Maduro es un aliado incondicional de Putin, en un momento en el cual solo un puñado de estados forajidos lo defiende y el mundo entero lo rechaza, mientras China está sentada, esencialmente silenciosa, en palco de primera fila.

Un arreglo del gobierno de Biden con Maduro tendría un severo impacto negativo sobre los demócratas en futuras elecciones, ya que los republicanos, con excepción de Trump y el influyente comentarista de Fox News, Tucker Carlson, se muestran ya alineados contra Putin y sacarían provecho de cualquier arreglo de Biden con Maduro.

Por esto, no parecería que lograr un aporte de petróleo venezolano para USA de la magnitud que hemos mencionado valga la pena, si hay que pagar tal precio moral y político. Es probable – por lo tanto – que no haya arreglo alguno, al menos en el sector petrolero.

¿Se acentuarían las sanciones a Maduro?

Al contrario, de las reuniones celebradas en Caracas podrían derivarse nuevas sanciones contra Maduro, habida cuenta de su declarada alineación con Putin. Uno se imagina un diálogo así:

  • Entendemos que ustedes (Venezuela) han ofrecido ayuda militar a Rusia. ¿Es esto cierto?
  • Nosotros (dice Maduro) somos aliados de Rusia y eso no es un secreto. Y pensamos continuar siéndolos.
  • Etc. Etc.

Esa visita podría concluir que a Venezuela hay que neutralizarla.

Ello sería una buena excusa para que los Estados Unidos consideraran una mayor intensidad de sanciones. Dependiendo de la dinámica Rusia-Ucrania-OTAN, podrían hasta pensar en una acción militar que estaría destinada a derrocar al régimen de Maduro, justificándola en la presencia real o presunta militar rusa en Venezuela. No estamos proponiéndola sino, simplemente, especulando sobre las opciones que podría estar considerando el gobierno de Biden.

Lo que si es cierto

Es que la situación global de crisis política y económica actualmente en desarrollo parece estar causando un debilitamiento de los principios morales que sustentan una coexistencia civilizada. Con la pérdida de las brújulas morales cualquier locura es posible, aún aquella en la cual no quisiéramos pensar.

He pasado casi toda la mañana de este domingo viendo el extraordinario documental de Carlos Oteyza: “Rómulo Resiste”, de 1 hora y 41 minutos de duración.

No he podido apartarme de mi computadora al verlo, porque yo viví esos años plenamente como miembro de la industria petrolera operando equipos, perforando pozos, explorando por el petróleo que daría ingresos a los venezolanos, mientras a mi alrededor se desarrollaba una lucha incesante por parte de otros venezolanos para destruir lo que nosotros estábamos construyendo. El documental me ha generado sentimientos profundos y encontrados.

El primero fue la nostalgia, causada por ver las imágenes de la Venezuela de esos años, pulcra, de limpias avenidas, plazas, gente sencilla y, aún las más pobres, correctamente vestidas, gente exhibiendo sonrisas amplias y libres de angustia, niños jugando, desfiles cívicos multitudinarios, gente votando en masa, líderes de diferentes partidos políticos reunidos civilizadamente y sentando las bases mínimas de un consenso que garantizase la estabilidad política. Sentí nostalgia de aquel país donde se desarrolló mi juventud profesional, en el cual encontré compañera inolvidable para el gran viaje que ha sido mi vida.

Sentí orgullo de ver las imágenes de aquel país de inauguraciones, no tanto de obras espectaculares sino de carreteras, escuelas, acueductos, sistemas de cloacas, dispensarios rurales, comedores escolares, estadios deportivos. Orgullo de ver a Betancourt viajando por toda Venezuela, en estrecho contacto con su pueblo, nada de refugiarse entre las cuatro paredes de Miraflores a pesar de los peligros que debió enfrentar. Orgullo de ver en acción el verdadero liderazgo, firme, sin vacilaciones, aquel que decía: “No soy un presidente que renuncia o me renuncian”. Orgullo de ver la resistencia de la democracia contra quienes trataron en Carúpano o en Puerto Cabello de destruirla, sin lograrlo pero causando centenares de víctimas inocentes. Orgullo de ver como la banda presidencial era traspasada de un presidente libremente elegido a otro presidente también elegido libremente, después de un evento electoral ejemplar donde acudió el 92,2% de los inscritos, un evento en el cual los contendores eran todos gente honorable: Leoni, Caldera, Villalba, Uslar Pietri, Larrazábal, Ramos Giménez.

Sentí indignación por ver como grupos de venezolanos militantes del Partido Comunista de Venezuela o del MIR, motivados por absurdas razones ideológicas, llegaron al extremo de convertirse en asesinos, secuestradores, saboteadores, ladrones de bancos y traidores a la patria, al sumarse al castrismo de extrema izquierda, en su intento de descarrilar a un país que buscaba el camino de su progreso en base a reformas pacíficas y no en base a la violencia. El documental, sin aspavientos patrioteros, llama la atención sobre estos grupos criminales que asesinaron policías y guardias nacionales, que secuestraron a Di Stefano, que saboteaban elecciones por medio de la violencia urbana, que dinamitaban las instalaciones petroleras, que robaban bancos para financiar sus tareas subversivas, que acompañaron al castrismo como subordinados en intentos de invasión y desestabilización de los gobiernos democráticos.

Y todo esto en nombre de ideologías que nunca han traído algo bueno, algo que no sea muerte y ruina a Venezuela, movimientos que hoy persisten y se han adueñado de un país para destruirlo en nombre de una cruel e ignorante revolución.

Indignación por ver como muchos de quienes ayer se sumaron a esos intentos criminales permanecen sin arrepentirse y persisten en pintarse como héroes folklóricos.

El documental mezcla la bonita historia de la familia del productor del documental, la familia Oteyza y de cómo los hijos van creciendo en aquella Venezuela. Las imágenes se van tejiendo junto a los comentarios de venezolanos que vivieron esos años o los han estudiado como profesionales de la historia. Casi todos los comentaristas son muy buenos, en especial Pedro Palma, muy sobrio y coherente, Héctor Pérez Marcano, de gran candor y honestidad intelectual, Marco Tulio Bruni Celli, Elisa Lerner, Paola Bautista y Lorena Puerta.

Un comentario de Elisa Lerner me impresionó profundamente y me hizo pensar en que lo citado por ella podría llegar a ser la definición exacta de cobardía ciudadana. Dice Lerner: “Elías Toro se dolía de que los venezolanos no tuvieran con la democracia la misma paciencia que han tenido con las dictaduras”. En efecto, creo que un ciudadano cobarde es aquél que tiene mucho más paciencia con una dictadura que con una democracia. En la Venezuela de hoy el liderazgo político venezolano está caracterizado – con honrosas excepciones – por la cobardía ciudadana. Muchos de quienes aplaudieron a Hugo Chávez y toleran hoy con resignación a Nicolás Maduro son los mismos quienes criticaban ásperamente a Betancourt, Leoni, Caldera y Carlos Andrés Pérez. Algunos de los “héroes” de las guerrillas de ayer son hoy discretos y pacientes opositores, cuando no sumisos súbditos o hasta entusiastas seguidores del chavismo.

RÓMULO RESISTE es un recordatorio a los venezolanos sobre el precio que se debe pagar por la libertad y una severa admonición a la sociedad venezolana de hoy que no parece dispuesta a pagar ese precio.

Son pocos los venezolanos que tienen y exhiben la R de RESISTENCIA, entre ellos: la férrea MaRia CoRina y los mártires FrRanklin Brito y OscaR PéRez.

Venezuela debe escribirse con R.

Scroll to Top