Morfema Press

Es lo que es

Maria corina Machado

Vía Infobae

En diálogo con Infobae, la líder de la oposición venezolana habló sobre el secuestro de Juan Pablo Guanipa, la nueva farsa electoral que montará el chavismo este domingo, y cómo la dictadura convirtió al país en el “centro del crimen organizado”

María Corina Machado lleva más de diez meses en la clandestinidad por la persecución del régimen de Nicolás Maduro. Diez meses de lucha incansable por lograr la libertad de Venezuela en medio de constantes atropellos a los derechos humanos, amenazas, secuestros, y detenciones arbitrarias por parte de la dictadura chavista.

En ese contexto, y apenas unas horas después del secuestro de Juan Pablo Guanipa y de cerca de 50 colaboradores de su equipo de trabajo, la líder opositora venezolano brindó una entrevista a Infobae en la que habló de la situación del país a casi un año de aquel histórico 28 de julio en el que el régimen, a pesar de haber cometido todo tipo de irregularidades y de haber adjudicado la victoria a Maduro, quedó expuesto como nunca antes luego de que la oposición lograra certificar con actas en mano el arrollador triunfo de Edmundo González Urrutia, quien hoy es reconocido como presidente legítimo de Venezuela por decenas de países de la comunidad internacional.

La líder de Vente Venezuela (VV) sostuvo que los actos de represión y persecución del régimen buscan castigar y amedrentar a quienes defienden el derecho de los venezolanos a la libertad y se oponen a la farsa electoral convocada por el régimen para este domingo, cuando se desarrollarán comicios regionales. Según la dirigente opositora, se trata de una muestra de un régimen en “fase terminal” que recurre al terror como único recurso de control.

Machado vinculó directamente la reciente ola de secuestros con la llamada “Operación Guacamaya”, una acción que logró la liberación de los opositores secuestrados en la embajada argentina en Caracas que dejó en evidencia la debilidad del aparato de seguridad de la dictadura: “La represión es el último anillo que le queda a Maduro”.

La líder opositora expresó su admiración personal por Guanipa, a quien describió como un político íntegro y comprometido con la lucha democrática, y calificó su secuestro como “un acto de terrorismo de Estado”. En ese sentido, reconoció que ella también corre el riesgo de ser detenida por las fuerzas de seguridad del régimen, pero reiteró su compromiso de continuar en Venezuela para lograr el ansiado cambio político.

Machado también destacó el papel de Estados Unidos y otros actores internacionales para hacer frente a “la estructura criminal” del régimen de Maduro que pone en riesgo la seguridad hemisférica. Aseguró que el flujo de drogas, la alianza con actores como Irán y Hezbollah, y el uso de la migración como herramienta de desestabilización, son parte de una estrategia deliberada de la dictadura: “El de Maduro no es un gobierno que se alía con los cárteles, sino que los cárteles son el gobierno”.

Sobre las elecciones previstas para el domingo, Machado denunció un sistema electoral manipulado en el que el régimen decide “quién vota, quién es candidato y quién gana”, pero anticipó una gran “derrota” del chavismo, producto de la abstención que se verá durante la jornada electoral, ya que los venezolanos ya se expresaron el 28 de julio.

Finalmente, reclamó mayor celeridad a la Corte Penal Internacional (CPI) en las investigaciones sobre los crímenes de lesa humanidad perpetrados por la dictadura chavista: “Es inconcebible la lentitud que hay en el caso de Venezuela”.

-Quisiera empezar hablando del reciente secuestro de Juan Pablo Guanipa y otros de tus colaboradores. ¿Sabe algo de ellos?

-Lo más dramático es que no sabemos ni siquiera cuántos son. Cada hora que pasa tenemos una noticia de otro desaparecido, otro compañero secuestrado. Algunos, simplemente personas que estaban haciendo vidas normales, activistas sin mayor involucramiento en actividades políticas, que van y los sacan arrastrados de sus casas o de sus trabajos. Otros, grandes líderes como Juan Pablo Guanipa, que tenía 10 meses bajo resguardo igual que yo. Se trata de seres humanos extraordinarios; dirigentes políticos muy valientes que están siendo castigados y perseguidos porque defienden la verdad, el derecho de los venezolanos a ser libres y el mandato del 28 de julio. Son personas que no han claudicado ante la pretensión del régimen de imponer una farsa este domingo, y quieren aterrorizar a un país. Sin embargo, algo les debe quedar muy claro. Cuando un hombre de la calidad ética y el coraje de Juan Pablo se despide de nosotros, porque como viste ha dejado un mensaje pidiendo que luchemos con más fuerza, que nada ha sido en vano… Yo he hablado muchísimo con él en estos días y compartimos esa conciencia. Es decir, en cualquier momento nos pueden detener, pero por supuesto que esto valió la pena. Esto que nadie lo dude, es una demostración de un régimen que está en una fase terminal, que lo único que le queda es el terror, la represión y que ha sido demostrada su vulnerabilidad, una falla monumental con la operación de rescate de nuestros rehenes en la embajada argentina. Actúan con desesperación, y eso, obviamente, los hace muy peligrosos.

