Morfema Press

Es lo que es

Julio César Arreaza

En 1992 se posó en el escenario nacional un cisne negro y, con el 4 de febrero, se inicia el tiempo aciago de la regresión histórica, apuntalado por el pacto entre un grupete de delincuentes de las Fuerzas Armadas y la élite de notables, tristes portadores de una vieja factura por cobrar al liderazgo civil de la Revolución de Octubre de 1945, movimiento que, si bien puede reputarse de sectario, tuvo la grandeza de sembrar y estructurar la simiente del sistema democrático y gobernó con escrupulosa moral administrativa.

Los últimos 27 años de ignominia, bajo la bota autoritaria, ladrona e ignara, que atrozmente desmontó la República, han transcurrido con múltiples alternativas e intentos fallidos de los venezolanos por recuperar el marco de libertades necesarias para desplegar una vida digna de ser vivida.

Resultó determinante la ayuda externa para descabezar al narcorrégimen.

Acto seguido, se dio inicio -sorpresivo para todos- a un proceso inédito: que sea el mismo régimen criminal, escarmentado por su completa incapacidad de defensa militar, el que se encargue según acuerdo suscrito de autodesmontarse y realice las acciones conducentes a una transición democrática, siguiendo las instrucciones -ahora convertidos en eunucos- del llamado por ellos “imperio”, al que durante toda la vida no cesaron en denostar.

Se ha incumplido el acuerdo de conceder libertad plena a todos los presos políticos, incluyendo a los militares; quedan como unos 700 por liberar. Ahora, en un remedo de Asamblea Nacional, cantinflérica e ilegítima, los capituladores discuten una enrevesada ley de amnistía y siguen ganando tiempo. Así como salieron los cuatrocientos y tantos, deberá simplemente salir el resto, y de manera plena. Denunciamos que el secuestro de rehenes sigue imperando, así como la mordaza y la limitación de los derechos fundamentales (otra manera de estar presos). En libertad, los derechos se ejercen con certezas y no bajo amenazas autoritarias decadentes. Entonces, estamos en las mismas. 

Después de la vida, la libertad es el derecho más importante. Las leyes represivas deberán ser abolidas de un plumazo. Los venezolanos merecemos y estamos listos para ejercer nuestros derechos; queremos vivir una vida plena, sin miedos. El ser autoritario es malo por vocación. Eso de liberar y seguir encadenando, sin dejarlos expresarse con libertad, es un despropósito.

No pudieron atraer a la juventud; siempre carecieron de ella, y esta sale de nuevo a las calles a luchar por la libertad y se niegan rotundamente a blanquear a la dictadura.

La transición no puede ser con los mismos que nos arruinaron y destruyeron el país y las instituciones. Y quieren impedirnos construir memoria en honor a los caídos en la lucha por la libertad.

La estabilidad se conseguirá sin los ilegítimos, ahora transmutados en “misión rodilla”, “misión arrastre” y neo cachorros del imperio.

Una señora desangelada, que no ha sido elegida con los votos del pueblo, se atreve a amenazar a la líder moral de la oposición, que catapultó su liderazgo con potente mayoría de más de 90% en las primarias. La amenaza con encarcelarla si viene a su país.

Es difícil confiar en el mismo sistema de justicia que permitió meter preso por razones políticas a las personas secuestradas por el régimen y que ahora les limita la libertad alcanzada.

Deseamos una transición sobre la base de la verdad y la transparencia, no una maquillada para que parezca potable. No hay que quedarse callado y acoplarse a la voluntad del régimen forajido.

¡Libertad plena para los presos políticos!

Los venezolanos hemos hecho de todo en estos 27 años de ignominia para recuperar la democracia que nos fue arrebatada por un ecosistema criminal que secuestró al Estado bajo su absoluto dominio. Degradó al país poniéndolo bajo la férula de Cuba para asegurarse -el régimen forajido- el latrocinio mayor de la historia apuntalado por un control social férreo. No hay mafias ni cárteles de drogas que lo superen.

Quedará para siempre en la memoria de nuestro gentilicio el testimonio de los valientes mártires: niños, jóvenes, mujeres, hombres y ancianos que se inmolaron por la causa de la libertad y el derecho a pensar diferente; por su aspiración a vivir una vida digna de ser vivida en democracia.

