Julio César Arreaza

Por Julio César Arreaza

Los Estados Unidos se han caracterizado, desde los tiempos de los Padres Fundadores de esa gran nación, por ser un auténtico promotor de la democracia y de la defensa de los derechos humanos. Se nos hace, por tanto, difícil comprender cómo, últimamente, ha mostrado un mayor interés en las reservas petroleras venezolanas que en la larga lucha ciudadana librada por la ansiada libertad.

Argumentar hoy que la sociedad no está preparada para rescatar y ejercer la democracia nos retrotrae a la doctrina positivista decimonónica. Esta corriente ejerció una influencia decisiva en el pensamiento político y en la organización del Estado durante las primeras décadas del siglo XX. Justificaba la necesidad de un poder fuerte para imponer el orden a la sociedad considerada infantil e incapaz de desenvolverse en un sistema democrático.

En medio del hundimiento de las instituciones, propiciado por el narcorrégimen durante veintisiete años de gestión ignominiosa, si nos orientamos por la Constitución, pudiera asumirse que, desde el 3 de julio, no tenemos presidente ni gobierno.

La ausencia temporal superó los ciento ochenta días y se hace necesario convocar elecciones para elegir presidente. Lo accesorio sigue la suerte de lo principal; en este sentido, la dictadura interina debe seguir la suerte del dictador Maduro. Ella fue su mano derecha y su cómplice durante los 10 años en que usurpó el poder. 

Ahora los maleantes pretenden sustraerse de la jurisdicción de la Corte Penal Internacional. Al respecto, destacamos el enorme esfuerzo realizado por las víctimas, directamente o a través de sus familiares y abogados, para documentar los delitos de tortura, violencia sexual, detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas y violaciones sistemáticas de los derechos humanos.

Los activistas de los derechos humanos han realizado un extraordinario trabajo en la determinación de la cadena de mando en la comisión de delitos de lesa humanidad.

Confiamos en que la justicia, que ha avanzado a un ritmo lento, llegará. Los crímenes deben ser castigados para que no se repitan.

Los venezolanos rechazamos, desde el primer minuto, el tutelaje cubano que nos impusieron los entreguistas Chávez y Maduro durante veintisiete años.

Confiamos en que el tutelaje norteamericano, surgido tras la extracción del narcotraficante usurpador, le ponga muy pronto fecha de caducidad al interinato y respalde decididamente el mandato popular y soberano de los venezolanos de retornar a la democracia.

Hoy se inicia una nueva mesa de diálogo. Aspiramos a que quienes dicen representar a la oposición manifiesten su desprendimiento en la lucha por la causa democrática, comprometiéndose a no aspirar ningún cargo de elección popular.

Son varios los objetivos por alcanzar: la liberación de todos los presos políticos; la integración de un Consejo Nacional Electoral y un Tribunal Supremo de Justicia conformados por personas calificadas moral y profesionalmente, sin militancia política; la inclusión de todos los actores en el juego democrático, en particular de quienes fueron objeto de falsas y retorcidas inhabilitaciones, así como facilitar el regreso de los exiliados; y la fijación de la fecha de las elecciones presidenciales.

Sin elecciones limpias y verificables no habrá legitimidad ni bases para construir un país estable, con reglas de juego claras que atraigan las inversiones y permitan poner coto al caos institucional de la República, reducir el nivel de conflictividad social y superar la ingobernabilidad.

Se hace necesario avanzar con mayor rapidez en el desmontaje y desarme del aparato represivo  para iniciar la nueva etapa de libertades.

La solución para Venezuela pasa por el cambio político del régimen forajido, responsable de haber transversalizado en la sociedad venezolana la tragedia de la emergencia humanitaria compleja.

Para que la transición sea exitosa, es imprescindible que sea la transición de la gente.

¡Libertad plena para los presos políticos!

Por Julio César Arreaza

Dejamos aquí registrado la monstruosidad de la prevaricación: no tiene otro nombre este delito. Es inadmisible que el régimen ilegítimo, con la aprobación de su tutor norteamericano, haya permitido costear con dineros de la nación venezolana la contratación multimillonaria de los abogados Barry Pollack y Anna Estevao para la defensa del presunto narcotraficante Maduro y presunto autor de innumerables crímenes de lesa humanidad. 