-Como bien señala, el régimen quedó muy expuesto por la Operación Guacamaya. ¿Los secuestros de este viernes los vincula a eso, o a las elecciones que convocó el chavismo para este domingo?

-Creo que tiene todo que ver. El régimen quedó absolutamente descolocado con la Operación Guacamaya, y no hallaban cómo reaccionar. Esto no es exageración. La embajada de Argentina, bajo protección de Brasil, era el segundo edificio más resguardado de toda Venezuela después del Palacio de Miraflores, con anillos y anillos de seguridad. Todas las viviendas alrededor fueron tomadas, sacaron a la fuerza a sus dueños. Solamente quedaron la embajada de Rusia y la embajada de Norcorea. De resto eran todas viviendas privadas que fueron tomadas y allí se instalaron comandos con perros, con drones, con escuchas. Y bajo sus narices se logró esta operación de rescate. Obviamente quedaron expuestos, y entonces la reacción es tratar de simular coordinación y fortaleza cuando en el fondo lo que están demostrando es el terror que hoy existe dentro del régimen. Porque la represión es el último anillo que le queda a Maduro, y allí se demostró su profunda vulnerabilidad. Entonces, obviamente ellos han reaccionado con una cacería de brujas al interno, con todo tipo de disparates públicos contradiciéndose: un día dicen que fue una negociación, pero simultáneamente mandan a allanar las viviendas de los rehenes liberados. Es una cosa contradictoria, errática, muy mal pensada, porque al final la desesperación no es buena consejera. Creo que tiene que ver también con la posición firme de los Estados Unidos alrededor del tema de las licencias, una forma como de retaliación y por otra parte también frente a la inminencia de esa enorme derrota que va a tener el régimen este domingo. Derrota por el repudio y la desobediencia de la gente, al decirle “no te reconozco, no me obligas”.

-Si bien no hay muchos detalles de cómo se gestó esa operación, ¿se pueden esperar operaciones similares? ¿El régimen teme que eso pueda volver a ocurrir?

-No tengo dudas de que a eso le tienen muchísimo miedo. Jamás se lo imaginaron. Entonces, desde luego empiezan a correr toda suerte de rumores, de hipótesis, entre ellos mismos. Ellos no confían en nadie, unos en otros. Y muchas de las informaciones es que no duermen tranquilos, que cambian los lugares. Están obsesionados con lo que está pasando en el país.

-Después de lo que pasó hoy con Guanipa, ¿cómo está usted hoy? ¿Piensa que el objetivo final del régimen es su detención?

-Por encima de todo, Juan Pablo es mi amigo, mi compañero de lucha y mi hermano. Estamos en partidos políticos distintos, y hasta hace un tiempo yo le decía, “Juan Pablo, tú me caías malísimo”, y él me decía, “yo no te soportaba”. Cómo en estas circunstancias extremas uno aprende a conocer quién es quién… Para mí él es realmente un referente, un político de una convicción democrática absoluta. Ha tenido todo tipo de presiones. Incluso hace un año falleció su esposa; él es papá y mamá con cinco hijos y una nieta. Lo hablamos mucho en estos meses. Si una persona tenía toda la justificación para haber dicho, “llego hasta aquí, voy a ocuparme de mis hijos”, y haberse ido del país, era él. Y siempre me dijo, “yo no voy a dejar la lucha, no te voy a dejar sola, porque esto lo hago por ellos, por mis hijos”. Ese es Juan Pablo Guanipa. Hoy lo que tengo es una profunda indignación por la injusticia. Esto es un acto de terrorismo de estado. Las cosas hay que llamarlas por su nombre. Esto lo dijo la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que no calificaba las prácticas de un régimen en este hemisferio de terrorismo de estado desde las dictaduras militares del siglo pasado. Es brutal lo que está ocurriendo. Y evidentemente, yo tengo clarísimo que ellos me están buscando desesperadamente. Yo estoy donde estoy convencida que tengo que estar, y donde yo siento que yo agrego más valor a la lucha. Si algo yo le quiero decir a los venezolanos es que tengan la seguridad de que no estamos solos, que no estamos esperando, que estamos actuando y avanzando. Ese es mi mensaje fundamental a todos los venezolanos, y yo diría, a todos los americanos, porque lo que hoy ocurre en Venezuela va a definir el futuro de esta región. El futuro de la democracia y la libertad en esta región, porque sabemos que Maduro ha convertido a Venezuela en el hub -centro- del crimen organizado con el propósito de desestabilizar desde Argentina hasta Canadá.