No pocos hemos propuesto, en honor a ellos, convertir la mazmorra y antro de torturas “El Helicoide” en Museo de la Democracia, con una sala donde sean exhibidos los retratos de los héroes patrios con sus hojas de vida; con otra que muestre los instrumentos, artefactos, adminículos y utensilios perversos con los que los cobardes inmisericordes afrentaron la dignidad sagrada de nuestros coterráneos. Por supuesto que no faltarán las salas donde se destaquen los valores democráticos y republicanos a lo largo de la historia, como la forma de vida que decidimos los venezolanos desde 1810. Un país sin memoria se pierde.

Hemos intentado de todo, como dijimos, hasta demostrar con pruebas en mano el veredicto de la soberanía popular. La felonía se burló de la civilidad y mantuvo su hegemonía por las malas con el robo a lo malandro de las elecciones. Fiel a su cacareada confesión infame de permanecer indefinidamente “por las buenas o por las malas”.

Supimos entonces que solo la amenaza creíble de una fuerza superior acabaría con el yugo esperpéntico sin ocaso. Y esto fue lo que sucedió con la cabeza de la corporación criminal, que detentaba el poder de manera ilegítima.

Obligados por reales circunstancias, un orden fáctico, se ha dispuesto que “la segunda”, también carente de legitimidad, acometa el desmontaje del aparato criminal.

Observamos tácticas dilatorias para la expulsión de los chinos, rusos, cubanos e iraníes. Hay que estar pendientes de que no sigan dilapidando dinero útil para la emergencia humanitaria en armamento ruso que, como se vio, resultó pura chatarra y negocio para la claque corrupta.

La exigencia principal de los venezolanos es la inmediata liberación de los presos políticos. Marcha muy lento y con lamentables saldos, como la muerte de una madre que no logró abrazar a tiempo a su hijo.

Inversionistas calificados insisten en que Venezuela necesita una transición democrática para traer sus capitales. No se entiende la permanencia de quienes destruyeron el país y sus instituciones, y lo convirtieron en una inmensa lavadora de dinero sucio.

Estamos listos para asumir la democracia y reinstitucionalizarla; no permitamos, otra vez, que los secuestradores usurpadores nos mareen y ganen tiempo, el país desea el cese de la usurpación con “la efímera” incluida.

¡Libertad plena para todos los presos políticos!

Hoy día cualquier persona que pretenda realizar análisis y procesar información sobre el acontecer mundial, nacional o local, deberá hacer un esfuerzo por encontrar las fuentes verídicas, en medio de un inmenso océano digital donde confluyen como afluentes, medios y redes con información al instante de suceder la noticia. Son muchos los intereses, presiones, sesgos y mentiras que se mueven en todos los órdenes hasta en los académicos.

Ante la circulación casi infinita de informaciones, no cabe otra cosa que hacerse uno mismo su menú, centrado en la materia o hechos que uno trabaja y pasarla por el filtro de la verdad.

Entre los insumos que pasan por mis manos están las encuestas de Megánalisis, las cuales me merecen confianza. Estimo que su presidente, Rubén Chirino Leáñez, es un profesional serio y calificado, ingeniero y estadístico. Nos ofrece, sin ningún sesgo, la fotografía del momento objeto de  estudio.

Sobre la valoración de la coyuntura venezolana actual acudo a su más reciente encuesta y de ella indico los puntos resaltantes.

• Más de 9 de cada 10 venezolanos están agradecidos con Donald Trump.
• 83,5% se siente perseguido y considera que el chavismo aún tiene el control del país. Percibe que el gobierno de Trump no tiene un verdadero control de Venezuela.
• 98,1% desea la liberación de todos los presos políticos.
• 83,3% de los venezolanos rechaza profundamente el socialismo: nos trajo mal vivir, retroceso y miseria.
• 90% de los venezolanos aprueba que Estados Unidos sea el principal aliado y proveedor de Venezuela.
• 75% de los venezolanos quiere justicia, orden y ley. Conciliación sin impunidad.
• 93% de los venezolanos no está de acuerdo con que Delcy Rodríguez lidere la transición. Posee la misma ilegitimidad que el usurpador fuera del poder.
• Si hoy hubiese elecciones en Venezuela, María Corina Machado ganaría con 78,3% de los votos.

Podemos inferir que, así como hay agradecimiento con Donald Trump, los venezolanos rechazan la continuidad del chavismo. Ninguno de ellos llena el deseo de cambio ni podría encarnar una nueva manera de dirigir al país hacia la restauración de la democracia.