A quien sumió al país en una trágica emergencia humanitaria, dejó a Venezuela convertida en escombros y redujo el tamaño de la economía en 80%, algo sin parangón en el mundo, se le pagan los abogados. Esto es moralmente inaceptable. 

En contraste, a los miles de inocentes presos políticos de la corporación criminal que mal gobierna se les ha denegado el derecho a la defensa al impedirles designar a sus propios abogados, vulnerando además el debido proceso.

En Venezuela la gente se está muriendo de hambre y falleciendo por falta de atención hospitalaria. Este es un drama nacional. Los niños asisten hambrientos a la escuela apenas dos veces por semana y sufren un deterioro irreversible en su talla y desarrollo intelectual, mientras los malandros del socialismo del siglo XXI se robaron, sin pudor, miles de millones de dólares. 

Las encuestas serias señalan que los venezolanos aborrecen al chavismo y rechazan a las autoridades ilegítimas interinas que llegaron al poder para consumar una venganza personal, sin límites éticos ni morales.

La corporación criminal ha despreciado algo tan fundamental como la dignidad humana y ha retrotraído a la nación a niveles prepolíticos y presociales. Esto constituye otro tipo singular de violencia contra las víctimas que no puede obviarse, sino enfrentarse mediante la aplicación rigurosa de la justicia. Ellos representan el mal radical. 

Rechazamos la entronización del interinato, que se ha negado a obedecer las órdenes de su tutor: abrir las puertas de las cárceles para que salgan los presos políticos. Aún mantiene a 404 inocentes sin derecho a la defensa.

El ilegítimo interinato metió en un problema al secretario Rubio al afirmar que El Helicoide había sido cerrado. Esto suma otra evidencia de que los bandidos no escarmientan y buscan ganar tiempo para permanecer impunemente en el poder. Lo que hacen constantemente es enturbiar las aguas para que no se vea el fondo. 

Y como dice el dirigente sindical José Patines: “El miedo cambió de acera. Es la hora de la participación ciudadana”.

Conviene aclarar que el venezolano no es un barril de petróleo, como parecen creer algunos en el norte. Muchos ni siquiera tienen relación directa con ese líquido negro. Lo que sí quieren, y por lo que incluso han dado su vida, es un país libre y una ciudadanía cuya dignidad sea respetada como medio infalible para crear prosperidad. 

La libertad es nuestro destino histórico. Nos confunde y deja perplejos que nuestros aliados se inclinen a darle más peso al petróleo y a los negocios que a la libertad. 

La reforma judicial no le corresponde ejecutarla al régimen que destruyó la justicia. Lo mejor que pudiera hacer en el corto plazo es abandonar su injerencia en el sistema judicial. Una comisión independiente debería examinar simplemente los requisitos de cada cargo y separar del sistema a quienes no los cumplan, sustituyéndolos por personas que sí reúnan las competencias necesarias.

Los espacios cívicos deberán abrirse para todos. Al aliado no le cuesta garantizar que comisiones independientes de notables designen a los integrantes del CNE y del TSJ. Ya es hora de desarmar el aparato represivo y de actualizar, bajo altos estándares de seguridad, el registro electoral.

El aliado debe saber que somos muy distintos a Irak. Aquí no existen conflictos religiosos de gran magnitud y la inmensa mayoría desprecia al chavismo, que desperdició su gran oportunidad de construir y, en cambio, acometió la obra antihistórica de destruir a la nación, sus instituciones y robarse el erario público de manera grosera e impune. 

No tienen seguidores, sino pequeñas pandillas que deberán ser neutralizadas para impedir que continúen sembrando el caos.

¡Libertad plena para los presos políticos!

A Venezuela nadie le quitará el futuro que merece: el destino histórico de libertad y democracia que le corresponde. La actuación pública y ciudadana que nos atañe es aquella desarrollada bajo los vectores de principios y valores afincados en la verdad.