-Funcionarios norteamericanos han revelado contactos con usted, con la oposición venezolana, pero también con el chavismo sobre ciertos temas puntuales. ¿Cómo ve el compromiso del gobierno de Donald Trump, que por ejemplo en los últimos días ratificó la eliminación de las licencias de Chevron en Venezuela?.

-Inequívoco. Y yo sé que hay muchas personas que tratan de sembrar dudas. Pero el presidente Trump ha sido un aliado inquebrantable de la causa por la democracia y la libertad en su primer gobierno y en la actual administración. Le duele la democracia y la libertad y el bienestar de los venezolanos. Pero también por la seguridad nacional de los Estados Unidos. Lo que existe en Venezuela no es una dictadura convencional, estamos hablando de una estructura criminal cuya cabeza es Nicolás Maduro. Obviamente también Diosdado Cabello y otros que la justicia internacional tiene perfectamente identificados. Venezuela se ha convertido en el tránsito de prácticamente toda la droga que se produce en Colombia, que va a Europa, al Caribe, y a Estados Unidos. Ya Venezuela hoy produce droga, produce cocaína. Ha abierto las puertas del territorio de América Latina a agentes de Irán, de Rusia, de Hezbollah, y que son aliados de Maduro y su régimen. Esto no es solo un tema de derechos humanos y de consideraciones éticas humanitarias. Ni siquiera es un tema de democracia, que sin duda es prioritario para este hemisferio. Es un tema de seguridad de cada uno de los gobiernos. La migración es un arma de estos regímenes; ellos buscan que la gente se vaya por muchas razones, no solamente como un mecanismo de desestabilización regional. Pero estamos en un punto como nunca antes hemos estado. Aquí todos los vectores se han alineado por primera vez. Hoy en día el 90% del país está en contra de Maduro. En segundo lugar, hay un liderazgo legítimo con respaldo popular que ha aglutinado a toda la oposición. En tercer lugar, nunca este régimen ha estado tan aislado internacionalmente, calificado como criminal por el fact finding mission de las Naciones Unidas, hasta la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, pasando por Amnistía Internacional, Human Rights Watch, la OEA, etcétera. Por otra parte, ¿quiénes eran los aliados históricos de este régimen? Rusia, Irán, Siria, China, que iban y le metían el hombro cada vez que el régimen tenía problemas. ¿Cómo están hoy? ¿Tú crees que alguno de estos países está dispuesto o en capacidad de darle apoyo económico a Maduro? No tiene ni un centavo. Primero porque están en una situación económica compleja. Y en segundo lugar, porque están en el medio de muy complejas y delicadas negociaciones con el gobierno de los Estados Unidos y no las van a poner en riesgo por un régimen que ellos saben que está en una etapa terminal. Adicionalmente a eso, hay otras dos cosas. Uno, la situación económica en Venezuela. Llevamos seis meses con una inflación de tres dígitos; antes que siquiera se anunciara la eliminación de las licencias. Y por último, la decisión firme de Estados Unidos de restringir el acceso a fondos que financian a una estructura criminal por la vía de la eliminación de las licencias, que es culpa de Maduro. Él violó un acuerdo que había firmado y las consecuencias eran claras, y ahora está pagando las consecuencias. Si tú le empiezas a cortar el flujo de fondos a toda estructura criminal, desde un cartel de la droga hasta hasta una red estilo el Tren de Aragua, empiezan a colapsar, a fracturarse, a enfrentarse. Y eso es lo que está ya empezando a ocurrir aquí.

