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Para muchos dueños de mascotas, la idea de compartir la cama con sus amigos peludos es un consuelo innegable. Sin embargo, ¿qué dicen los expertos sobre el impacto de esta práctica en la calidad del sueño humano? Un reciente análisis explora la compleja relación entre la compañía animal nocturna y el descanso, revelando que, si bien el vínculo emocional es fuerte, la interrupción del sueño es una realidad frecuente.

La creencia popular de que las mascotas son «enemigos del sueño» para sus dueños ha sido confirmada por algunos especialistas. Melissa Milanak, profesora de la Medical University of South Carolina especializada en salud del sueño, señala que la mayoría de sus pacientes reportan interrupciones frecuentes por parte de sus mascotas. «No se puede afirmar categóricamente que sea malo para todas las personas, pero hay mucha evidencia que indica un impacto negativo en el sueño», afirma Milanak.

Si bien la tenencia de mascotas se asocia con beneficios para la salud humana, como la reducción del estrés y el fomento del ejercicio, sus ciclos de sueño son inherentemente diferentes a los nuestros. Los perros, por ejemplo, tienden a tener un sueño ligero y se despiertan varias veces por noche, mientras que los gatos, con sus «zoomies» al anochecer y al amanecer, pueden ser particularmente activos durante las horas de descanso humano. Además, Milanak advierte que los alérgenos como la caspa de las mascotas y los microbios que traen al hogar pueden afectar la respiración y, en consecuencia, la calidad del sueño profundo.

Brian Chin, profesor de psicología social y de la salud en Trinity College, ha encontrado en su investigación que dormir con mascotas se asocia con una peor calidad del sueño y síntomas de insomnio. «Odio admitir que mi gato interrumpe mi sueño en absoluto», confiesa Chin, destacando la reticencia de los dueños a atribuir problemas a sus queridas mascotas. Su estudio también sugiere que un mayor número de mascotas se correlaciona con una mayor alteración del sueño.

Entonces, ¿qué deben hacer los dueños de mascotas? Milanak explica que no es tan simple como prohibir la compañía nocturna, ya que para muchos, se ha convertido en parte de su rutina de sueño. La experta sugiere un enfoque gradual, comenzando por identificar si las interrupciones existen y si el paciente está dispuesto a cambiar.

Entre las soluciones más obvias se incluyen colocar una cama para perros en el suelo de la habitación o mantener a los gatos fuera de la habitación. Para aquellos que insisten en compartir la cama, Milanak recomienda lavar las sábanas con mayor frecuencia y, quizás, ajustar el horario de sueño para que coincida con el de la mascota. «Quizás necesites irte a la cama más temprano para levantarte más temprano y acomodar a la mascota», aconseja.

A pesar de los posibles inconvenientes, la conexión emocional y los beneficios del vínculo superan cualquier interrupción menor para muchos dueños de mascotas. Angela Wilson, de Cobb County, Georgia, comparte su cama con su golden retriever, Sadie, quien «no me despierta en absoluto. Es muy dulce».

En última instancia, la decisión de compartir la cama con una mascota parece ser una elección personal que sopesa los beneficios emocionales con las posibles alteraciones del sueño.