“No le tengas miedo a la verdad. Porque, por dura que pueda parecerte, por hondo que te hiera, sigue siendo auténtica. Naciste para ella. Sal a su encuentro, dialoga con ella, ámala, que no hay mejor amiga, ni mejor hermana. Ella te libertará”, Helder Cámara.

La verdad debemos asumirla con coraje, eso es clave para enfrentar la trágica coyuntura de dominación que padecemos. Es el faro de la libertad hacia el cual nos dirigimos.

Con arreglo a la verdad y a la conciencia histórica discernimos la hecatombe criminal que nos abruma y concluimos que solamente el ejercicio de la soberanía popular, libremente expresada, es el vector que nos sacará de este juego trancado que vulnera la vida y los derechos de los ciudadanos.

No se dará nunca la reconciliación dentro de la sumisión, ni mucho menos alcanzaremos la convivencia en un esquema autoritario donde se persigue, se silencia y se castiga al ciudadano disidente, y se descarta la verdad.

El objetivo al que aspira el país entero es apartarnos del camino falso de la mentira y enfocarnos en el cabal cumplimiento de la ley y el respeto al Estado de Derecho. Los que obran mal detestan la luz y no se acercan a ella.

Podrá hablarse de transición cuando se dé la libertad plena de los 454 presos políticos y se ponga punto final al régimen criminal que continúa en el poder y que los venezolanos rechazan.

Se han desperdiciado oportunidades de ir incorporando a ciudadanos meritorios que cumplan los estándares de ley y, en su lugar, se sustituye con gente sumisa al interinato ilegítimo.

Vemos con estupor que en un país demolido por una severa emergencia humanitaria, con venezolanos pasando hambre, se pretenda pagar los honorarios de la defensa a los perpetradores de uno de los latrocinios mayores de la historia. Cuidado con eso: moralmente irresponsable e inaceptable.

Tres décadas de tiranía con el saldo de un Estado destruido y una sociedad contra el piso. No se trata de seguir manipulando la conciencia colectiva para dominar, sino de servir mejor, de ejercer el poder desde el servicio al bien común. No se trata del miedo que infundes, sino del bien que construyes.

Pareciera pertinente que, ante el actual experimento fracasado e insólito, se nombre una junta transitoria con gente honorable y capaz, que tome las medidas duras iniciales con consenso nacional y convoque a elecciones.

Hay que finalizar bien lo que comenzó bien.

Un país no es rico porque posee petróleo; es rico cuando tiene educación. Educación significa que, aunque puedas robar, no robas. En definitiva, la riqueza es conocimiento y respeto. Resulta impostergable liberar a todos los presos políticos, acabar con la represión y avanzar sin demora hacia elecciones generales libres y transparentes.

¡Libertad plena para los presos políticos!

En 1992 se posó en el escenario nacional un cisne negro y, con el 4 de febrero, se inicia el tiempo aciago de la regresión histórica, apuntalado por el pacto entre un grupete de delincuentes de las Fuerzas Armadas y la élite de notables, tristes portadores de una vieja factura por cobrar al liderazgo civil de la Revolución de Octubre de 1945, movimiento que, si bien puede reputarse de sectario, tuvo la grandeza de sembrar y estructurar la simiente del sistema democrático y gobernó con escrupulosa moral administrativa.

Los últimos 27 años de ignominia, bajo la bota autoritaria, ladrona e ignara, que atrozmente desmontó la República, han transcurrido con múltiples alternativas e intentos fallidos de los venezolanos por recuperar el marco de libertades necesarias para desplegar una vida digna de ser vivida.

Resultó determinante la ayuda externa para descabezar al narcorrégimen.

Acto seguido, se dio inicio -sorpresivo para todos- a un proceso inédito: que sea el mismo régimen criminal, escarmentado por su completa incapacidad de defensa militar, el que se encargue según acuerdo suscrito de autodesmontarse y realice las acciones conducentes a una transición democrática, siguiendo las instrucciones -ahora convertidos en eunucos- del llamado por ellos “imperio”, al que durante toda la vida no cesaron en denostar.