-Maduro también perdió el respaldo de viejos aliados como Petro en Colombia y Lula en Brasil…

-Ninguno lo ha reconocido. No hay una democracia en el mundo, ni de izquierda ni de derecha, que haya reconocido a Maduro y la farsa que montó. Porque al final es un tema pragmático. Políticamente, en términos de política interna, es costosísimo que te asocien con Maduro. Y ningún político con dos dedos de frente va a arriesgar eso. Esto dejó de ser un tema ideológico, cuando tú ves lo que está ocurriendo en América Latina: tienes desde Javier Milei en Argentina, que es uno de nuestros principales aliados y amigos, hasta un Gabriel Boric, que acaban de presentarse su canciller y el fiscal general con las pruebas en la Corte Penal Internacional que demuestra que el teniente Ronald Ojeda, asesinado el 21 de febrero del 2024 en Santiago de Chile, fue ejecutado por el Tren de Aragua bajo órdenes de los más altos elementos del régimen de Maduro. Y esa evidencia se llevó a la Corte Penal Internacional. Aquí no estamos hablando de un tema de izquierdas o derechas, estamos hablando del crimen organizado que está en el poder en Venezuela. Esto no es un gobierno que se alía con los carteles, sino que los carteles son el gobierno. Hay costos brutales como el que estamos viviendo hoy, no solamente con la detención de Juan Pablo, son más de 50 personas, compañeros que han sido detenidos en estas últimas horas. Entonces, ¿qué va a hacer la comunidad internacional? Tienen que hacer mucho más. Esto no es un tema retórico, esto es un tema de acciones frente a una estructura criminal.

-¿Esto convierte al régimen de Maduro en el principal factor de desestabilización de la seguridad hemisférica?

-Así es. No es solo esa estructura del Tren de Aragua, hay muchas otras. Lo que está claro es que están todas coordinadas desde el centro de operaciones, que es el régimen de Maduro. Y para tú desmontarlas tiene que haber una estrategia bilateral. No lo puedes hacer solo desde fuera. Es como lo que está ocurriendo en Colombia. La guerrilla, que fue combatida desde Colombia, consiguió un santuario en Venezuela, donde se fortaleció aliada con el régimen de Chávez y de Maduro. Y mira lo que ahora está ocurriendo: fortalecida en Venezuela, teniendo su retaguardia cuidada, segura, financiada. Entonces ahora están arremetiendo nuevamente hacia Colombia con todos los horrores que estamos viendo en una frontera enorme que se ha convertido en una zona gris. Tremendamente peligroso para Colombia también. Por eso yo siempre les he dicho a los colombianos, que no habrá paz en Colombia mientras no exista democracia y libertad en Venezuela. Y esto aplica más allá de Colombia y Venezuela; esto aplica para toda la región. Una estructura criminal hay que enfrentarla con la ley. Muchos gobiernos del mundo, incluyendo algunos de América Latina, el propio Estados Unidos, Europa, tienen mucha información sobre las estructuras, las redes de financiamiento, las rutas, testaferros, que además viven en muchos de estos países… Y buena parte de esa información no se ha hecho pública nunca, y eso es inconcebible, porque al final protege al régimen. Esta estructura se hace insostenible financieramente, económicamente, socialmente, incluso militarmente. Entonces, cuando tú ves la inminencia del colapso de un sistema, quienes quedaban empiezan a buscar salvavidas. Y eso es parte de lo que estamos viendo ahora, por eso el régimen comienza a actuar de esa manera tan brutal, tan desproporcionada, porque yo creo que además son mensajes a su propia gente.

-Este domingo se va a llevar a cabo una nueva farsa electoral. Más allá de las reiteradas irregularidades del régimen para volver a celebrar unos comicios a su medida, hubo mucha polémica por la participación de ciertos dirigentes de oposición. ¿Qué debemos esperar para este domingo, y cabe algún mensaje para esos opositores en este momento después del secuestro de Guanipa?