La figura de María Corina Machado destaca de manera muy sólida y su liderazgo se mantiene. Para mí fue muy revelador que, a la salida de la reunión de dos horas en la Casa Blanca, su semblante y sonrisa abierta y elocuente expresaran lo bien que le fue. El carómetro no falla.

El temor lo sigue utilizando el chavismo como herramienta de control de masas, pero lleva en sí, hasta los tuétanos, la fragilidad de ser una minoría marginal sostenida en el tiempo, que ya pasa a ser determinística en su comportamiento estadístico.

Los venezolanos aprueban, 84,1%, que la Fuerza Armada y cuerpos policiales sean reconstruidos por completo y desde cero. Omitieron el bienestar de los venezolanos e irrespetaron a la soberanía popular. Carecen de reservas morales.

Los venezolanos creen que la prioridad de Estados Unidos es el petróleo, por encima de que se garanticen los derechos humanos.

Al final del día prevalecerá la verdad: la democracia venezolana lleva la marca insigne de haber sido un tradicional suministrador sólido y confiable y eso vale y pesa mucho, con Estado de Derecho incluido, vital para las inversiones. Ambos países comparten los valores de la libertad.

!Libertad plena para los presos políticos!

Por Julio César Arreaza

Son momentos decisivos los que atraviesa la sufrida y perseguida sociedad venezolana. Más que nunca apelamos a la sindéresis del juicio crítico y a vivir en la verdad, para evitar ser presas fáciles de madejas alentadas por narrativas interesadas en conducirnos a la confusa Torre de Babel, favorable a quienes suelen pescar en río revuelto.

Basta observar cómo los países se suicidan, así nos ocurrió con el malhadado “socialismo del siglo XXI”, a partir de 1999.

Enfrentamos una etapa crítica, nacional, familiar y personal, con desgarramientos en la cruenta lucha de 26 años, y seguimos confiando en el liderazgo de María Corina Machado, que dentro de las dificultades presentes es el más comprometido, lúcido, auténtico y serio para llevarnos a la liberación de Venezuela.

La traición de las élites ha sido a la propia “razón”, al pretender “normalizaciones” castradoras e indignantes para la sociedad. Hicieron mutis cuando aquel congresillo constituyente, vaya nombrecito, presidido por Miquilena pasó a cuchillo las instituciones republicanas y degradó hasta la última fibra el Poder Judicial.

Capriles se aculilló en participar en las primarias, pero acude a la comparsa electoral del voto que no elige ni genera consecuencias jurídicas, organizada por los poderes usurpadores. No hay mirada estratégica en este hórrido lance “opolaboracionista”.

El quiebre del cauce democrático por sucesivos golpes de Estado e ilegitimidad en el desempeño ha sido la línea transversal que ha atravesado los 26 años de ignominia.

Ahora los sátiros buscan el poder asambleario comunal a pistola alzada, sin necesidad de organizar elecciones fraudulentas. Se trata del golpe a la lámpara, el entierro definitivo de la república y la disolución de la nación venezolana.

Las tres marías ya no son las otrora matemáticas, física y química que dejaron de estudiarse en un bachillerato desaparecido. Las tres marías de este tiempo bochornoso e inmoral son Cuba, Nicaragua y Venezuela, verdadero cáncer cuya metástasis está afectando a la región, en medio de una comunidad internacional sorda y ciega.

Hay que plantearse como punto principal la liberación de los presos políticos y de sus familias, que es la injusticia mayor que vivimos en nuestros días.

Elevamos nuestra voz para solicitar la inmediata liberación del profesor Javier Tarazona. Venezolano integral que ha puesto sus capacidades académicas y activismo de sol a sol, como noble hijo tachirense, en defender la verdadera función de las fronteras que es la de integrar de la mejor forma a dos pueblos hermanos, en una robusta y sana expansión comercial, cultural y educativa de excelencia como corresponde a una frontera muy viva. Y para ello ha denunciado las realidades obscenas de la presencia de cuerpos irregulares que impiden la integración, el trabajo productivo y la libre circulación, privilegiando los viles intereses del narcotráfico, secuestro y pagos de vacunas.

La sabiduría es más fuerte que todo, y la sociedad venezolana está en un duro combate por la verdad.