Se ha incumplido el acuerdo de conceder libertad plena a todos los presos políticos, incluyendo a los militares; quedan como unos 700 por liberar. Ahora, en un remedo de Asamblea Nacional, cantinflérica e ilegítima, los capituladores discuten una enrevesada ley de amnistía y siguen ganando tiempo. Así como salieron los cuatrocientos y tantos, deberá simplemente salir el resto, y de manera plena. Denunciamos que el secuestro de rehenes sigue imperando, así como la mordaza y la limitación de los derechos fundamentales (otra manera de estar presos). En libertad, los derechos se ejercen con certezas y no bajo amenazas autoritarias decadentes. Entonces, estamos en las mismas. 

Después de la vida, la libertad es el derecho más importante. Las leyes represivas deberán ser abolidas de un plumazo. Los venezolanos merecemos y estamos listos para ejercer nuestros derechos; queremos vivir una vida plena, sin miedos. El ser autoritario es malo por vocación. Eso de liberar y seguir encadenando, sin dejarlos expresarse con libertad, es un despropósito.

No pudieron atraer a la juventud; siempre carecieron de ella, y esta sale de nuevo a las calles a luchar por la libertad y se niegan rotundamente a blanquear a la dictadura.

La transición no puede ser con los mismos que nos arruinaron y destruyeron el país y las instituciones. Y quieren impedirnos construir memoria en honor a los caídos en la lucha por la libertad.

La estabilidad se conseguirá sin los ilegítimos, ahora transmutados en “misión rodilla”, “misión arrastre” y neo cachorros del imperio.

Una señora desangelada, que no ha sido elegida con los votos del pueblo, se atreve a amenazar a la líder moral de la oposición, que catapultó su liderazgo con potente mayoría de más de 90% en las primarias. La amenaza con encarcelarla si viene a su país.

Es difícil confiar en el mismo sistema de justicia que permitió meter preso por razones políticas a las personas secuestradas por el régimen y que ahora les limita la libertad alcanzada.

Deseamos una transición sobre la base de la verdad y la transparencia, no una maquillada para que parezca potable. No hay que quedarse callado y acoplarse a la voluntad del régimen forajido.

¡Libertad plena para los presos políticos!

Los venezolanos hemos hecho de todo en estos 27 años de ignominia para recuperar la democracia que nos fue arrebatada por un ecosistema criminal que secuestró al Estado bajo su absoluto dominio. Degradó al país poniéndolo bajo la férula de Cuba para asegurarse -el régimen forajido- el latrocinio mayor de la historia apuntalado por un control social férreo. No hay mafias ni cárteles de drogas que lo superen.

Quedará para siempre en la memoria de nuestro gentilicio el testimonio de los valientes mártires: niños, jóvenes, mujeres, hombres y ancianos que se inmolaron por la causa de la libertad y el derecho a pensar diferente; por su aspiración a vivir una vida digna de ser vivida en democracia.

No pocos hemos propuesto, en honor a ellos, convertir la mazmorra y antro de torturas “El Helicoide” en Museo de la Democracia, con una sala donde sean exhibidos los retratos de los héroes patrios con sus hojas de vida; con otra que muestre los instrumentos, artefactos, adminículos y utensilios perversos con los que los cobardes inmisericordes afrentaron la dignidad sagrada de nuestros coterráneos. Por supuesto que no faltarán las salas donde se destaquen los valores democráticos y republicanos a lo largo de la historia, como la forma de vida que decidimos los venezolanos desde 1810. Un país sin memoria se pierde.

Hemos intentado de todo, como dijimos, hasta demostrar con pruebas en mano el veredicto de la soberanía popular. La felonía se burló de la civilidad y mantuvo su hegemonía por las malas con el robo a lo malandro de las elecciones. Fiel a su cacareada confesión infame de permanecer indefinidamente “por las buenas o por las malas”.

Supimos entonces que solo la amenaza creíble de una fuerza superior acabaría con el yugo esperpéntico sin ocaso. Y esto fue lo que sucedió con la cabeza de la corporación criminal, que detentaba el poder de manera ilegítima.

Obligados por reales circunstancias, un orden fáctico, se ha dispuesto que “la segunda”, también carente de legitimidad, acometa el desmontaje del aparato criminal.

