¿Seremos esclavos rusos?

Estamos en un lío geopolítico e histórico inédito. Sí, no voltees a los lados, es contigo venezolano. Tú y yo, nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos estamos en un berenjenal complejísimo. Hugo Chávez y el verdadero amor de su vida, Nicolás Maduro, a quien enigmáticamente dejó en el poder para arruinar todo lo que él (Chávez) no logró demoler, están decididos a entregarle a Vladimir Putin el Esequibo y convertirlo en una base militar y política del imperio ruso.

Territorio olvidado durante siglos, la Guayana Esequiba que Chávez y Maduro regalaron a Guyana el año 2004, ahora por su riqueza natural y petrolera la quieren todos.

¿Seremos esclavos rusos?

¡Imbéciles!

Por ahí una manadita de mediocres que dicen ser de oposición le están siguiendo el juego macabro al chavismo, quieren que el Esequibo sea ruso. Los escuchas vociferando que si el Esequibo es “nuestro” (que lo es), que si hay que defender los intereses históricos de Venezuela, que si el imperio americano y el británico, pero en el fondo están al servicio de Vladimir Putin. Son tan estúpidos algunos de ellos que no se dan cuenta de lo que hacen, pero son la minoría. 

La mayoría es pagada por Maduro, mediocres como son y serán siempre, asalariados del crimen, encubiertamente se ofrecen a los intereses geopolíticos de Rusia. ¡Imbéciles!

Venezuela toda –por ellos– está en reclamación.

Hasta el final

Tú y yo, en nuestro lío venezolano, tenemos que defendernos de rusos, iraníes, cubanos, chavistas –corruptos y criminales– abiertos, chavistas encubiertos, mediocres opositores y opositores asalariados (alacranes), además, como si fuera poco, de la inepta administración Biden que no entiende nada, que después de todos estos años “se perturba” porque los malandros chavistas se burlan de ellos y “no cumplen” los acuerdos. Tú y yo tenemos que defendernos de todos y salvar a Venezuela en medio de tanto peligro.

Un espíritu, un liderazgo cuya coherencia ha descollado en el tumultuoso caos venezolano, María Corina Machado nos ha mostrado una ruta, hay que seguirla hasta el final.

No hay opción: hasta el final.

Tiempo de próceres

Y el final, en esta confusión geopolítica mundial depende estrictamente de nosotros, somos mayoría los que deseamos un cambio, los que deseamos recuperar la nación imperfecta pero libre, demócrata, igualitaria y creativa que algún día fuimos. Las dificultades para lograrlo son todas, las posibilidades de vencer a chavistas, rusos, iraníes y alacranes juntos son pocas, pero coño, tú y yo unidos, junto a millones como nosotros, no tenemos otra opción sino luchar mientras haya aliento. 

Por nuestros hijos, por los hijos de estos y por las generaciones venideras, tenemos que dar la batalla. No vivimos tiempos de líderes, vivimos tiempos de próceres.

Y si no lo somos, seremos náufragos del tiempo.

La victoria de Venezuela

Mientras los intereses de Chevron (chavismo) se enfrentan a los intereses de ExxonMobil (Guyana) por el control petrolero en el Esequibo, venezolanos decentes, íntegros, patriotas del equipo de María Corina, como los admiradísimos Claudia Macero, Pedro Urruchurtu, Henry Álvarez y Roberto Abdul son perseguidos por el despotismo criminal chavista que quiere convertir la Guayana Esequiba en la nueva base militar rusa en el continente. Terriblemente injusto y peligroso.

Lo que ha hecho Chávez (y su amado heredero), su peste, a Venezuela y la región es tan traidor como ruin. Tú y yo estamos aún en medio de ese lío sin otra opción que derrotarlos.

La primera victoria es la conciencia y la ganamos.

La segunda y final: la acción rebelde.

Que es nuestra, tuya y mía.

De Venezuela…