Libertad plena para Javier Tarazona, los policías metropolitanos, los comandos de Vente, Rocío San Miguel, Dignora Hernández, Henry Alviarez, Carlos Julio Rojas, los menores de edad presos, y los hermanos Guevara! ¡No más prisioneros políticos, torturados, asesinados ni exiliados!

No cabe duda de que las dictaduras de Venezuela, Cuba y Nicaragua están causando dolores de cabeza en el hemisferio. No digamos acerca de las crisis migratorias desatadas, entre ellas, precisamos, las producidas por el grupo hamponil Tren de Aragua, aventado allende fronteras por la anunciada y amenazante brisa bolivariana. En Chile se señala a la banda como presunto operador y sicario del régimen, en el secuestro y asesinato del teniente Ronald Ojeda.

Registramos una presión nunca vista contra el sistema criminal encarnado por las dictaduras, con la declaración de terroristas de sus agentes desestabilizadores en defensa soberana de la seguridad de los Estados en los que ejecutan sus crímenes.

Ya no sorprende la persistencia en el fraude electoral que viola el principio de soberanía popular, ya no le preocupa al ecosistema criminal su legitimidad política y anuncia, con desfachatez, próximos comicios regionales y legislativos, puesta en escena del desprestigiado e inservible CNE con total carencia de pudor y máximo descaro.

La lucha espiritual del pueblo venezolano supone jamás unirse al diablo para luchar contra el mal. Esta noción recae también sobre la desviada “opolaboración” que insiste en seguir pescando “normalización” en río revuelto.

Corresponde a la líder rehacer el juego con un cambio de estrategia, y deslindarse del liderazgo desprestigiado que ha fracasado muchas veces y que en el fondo desea su fracaso. Ella debe hacer acopio de capacidades propias junto con el nuevo liderazgo que ha impulsado, para lo cual no necesita capacidades prestadas y envenenadas que llevan a un despeñadero.

La libertad es el poder de actuar, no de escapar del verdadero objetivo y camino de nuestros sueños. El liderazgo siempre comienza por decir la verdad.

El interinato debe presentar cuentas del dinero utilizado de los venezolanos.

Vivimos un naufragio educativo, sacudido por las pulsiones más bajas del ser humano en medio de un sistema de control donde el mal es tangible. No hay bachillerato. Los muchachos no asisten a clases La situación agobiante lleva a que 8 de cada 10 muchachos presentan morbilidades acentuadas en la malnutrición. Esto arrastra consecuencias cognitivas y una lesión antropológica más grave que el problema económico.

No hay marco axiológico básico en una tiranía que persigue.

Hemos soportado múltiples combates. No renunciamos a la valentía. No nos arredramos ante la ignominia. Estamos comprometidos a poner mayor dignidad en el mundo.

La unión no es con cualquiera, el objetivo es generar un país distinto.

El régimen oprobioso va de salida y la lucha por la libertad es hasta el final.

Libertad plena para Javier Tarazona, los policías metropolitanos, los comandos de Vente, Rocío San Miguel, Dignora Hernández, Henry Alviarez, Carlos Julio Rojas, los menores de edad presos, y los hermanos Guevara! ¡No más prisioneros políticos, torturados, asesinados ni exiliados!

Por Julio César Arreaza

El ecosistema criminal mantiene un equilibrio averiado, el cual calificamos además de problematizado y sostenido por alfileres, pero la realidad indica que mantiene el poder de coacción de manera arbitraria.

El sentimiento general del país manifiesta la conciencia nacional e internacional del monumental fraude del siglo, que resta toda legitimidad a los usurpadores. Esto explica la desolación y el duelo nacional en el amanecer del 11 de enero , por haberse sepultado la libertad y el mandato de su soberanía popular.

Una burda juramentación embarrada por la presencia internacional de tres cabrones de mala entraña provenientes de Cuba, Nicaragua y el Congo y de paso transportados por la dictadura. La banda de matachines, de la que forma parte el régimen, prevalida de la maldad y la opresión, ha actuado en contra de la gente de bien y ha hundido a sus pueblos en la miseria más abyecta y en absoluta falta de libertad. Todo lo contrario a la democracia que por su naturaleza comparte el poder, asume la alternancia y cumple con las reglas del juego. La ley y la justicia son herramientas de cambio y progreso.

La imposición por la fuerza no implica avance de legitimidad, carece de legitimidad y termina siendo lo que es: una usurpación. Sigue la tiranía.

En contraste a la tragedia la demanda de cambio está intacta en la población, que no aguanta más crisis. Los militares son parte del problema.

