Israel hamás

Israel retrasa la liberación de prisioneros, acusando a Hamás de “utilizar cínico a los rehenes con fines propagandísticos”.

El frágil acuerdo de alto el fuego en Gaza entre Israel y Hamás está bajo severa tensión debido a que ambas partes se acusan mutuamente de violaciones, lo que pone en duda la durabilidad de la tregua.

El domingo, Israel anunció un retraso en la liberación de 620 prisioneros palestinos, inicialmente prevista para el día anterior, y el gobierno acusó al grupo militante Hamás de “repetidas violaciones” del acuerdo de alto el fuego, incluido el “uso cínico de los rehenes con fines propagandísticos”.

La decisión de Israel se produjo después de que Hamás liberara a seis rehenes israelíes el sábado, durante un período en el que las exhibiciones públicas del grupo fueron criticadas por violar el derecho internacional.

La oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu dijo en un comunicado que la liberación de más prisioneros palestinos se realizará sólo cuando “se garantice la liberación de los próximos rehenes, y sin los rituales de humillación”.

El responsable de Hamás, Izzat al-Rishq, condenó la postergación por parte de Israel de la liberación de los prisioneros palestinos y rechazó las acusaciones de Netanyahu. «La afirmación de la ocupación de que «la ceremonia de entrega es humillante» es una afirmación falsa y un pretexto endeble destinado a eludir las obligaciones del acuerdo», afirmó en un comunicado.

“El verdadero insulto es a lo que son sometidos nuestros presos durante el proceso de liberación, desde torturas, palizas y humillaciones deliberadas hasta los últimos momentos”, añadió.

Israel y Hamás se han acusado mutuamente con frecuencia de violaciones desde que comenzó el alto el fuego en Gaza el 19 de enero. El 10 de febrero, Hamás pospuso la liberación de más rehenes israelíes, citando violaciones israelíes del acuerdo. En respuesta, Netanyahu advirtió que el alto el fuego terminaría si Hamás no liberaba a los rehenes como estaba previsto.

Mientras tanto, el ministro de Defensa de Israel dijo que las tropas israelíes permanecerán “durante el próximo año” en partes de la Cisjordania ocupada, donde han lanzado una ofensiva de semanas de duración y evitarán el regreso de decenas de miles de palestinos desplazados.

En una declaración del domingo, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, dijo que había dado instrucciones a los militares para que se prepararan para permanecer en algunos de los campos de refugiados urbanos de Cisjordania, de donde dijo que unos 40.000 palestinos habían huido, dejando las áreas «vacías de residentes».

El Ejército israelí confirmó este domingo la muerte ayer en un ataque en Mawasi del comandante de la brigada de Jan Yunis del brazo armado de Hamás, Rafaa Salameh, mano derecha del ‘número dos’ del grupo en la Franja de Gaza y su jefe militar, Mohamed Deif, de quien no se ha confirmado su muerte aún.

“Ayer sábado, siguiendo la inteligencia del Shin Bet y las Fuerzas de Defensa de Israel, la Fuerza Aérea atacó y eliminó al comandante de la brigada Jan Yunis de Hamás, Rafaa Salameh. Era uno de los colaboradores más cercanos de Deif y uno de los autores intelectuales de la masacre del 7 de octubre”, indicó un comunicado castrense.

Israel llevó a cabo ayer un ataque contra una vivienda en Mawasi, considerada “zona humanitaria” en el área de Jan Yunis -sur de la Franja- , dirigido a matar a Mohamed Deif, jefe de las Brigadas al Qasam, ala militar de Hamás y considerado el cerebro de los ataques del 7 de octubre en Israel.

Sin confirmar el fallecimiento de Mohamed Deif

Las autoridades israelíes no han confirmado todavía la eliminación de Deif en el ataque y el primer ministro, Benjamín Netanyahu, dijo anoche que no hay “aún certeza absoluta” de su muerte; mientras que Hamás se ha apresurado, sin aportar pruebas, a desmentir su fallecimiento en el ataque.

