El coordinador de organización de Vente Venezuela, Henry Alviarez, alzó su voz ante la crítica situación del sistema sanitario nacional tras el reciente sismo. Alviarez denunció que más de 20 centros hospitalarios han sufrido daños estructurales severos, dejando a la población en una situación de vulnerabilidad extrema, y exigió al Estado la implementación inmediata de planes de ayuda humanitaria para evitar un colapso mayor en medio de la emergencia.
Un sistema al borde del quiebre
El dirigente político hizo énfasis en que el impacto del movimiento telúrico ha desnudado la fragilidad de la infraestructura pública hospitalaria del país. Según los datos presentados en su denuncia, la afectación no es aislada; se trata de una red de más de 20 centros asistenciales que, tras el sismo, enfrentan limitaciones críticas para operar, comprometiendo gravemente la atención médica de miles de venezolanos.
Exigencia de respuesta inmediata
Ante la falta de protocolos de contingencia claros por parte de las autoridades competentes, Alviarez fue enfático: es imperativo permitir la entrada de ayuda humanitaria. El dirigente advierte que, si no se toman medidas urgentes de asistencia técnica y suministro de insumos para los centros damnificados, el país se enfrentará a una crisis sanitaria de proporciones aún más graves.
«La emergencia no admite más demoras. Es inaceptable que, tras un evento de esta magnitud, los centros de salud que deberían ser refugio y cura se encuentren en este estado de precariedad», sentenció Alviarez, haciendo un llamado a la transparencia sobre el estado real de la infraestructura afectada y a la movilización de recursos sin sesgos políticos.
El contexto de la emergencia
Esta denuncia se suma a una serie de reportes ciudadanos sobre las secuelas del sismo del pasado 24 de junio, evidenciando un patrón de desatención por parte de los organismos oficiales, similar al denunciado por otros afectados en zonas como el estado Vargas. La crisis hospitalaria, que ya venía golpeando al país, se ha convertido ahora en el frente más sensible y urgente de la gestión post-sismo.