Observamos tácticas dilatorias para la expulsión de los chinos, rusos, cubanos e iraníes. Hay que estar pendientes de que no sigan dilapidando dinero útil para la emergencia humanitaria en armamento ruso que, como se vio, resultó pura chatarra y negocio para la claque corrupta.

La exigencia principal de los venezolanos es la inmediata liberación de los presos políticos. Marcha muy lento y con lamentables saldos, como la muerte de una madre que no logró abrazar a tiempo a su hijo.

Inversionistas calificados insisten en que Venezuela necesita una transición democrática para traer sus capitales. No se entiende la permanencia de quienes destruyeron el país y sus instituciones, y lo convirtieron en una inmensa lavadora de dinero sucio.

Estamos listos para asumir la democracia y reinstitucionalizarla; no permitamos, otra vez, que los secuestradores usurpadores nos mareen y ganen tiempo, el país desea el cese de la usurpación con “la efímera” incluida.

¡Libertad plena para todos los presos políticos!

Hoy día cualquier persona que pretenda realizar análisis y procesar información sobre el acontecer mundial, nacional o local, deberá hacer un esfuerzo por encontrar las fuentes verídicas, en medio de un inmenso océano digital donde confluyen como afluentes, medios y redes con información al instante de suceder la noticia. Son muchos los intereses, presiones, sesgos y mentiras que se mueven en todos los órdenes hasta en los académicos.

Ante la circulación casi infinita de informaciones, no cabe otra cosa que hacerse uno mismo su menú, centrado en la materia o hechos que uno trabaja y pasarla por el filtro de la verdad.

Entre los insumos que pasan por mis manos están las encuestas de Megánalisis, las cuales me merecen confianza. Estimo que su presidente, Rubén Chirino Leáñez, es un profesional serio y calificado, ingeniero y estadístico. Nos ofrece, sin ningún sesgo, la fotografía del momento objeto de  estudio.

Sobre la valoración de la coyuntura venezolana actual acudo a su más reciente encuesta y de ella indico los puntos resaltantes.

• Más de 9 de cada 10 venezolanos están agradecidos con Donald Trump.
• 83,5% se siente perseguido y considera que el chavismo aún tiene el control del país. Percibe que el gobierno de Trump no tiene un verdadero control de Venezuela.
• 98,1% desea la liberación de todos los presos políticos.
• 83,3% de los venezolanos rechaza profundamente el socialismo: nos trajo mal vivir, retroceso y miseria.
• 90% de los venezolanos aprueba que Estados Unidos sea el principal aliado y proveedor de Venezuela.
• 75% de los venezolanos quiere justicia, orden y ley. Conciliación sin impunidad.
• 93% de los venezolanos no está de acuerdo con que Delcy Rodríguez lidere la transición. Posee la misma ilegitimidad que el usurpador fuera del poder.
• Si hoy hubiese elecciones en Venezuela, María Corina Machado ganaría con 78,3% de los votos.

Podemos inferir que, así como hay agradecimiento con Donald Trump, los venezolanos rechazan la continuidad del chavismo. Ninguno de ellos llena el deseo de cambio ni podría encarnar una nueva manera de dirigir al país hacia la restauración de la democracia.

La figura de María Corina Machado destaca de manera muy sólida y su liderazgo se mantiene. Para mí fue muy revelador que, a la salida de la reunión de dos horas en la Casa Blanca, su semblante y sonrisa abierta y elocuente expresaran lo bien que le fue. El carómetro no falla.

El temor lo sigue utilizando el chavismo como herramienta de control de masas, pero lleva en sí, hasta los tuétanos, la fragilidad de ser una minoría marginal sostenida en el tiempo, que ya pasa a ser determinística en su comportamiento estadístico.

Los venezolanos aprueban, 84,1%, que la Fuerza Armada y cuerpos policiales sean reconstruidos por completo y desde cero. Omitieron el bienestar de los venezolanos e irrespetaron a la soberanía popular. Carecen de reservas morales.

Los venezolanos creen que la prioridad de Estados Unidos es el petróleo, por encima de que se garanticen los derechos humanos.