La líder de la nación mantiene en pie la estrategia de desalojarlos del poder centrada en la verdad. Los procesos de la primaria junto con lo acontecido en las elecciones del 28 de julio, redujo al régimen a una mera cúpula militar, hasta sus aliados internacionales marcan distancia. Boric dice que es una dictadura.

La valiente congresista María Elvira Salazar emitió un aviso oportuno a los matones y recalcó que sus días están contados. Tic Tac, Tic Tac. La entrada en escena del presidente Trump blinda la lucha por la causa de la libertad.

Los venezolanos hemos llevado una lucha épica, hasta el momento, con entereza, la dignidad jamás retrocede al mal y la verdad no se arruga ante la mentira.

El mundo cambió. No tienen pueblo y su base de apoyo ha mermado al 10%, en buena parte clientelar.

Somos el país con más exiliados. El desprestigio internacional del régimen es extenso. Estamos en el ojo del mundo. Somos la tarea pendiente. Y la vamos a realizar, primeramente los venezolanos, aferrados siempre a la esperanza para no dejarnos abatir por el pesimismo y permanecer firmes hasta recuperar la democracia.

El régimen oprobioso va de salida y la lucha por la libertad es hasta el final.

Libertad plena para Javier Tarazona, los policías metropolitanos, los comandos de Vente, Rocío San Miguel, Dignora Hernández, Henry Alviarez, Carlos Julio Rojas, los menores de edad presos, y los hermanos Guevara! ¡No más prisioneros políticos, torturados, asesinados ni exiliados!

Por Julio César Arreaza

Sin lugar a dudas la política con p mayúscula es una de las actividades más nobles a la que puede dedicarse el ser humano, porque su objetivo es servir al bien común, con  énfasis en  los más vulnerables, carentes de los medios mínimos para afirmar la dignidad humana que le viene impresa como hijos de Dios.

No es un trabajo cualquiera, se necesita una clara vocación de servicio y el cultivo de ideales como la justicia, la libertad, el amor al prójimo y la verdad.

Es un oficio verdaderamente humanista que busca la trascendencia como la grandeza que se opone a mezquindad, a ruindad, a provecho económico personal; un ladrón es lo opuesto a un político, aunque la realidad del mundo nos muestre caricaturas alejadas del  deber ser.

Algunos hemos sentido esta atracción desde niños y por supuesto influenciados por los modelos que nos rodean, en mi caso mi papá, mi tío Enio y Alberto Ravell, los ejemplos cercanos de Juan Pablo Pérez Alfonso, Pérez Guerrero y de los presidentes Gallegos, Betancourt y Leoni.

A otros la vocación política les nace posteriormente. María Corina Machado dice que una de las cosas de las cuales se arrepiente, es de no haberse dedicado a la política desde jovencita, porque en su momento cobraba mucho peso la monserga de que se trataba de una actividad sucia y mafiosa. Y por tanto los jóvenes preparados, con potencial, miraban hacia otros horizontes: actividades profesionales privadas, y no captaban el error de dejar este noble oficio en manos de gente menos preparada y de otros que buscaban solamente el usufructo de la corrupción.

El papa Pío XII cuando se refería a la política enfatizaba en una actividad  orientada a tocar vidas para bien. Se trata de un oficio mayor que exige condiciones de responsabilidad y espiritualidad.

María Corina es un ejemplo de dedicación exclusiva a la política y ha logrado conectar con la gente de manera auténtica. Desde las primarias, pasando por  el detonante de las elecciones del 28J, ha logrado destapar la gran mentira del chavismo como  organización de corte criminal y no política, sino en lo tocante a la demagogia. El país entero y el mundo contemplaron la pela monumental de la soberanía popular a la usurpación. Sin dejar de lado el alto costo humano que ha tenido la dolorosa represión desatada sobre inocentes que aspiran a un mejor país.

María Corina convirtió su vida en una arenga permanente a no rendirse y a seguir soñando con ser libres pronto. Ella se la ha jugado por la libertad, el futuro y el bienestar de Venezuela. Nos ha unido alrededor de esta causa. Le abrió su corazón y el país se lo abrió también, compenetrados en una relación de uno a uno.

El régimen oprobioso va de salida y juntos construiremos una patria de la que nos sentiremos orgullosos.