El ataque causó además al menos 90 muertos y más de 300 heridos, según las autoridades gazatíes, controladas por Hamás.

El Ejército israelí justificó el ataque contra un área catalogada por ellos mismos como “zona humanitaria” diciendo que el bombardeo fue preciso, y que se produjo en un complejo de Hamás ubicado en una zona abierta, rodeado de árboles y edificios, y no en las tiendas de campaña de Mawasi, donde residen cientos de miles de desplazados.

Rafaa Salameh, comandante de la Brigada Jan Yunis

Salameh se unió a Hamás a principios de los noventa y fue designado comandante del batallón de Jan Yunis y Al Qarara de las Brigadas al Qasam, bajo el mando de Mohamed Sinwar, hermano de Yahya Sinwar, jefe de Hamás dentro de la Franja y hombre con más poder dentro del grupo en este momento, también artífice de los ataques del 7 de octubre. Este sigue en paradero desconocido.

“Salameh tuvo un papel importante en el secuestro del soldado israelí Gilad Shilat durante la Operación Margen Protector en 2014. Estuvo al mando del apoyo de combate y los planes defensivos de Hamás”, indicó el Ejército.

“Salameh también estuvo al mando de dos túneles terroristas ofensivos que fueron desmantelados en Jan Yunis en la Operación Guardián de los Muros, en mayo de 2021. En esta operación, 18 terroristas que intentaron infiltrarse en territorio israelí por ese túnel fueron eliminados”, señala el comunicado militar.

En 2016 reemplazó a Mohamed Sinwar como comandante de la Brigada Jan Yunis, una de las más poderosas de Hamás, y en este puesto Salameh estaba al mando de todos los efectivos de la brigada y “era responsable de todos los lanzamientos de proyectiles que se disparaban desde la zona hacia territorio israelí”.

El Estado hebreo continuó el martes su bombardeo contra la Franja de Gaza tras sostener que su campaña para destruir lo que queda de Hamás tiene al movimiento islamista palestino «al borde de la disolución».

Organizaciones humanitarias expresaron temores de que el asediado territorio esté desbordado por enfermedades y hambruna, y presionan a Israel para que aumente la protección de los civiles.

Los cruentos combates arreciaron el martes y Hamás aseguró que hubo enfrentamientos en el Centro de Gaza, mientras testigos reportaron bombardeos israelíes en el sur del territorio.

El lunes bombardearon la principal ciudad sureña palestina de Jan Yunis, actual epicentro de los combates, así como Rafah, fronteriza con Egipto, donde decenas de miles de personas se refugian.

«Hamás está al borde de la disolución, las FDI (Fuerzas de Defensa Israelíes) están ocupando sus últimos bastiones», aseguró la noche del lunes el ministro israelí de defensa, Yoav Gallant.

La guerra comenzó con el ataque de Hamás del 7 de octubre que dejó 1.200 muertos, según cifras israelíes, y 240 rehenes en manos del grupo islamista.

Israel respondió con una ofensiva militar que ha destruido gran parte de Gaza y matado al menos 18.200 personas, en su mayoría mujeres y niños, según el ministerio de Salud controlado por Hamás.

El jefe del ejército israelí, Herzi Halevi, visitó el lunes el centro de Jan Yunis, donde dijo que sus fuerzas estaban «asegurando nuestros logros en el norte de la Franja de Gaza, la entrada a la parte sur de la franja y también en lo profundo bajo tierra».

La ONU calcula que 1,9 millones de los 2,4 millones de habitantes del territorio han sido desplazados, la mitad de ellos niños.

Los intensos bombardeos y combates en el sur, donde Israel había urgido a los civiles ir por su seguridad, los dejaron con pocas opciones a dónde refugiarse.

Voto de ONU

La Asamblea General de la ONU tenía previsto votar el martes una resolución no vinculante que pide «un alto el fuego humanitario» en Gaza, un llamado que el Consejo de Seguridad no ha podido votar.

Estados Unidos, uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, usó el viernes su poder de veto para impedir la aprobación de un llamado a cesar los combates.

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