Al final del día prevalecerá la verdad: la democracia venezolana lleva la marca insigne de haber sido un tradicional suministrador sólido y confiable y eso vale y pesa mucho, con Estado de Derecho incluido, vital para las inversiones. Ambos países comparten los valores de la libertad.

!Libertad plena para los presos políticos!

Por Julio César Arreaza

Son momentos decisivos los que atraviesa la sufrida y perseguida sociedad venezolana. Más que nunca apelamos a la sindéresis del juicio crítico y a vivir en la verdad, para evitar ser presas fáciles de madejas alentadas por narrativas interesadas en conducirnos a la confusa Torre de Babel, favorable a quienes suelen pescar en río revuelto.

Basta observar cómo los países se suicidan, así nos ocurrió con el malhadado “socialismo del siglo XXI”, a partir de 1999.

Enfrentamos una etapa crítica, nacional, familiar y personal, con desgarramientos en la cruenta lucha de 26 años, y seguimos confiando en el liderazgo de María Corina Machado, que dentro de las dificultades presentes es el más comprometido, lúcido, auténtico y serio para llevarnos a la liberación de Venezuela.

La traición de las élites ha sido a la propia “razón”, al pretender “normalizaciones” castradoras e indignantes para la sociedad. Hicieron mutis cuando aquel congresillo constituyente, vaya nombrecito, presidido por Miquilena pasó a cuchillo las instituciones republicanas y degradó hasta la última fibra el Poder Judicial.

Capriles se aculilló en participar en las primarias, pero acude a la comparsa electoral del voto que no elige ni genera consecuencias jurídicas, organizada por los poderes usurpadores. No hay mirada estratégica en este hórrido lance “opolaboracionista”.

El quiebre del cauce democrático por sucesivos golpes de Estado e ilegitimidad en el desempeño ha sido la línea transversal que ha atravesado los 26 años de ignominia.

Ahora los sátiros buscan el poder asambleario comunal a pistola alzada, sin necesidad de organizar elecciones fraudulentas. Se trata del golpe a la lámpara, el entierro definitivo de la república y la disolución de la nación venezolana.

Las tres marías ya no son las otrora matemáticas, física y química que dejaron de estudiarse en un bachillerato desaparecido. Las tres marías de este tiempo bochornoso e inmoral son Cuba, Nicaragua y Venezuela, verdadero cáncer cuya metástasis está afectando a la región, en medio de una comunidad internacional sorda y ciega.

Hay que plantearse como punto principal la liberación de los presos políticos y de sus familias, que es la injusticia mayor que vivimos en nuestros días.

Elevamos nuestra voz para solicitar la inmediata liberación del profesor Javier Tarazona. Venezolano integral que ha puesto sus capacidades académicas y activismo de sol a sol, como noble hijo tachirense, en defender la verdadera función de las fronteras que es la de integrar de la mejor forma a dos pueblos hermanos, en una robusta y sana expansión comercial, cultural y educativa de excelencia como corresponde a una frontera muy viva. Y para ello ha denunciado las realidades obscenas de la presencia de cuerpos irregulares que impiden la integración, el trabajo productivo y la libre circulación, privilegiando los viles intereses del narcotráfico, secuestro y pagos de vacunas.

La sabiduría es más fuerte que todo, y la sociedad venezolana está en un duro combate por la verdad.

Libertad plena para Javier Tarazona, los policías metropolitanos, los comandos de Vente, Rocío San Miguel, Dignora Hernández, Henry Alviarez, Carlos Julio Rojas, los menores de edad presos, y los hermanos Guevara! ¡No más prisioneros políticos, torturados, asesinados ni exiliados!

No cabe duda de que las dictaduras de Venezuela, Cuba y Nicaragua están causando dolores de cabeza en el hemisferio. No digamos acerca de las crisis migratorias desatadas, entre ellas, precisamos, las producidas por el grupo hamponil Tren de Aragua, aventado allende fronteras por la anunciada y amenazante brisa bolivariana. En Chile se señala a la banda como presunto operador y sicario del régimen, en el secuestro y asesinato del teniente Ronald Ojeda.