¡Libertad para Javier Tarazona, los policías metropolitanos, los comandos de Vente, Rocío San Miguel, Dignora Hernández, Henry Alviarez, Carlos Julio Rojas, los menores de edad presos, y los hermanos Guevara! ¡No más prisioneros políticos, torturados, asesinados ni exiliados!

Jóvito Villalba, el mejor tribuno del siglo XX venezolano, no hacía sino repetir hacia el final de su notable carrera política la frase “Aquí va a pasar algo” . Y mire qué pasó, con estos 25 años de horror y de antihistoria que nos introdujo en el atraso sin precedente encarnado por la impresentable corporación criminal, que se impuso por la fuerza bruta y por encima de la soberanía popular.

Ha puesto su énfasis en la sociedad de la mentira, con plomo, sangre y rencor. Se han generado dos relatos extremos con los colaboracionistas en el medio, inclinados hacia el régimen: su mirada de corto plazo los impulsa a hacer negocios con la dictadura. Se les pudiera refutar argumentando que tanto importa ganar el mundo si pierdes el alma. Los venezolanos quieren la democracia mediante el ejercicio de las libertades fundamentales, con todas las garantías que emanan del contrapeso de los poderes públicos. Y basados en sólidos pilares republicanos deseamos llegar a un contrato de convivencia, afirmado particularmente en un sistema de justicia independiente que permita el florecimiento de la nación.

El régimen cada día más desnudo insiste en mentir con todos sus dientes, siempre apostando en su indigno cálculo a la resistencia temporal que es el olvido. En cada matón se esconde un cobarde. Estos farsantes e ilegítimos nunca persiguieron el propósito político del bien común, sino sus intereses corporativos crematísticos. El signo de su actuación es la mentira. El futuro de las sociedades de la mentira, así como las del espectáculo, será su desvanecimiento y la frustración de multitudes que pusieron en ellas su confianza.

Hoy se abren reales oportunidades a las sociedades de la verdad y la educación en valores. Su piso solido estará garantizado por una representación auténtica y genuina. El recambio de esta hora demanda gobiernos que representen verdaderamente a sus ciudadanos. La clave está en la representación. El régimen se enfrenta a una sociedad que lo desprecia con una abierta manifestación de represión.

El ejemplo que ilumina la escena del futuro es el de la líder María Corina Machado, quien ha logrado con conexión, vocación, lealtad, coherencia, disciplina y apego a la verdad, una alianza con el pueblo venezolano a quien representa sin lugar a dudas.

El futuro se vislumbra con gobiernos que dimanan representación legítima, en el que las tareas se desplieguen en sociedades imbricadas en el valor de la verdad, enemigos de la mentira, y que sepan rechazar los fuegos fatuos de las sociedades del espectáculo y de la mentira.

Le apostamos a la verdad porque entraña la potencia de lograr el deseado bienestar colectivo, así como las posibilidades de asegurarnos una vida digna de ser vivida, llevando a cabo nuestros planes de vida.

¡Libertad para Javier Tarazona, los policías metropolitanos, los comandos de Vente, Rocío San Miguel, Dignora Hernández, Henry Alviarez, Carlos Julio Rojas, los menores de edad presos, y los hermanos Guevara! ¡No más prisioneros políticos, torturados, asesinados ni exiliados!

El final se ubica en Venezuela y requiere del liderazgo: coraje, virtud y compromiso.

No podemos actuar desde la emoción, en política se requiere ser racional. Hay que saber calcular para conocer exactamente donde está el problema.

La ilusión es mentira, falsedad y autoengaño. Actuar políticamente fuera de ese parámetro es el desiderátum, y de paso estaríamos evitando no solo la pérdida política, sino fuerza moral y espiritual.

Solo cuenta el resultado en política y no las intenciones, porque esto implicaría poner a sufrir a las personas. Mantener, ante todo, el valor de decir la verdad.

El 22 de octubre de 2023 elegimos además del candidato presidencial de la oposición al líder de esa oposición.

El régimen es un sistema militar represivo, con operadores civiles, y se ha destacado por ser inmune a la voluntad popular. El chavismo se basa en el poder militar, en las armas, no en la representación. Al incumplir reiteradamente los acuerdos suscritos ha demostrado que no cree en la alternabilidad democrática, y si no cree en la libertad, por tanto no permitirá un proceso emancipador y por eso proscribe a los partidos políticos.

Cuando actuamos desde la emocionalidad perdemos el sentido de realidad y verdad.

Defender la verdad es insistir que el régimen perdió pueblo y ya no es mayoría, y que perdió las elecciones por paliza. Al mismo tiempo mantiene el poder real, de facto, y las instituciones secuestradas,

María Corina Machado es la líder del país y decidió, muy bien hecho, quedarse en el país y seguir luchando al lado de quienes se arriesgaron por alcanzar la libertad e injustamente padecen prisión injusta y denigrante, que no cumple los mínimos de la ONU sobre las condiciones de un recinto penitenciario.

Lamentablemente, hemos visto a la oposición funcional al sistema jugar a favor de la dictadura. Es sabido que el ecosistema criminal es capaz de autorregularse más allá de las personas que lo integran, pudiera prescindir de ella  e igualmente el ecosistema se mantiene. Son perversos, no dicen lo que piensan y no hacen lo que dicen.  La tentación totalitaria es llevarnos a la paz totalitaria.

Es necesario el cambio de la relación de fuerza para el cambio social.

Soy de la creencia que el país determinó muy claramente su liderazgo, y lamentablemente mucho del liderazgo desaprobado por la gente continuó ejerciendo un rol que no le correspondía y de esa cantera brotan los infiltrados que son parte del ecosistema criminal: los llamados funcionales.

Me parece que María Corina debe reestructurarse sobre la marcha y seguir aupando a los que siempre aupó: los líderes fénix.

¡Libertad para Javier Tarazona, los policías metropolitanos, los comandos de Vente, Rocío San Miguel, Dignora Hernández, Henry Alviarez, Carlos Julio Rojas y los hermanos Guevara! ¡No más prisioneros políticos, torturados, asesinados ni exiliados!

80% del padrón electoral de 21 millones, se habla de unos 16 millones de electores que concurrirán a votar el 28J. Edmundo septuplica a Maduro. Estamos viendo correr a una bola de nieve en bajada que cada día se hace más grande.

La gran electora y movilizadora es María Corina. El fenómeno ciudadano quedó evidenciado en las primarias: el punto de ignición. Se convirtió en un acto de rebeldía continuado. Los diferentes obstáculos se han venido superando. Lo que sucede con la líder es un fenómeno telúrico. Se ha producido un terremoto social, cocinado y macerado en la fibra ciudadana, vinculando y entrelazando el mal vivir, lacerante de su dignidad, con el principal anhelo: reencuentro de la familia. Emerge la imagen de una fuerza ciudadana de carácter resiliente. Lo que está a la vista no requiere lentes: es fiel reflejo de lo que sucede en todos los sectores. Los perversos han sido derrotados en las calles y en las almas, y en horabuena con votos que se cuenten.

La mayoría viene avasallando, se acorta el tiempo y la corporación criminal siente pavor ante la estampida de leones ciudadanos dirigidos hacia un evento definitorio. Se crece un David convencido de su enfrentamiento en contra Goliat, aunque sin el poder de la fuerza bruta de éste, es físicamente más grande y voluminoso que su oponente.

No puede dejarse de lado a la consabida “opolaboración” funcional al régimen, que conforma un entramado intrincado y nutrido de intereses particulares, junto con algunos empresarios, académicos y periodistas que apuestan a la normalización. Valga la advertencia que un 41% del citado 80% del padrón se irían del país si no se logra un giro de 180 grados en la elección del 28 de julio y semanas subsiguientes.

La alternativa de la dictadura es propiciar el caos, porque saben que no serán legitimados en elecciones limpias. Su promesa fallida es reparar lo que ellos mismos han destruido. El autor del caos hace campaña contra el caos.

Contrario al orden legal ha sido calificada la repudiable actuación del comando estratégico operacional, que con cada actuación afecta la vida ciudadana y la soberanía. Genera información de Estado cada vez que habla. No tiene apego a la verdad y despliega actividades a favor de una parcialidad política. Se trata de una situación vergonzosa y delicada, el haber enviado un video alterado de la líder, falseando imágenes: una falta grave al honor militar y a los venezolanos.

El desafío democrático es relanzar e integrar a un país que está destruido. Volver armar, con instituciones, lo que está desarmado. Manos a la obra.

¡Libertad para Javier Tarazona, los policías metropolitanos, los comandos de Vente, Rocío San Miguel, Dignora Hernández, Henry Alviarez, Carlos Julio Rojas y los hermanos Guevara! ¡No más prisioneros políticos, torturados, asesinados ni exiliados!

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