Registramos una presión nunca vista contra el sistema criminal encarnado por las dictaduras, con la declaración de terroristas de sus agentes desestabilizadores en defensa soberana de la seguridad de los Estados en los que ejecutan sus crímenes.

Ya no sorprende la persistencia en el fraude electoral que viola el principio de soberanía popular, ya no le preocupa al ecosistema criminal su legitimidad política y anuncia, con desfachatez, próximos comicios regionales y legislativos, puesta en escena del desprestigiado e inservible CNE con total carencia de pudor y máximo descaro.

La lucha espiritual del pueblo venezolano supone jamás unirse al diablo para luchar contra el mal. Esta noción recae también sobre la desviada “opolaboración” que insiste en seguir pescando “normalización” en río revuelto.

Corresponde a la líder rehacer el juego con un cambio de estrategia, y deslindarse del liderazgo desprestigiado que ha fracasado muchas veces y que en el fondo desea su fracaso. Ella debe hacer acopio de capacidades propias junto con el nuevo liderazgo que ha impulsado, para lo cual no necesita capacidades prestadas y envenenadas que llevan a un despeñadero.

La libertad es el poder de actuar, no de escapar del verdadero objetivo y camino de nuestros sueños. El liderazgo siempre comienza por decir la verdad.

El interinato debe presentar cuentas del dinero utilizado de los venezolanos.

Vivimos un naufragio educativo, sacudido por las pulsiones más bajas del ser humano en medio de un sistema de control donde el mal es tangible. No hay bachillerato. Los muchachos no asisten a clases La situación agobiante lleva a que 8 de cada 10 muchachos presentan morbilidades acentuadas en la malnutrición. Esto arrastra consecuencias cognitivas y una lesión antropológica más grave que el problema económico.

No hay marco axiológico básico en una tiranía que persigue.

Hemos soportado múltiples combates. No renunciamos a la valentía. No nos arredramos ante la ignominia. Estamos comprometidos a poner mayor dignidad en el mundo.

La unión no es con cualquiera, el objetivo es generar un país distinto.

El régimen oprobioso va de salida y la lucha por la libertad es hasta el final.

Libertad plena para Javier Tarazona, los policías metropolitanos, los comandos de Vente, Rocío San Miguel, Dignora Hernández, Henry Alviarez, Carlos Julio Rojas, los menores de edad presos, y los hermanos Guevara! ¡No más prisioneros políticos, torturados, asesinados ni exiliados!

Por Julio César Arreaza

El ecosistema criminal mantiene un equilibrio averiado, el cual calificamos además de problematizado y sostenido por alfileres, pero la realidad indica que mantiene el poder de coacción de manera arbitraria.

El sentimiento general del país manifiesta la conciencia nacional e internacional del monumental fraude del siglo, que resta toda legitimidad a los usurpadores. Esto explica la desolación y el duelo nacional en el amanecer del 11 de enero , por haberse sepultado la libertad y el mandato de su soberanía popular.

Una burda juramentación embarrada por la presencia internacional de tres cabrones de mala entraña provenientes de Cuba, Nicaragua y el Congo y de paso transportados por la dictadura. La banda de matachines, de la que forma parte el régimen, prevalida de la maldad y la opresión, ha actuado en contra de la gente de bien y ha hundido a sus pueblos en la miseria más abyecta y en absoluta falta de libertad. Todo lo contrario a la democracia que por su naturaleza comparte el poder, asume la alternancia y cumple con las reglas del juego. La ley y la justicia son herramientas de cambio y progreso.

La imposición por la fuerza no implica avance de legitimidad, carece de legitimidad y termina siendo lo que es: una usurpación. Sigue la tiranía.

En contraste a la tragedia la demanda de cambio está intacta en la población, que no aguanta más crisis. Los militares son parte del problema.

La líder de la nación mantiene en pie la estrategia de desalojarlos del poder centrada en la verdad. Los procesos de la primaria junto con lo acontecido en las elecciones del 28 de julio, redujo al régimen a una mera cúpula militar, hasta sus aliados internacionales marcan distancia. Boric dice que es una dictadura.

La valiente congresista María Elvira Salazar emitió un aviso oportuno a los matones y recalcó que sus días están contados. Tic Tac, Tic Tac. La entrada en escena del presidente Trump blinda la lucha por la causa de la libertad.

Los venezolanos hemos llevado una lucha épica, hasta el momento, con entereza, la dignidad jamás retrocede al mal y la verdad no se arruga ante la mentira.

El mundo cambió. No tienen pueblo y su base de apoyo ha mermado al 10%, en buena parte clientelar.

Somos el país con más exiliados. El desprestigio internacional del régimen es extenso. Estamos en el ojo del mundo. Somos la tarea pendiente. Y la vamos a realizar, primeramente los venezolanos, aferrados siempre a la esperanza para no dejarnos abatir por el pesimismo y permanecer firmes hasta recuperar la democracia.

El régimen oprobioso va de salida y la lucha por la libertad es hasta el final.

Libertad plena para Javier Tarazona, los policías metropolitanos, los comandos de Vente, Rocío San Miguel, Dignora Hernández, Henry Alviarez, Carlos Julio Rojas, los menores de edad presos, y los hermanos Guevara! ¡No más prisioneros políticos, torturados, asesinados ni exiliados!

Por Julio César Arreaza

Sin lugar a dudas la política con p mayúscula es una de las actividades más nobles a la que puede dedicarse el ser humano, porque su objetivo es servir al bien común, con  énfasis en  los más vulnerables, carentes de los medios mínimos para afirmar la dignidad humana que le viene impresa como hijos de Dios.

No es un trabajo cualquiera, se necesita una clara vocación de servicio y el cultivo de ideales como la justicia, la libertad, el amor al prójimo y la verdad.

Es un oficio verdaderamente humanista que busca la trascendencia como la grandeza que se opone a mezquindad, a ruindad, a provecho económico personal; un ladrón es lo opuesto a un político, aunque la realidad del mundo nos muestre caricaturas alejadas del  deber ser.

Algunos hemos sentido esta atracción desde niños y por supuesto influenciados por los modelos que nos rodean, en mi caso mi papá, mi tío Enio y Alberto Ravell, los ejemplos cercanos de Juan Pablo Pérez Alfonso, Pérez Guerrero y de los presidentes Gallegos, Betancourt y Leoni.

A otros la vocación política les nace posteriormente. María Corina Machado dice que una de las cosas de las cuales se arrepiente, es de no haberse dedicado a la política desde jovencita, porque en su momento cobraba mucho peso la monserga de que se trataba de una actividad sucia y mafiosa. Y por tanto los jóvenes preparados, con potencial, miraban hacia otros horizontes: actividades profesionales privadas, y no captaban el error de dejar este noble oficio en manos de gente menos preparada y de otros que buscaban solamente el usufructo de la corrupción.

El papa Pío XII cuando se refería a la política enfatizaba en una actividad  orientada a tocar vidas para bien. Se trata de un oficio mayor que exige condiciones de responsabilidad y espiritualidad.

María Corina es un ejemplo de dedicación exclusiva a la política y ha logrado conectar con la gente de manera auténtica. Desde las primarias, pasando por  el detonante de las elecciones del 28J, ha logrado destapar la gran mentira del chavismo como  organización de corte criminal y no política, sino en lo tocante a la demagogia. El país entero y el mundo contemplaron la pela monumental de la soberanía popular a la usurpación. Sin dejar de lado el alto costo humano que ha tenido la dolorosa represión desatada sobre inocentes que aspiran a un mejor país.

María Corina convirtió su vida en una arenga permanente a no rendirse y a seguir soñando con ser libres pronto. Ella se la ha jugado por la libertad, el futuro y el bienestar de Venezuela. Nos ha unido alrededor de esta causa. Le abrió su corazón y el país se lo abrió también, compenetrados en una relación de uno a uno.

El régimen oprobioso va de salida y juntos construiremos una patria de la que nos sentiremos orgullosos.

¡Libertad para Javier Tarazona, los policías metropolitanos, los comandos de Vente, Rocío San Miguel, Dignora Hernández, Henry Alviarez, Carlos Julio Rojas, los menores de edad presos, y los hermanos Guevara! ¡No más prisioneros políticos, torturados, asesinados ni exiliados!

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