-Es difícil. Cuando fuimos a las elecciones del 28 de julio, nosotros sabíamos que eran unas condiciones que ustedes jamás aceptarían, ni los argentinos, ni los brasileros, ni los colombianos, ni los americanos, ni los europeos. Nosotros entendimos que era una oportunidad de derrotarlos con sus propias reglas y de sorprenderlos. Nosotros no fuimos con ingenuidad. Ingenuidad hubiera sido simplemente encomendarnos y actuar como haces tú cuando enfrentas una campaña en democracia. Tener tus equipos, tus testigos. Pero no, nosotros montamos una legión de más de un millón de voluntarios formados, comunicados, con tareas específicas, auditados. Hicimos algo que no tiene precedente en la historia. Y los sorprendimos; no lo vieron venir. Muchísimo menos imaginaron que íbamos a ser capaces de recoger las actas y en 24 horas ponérsela en la cara para que el mundo entero las viera. Cuando eso ocurrió, el régimen dijo, “se acabó”. Quitaron absolutamente toda posibilidad de hacer nada. Hoy solamente participan los partidos que a ellos les dio la gana, se los quitaron a sus fundadores y directivos, y se lo entregaron a quienes a ellos les convenía que representaran esos partidos. Hoy ellos deciden quiénes pueden ser candidatos y quiénes no. Hay presos políticos a los cuales los han chantajeado, al decirles que si se inscriben como candidatos los liberan. Ellos deciden quién vota y quién no vota. Y por supuesto ellos van a decidir quién queda con el cargo, a quién se lo asignan, y a quién no. Por eso, mientras estamos hablando, no consiguen miembros de mesa, no consiguen testigos y están como locos buscándolos y obligándolos bajo amenazas. Y sino te meten preso. ¿Cómo se denomina un proceso así? Porque además es la degradación mayor que tú le puedes hacer a una institución sagrada, que es el voto. Que al final es la expresión de la soberanía popular, porque votar es un acto mecánico, lo sagrado para un demócrata es la soberanía popular. ¿Qué es lo que hoy estamos defendiendo nosotros? ¿Por qué estamos siendo perseguidos? ¿Por qué Juan Pablo hoy está preso, y 50 compañeros, más los otros 900 presos políticos? Porque estamos dispuestos a hacer lo que haya que hacer para hacer valer el mandato de la soberanía popular expresada el 28 de julio. Entonces, obviamente duele cuando tú ves personas en las que alguna vez confiaste, que sucumben por la razón que sea, yo no voy a especular ni voy a juzgar. Siento que ya el pueblo de Venezuela ha hecho su juicio y la historia será implacable con quien hace lo correcto, con quien hace lo incorrecto y con el que no hace nada.

-¿Cree que después del 28 de julio el chavismo va camino a establecer un sistema de partido único como en Cuba?

-No creo que haya gran diferencia entre eso y lo que hay hoy. Es más, para ellos es más rendidor quizás tener esto así, gente que se preste a hacerse pasar por oposición. Estos son los últimos coletazos de una era que se cierra, de un sistema que colapsó. No les queda nada, ya ni plata tienen. Les queda el miedo, sí. Ellos intentan sembrar el miedo, pero hoy tienen miedo. Yo duermo tranquila. Te aseguro que ellos no, porque se tienen miedo entre ellos.

-La última y le agradezco el tiempo. La OEA presentó días atrás un informe en el cual revela los mecanismos de represión que utiliza la dictadura para mantenerse en el poder, y durante la presentación remarcaron la necesidad de que la Corte Penal avance en la investigación sobre los crímenes de lesa humanidad en Venezuela. ¿Cómo sigue la causa? ¿Ve en un futuro a Maduro y a la cúpula del régimen rindiendo cuentas ante la justicia internacional?

-Yo veo que para los venezolanos es inconcebible la celeridad que vemos con algunos casos y la lentitud que hay en el caso de Venezuela, donde la evidencia es abrumadora y todo el mundo lo sabe. Yo sí creo que habrá decisiones de la Corte Penal Internacional. Pero ese es mi mensaje: la justicia tiene que ser oportuna para que sea justa. En este momento yo me pregunto si alguno de los crímenes que hoy, 23 de mayo, se han cometido, hubiesen tenido lugar si hubiese habido una decisión previa de la Corte Penal Internacional. No lo sé… Quizás se hubiera evitado, porque hubiera enviado un mensaje inequívoco de que va a haber responsabilidad a quienes cometan crímenes de lesa humanidad. De modo que si, yo envío un mensaje de enorme urgencia a los fiscales que han asumido la posición temporalmente que tenía el fiscal principal de la Corte Penal Internacional. La evidencia está allí. Ha pasado más tiempo del necesario y los venezolanos exigimos y necesitamos justicia, y que quienes están hoy siguiendo instrucciones de Maduro y Diosdado Cabello de cometer crímenes de lesa humanidad tengan un mensaje inequívoco que los haga inhibirse, y que este horror se detenga.

Por Daniel Lozano en El Mundo

«Seguimos adelante, superando obstáculo tras obstáculo. Vamos a liberar Venezuela», constató la opositora en sus redes sociales

Con una mochila a su espalda y el país en el corazón. La líder opositora María Corina Machado bajó de su vehículo, en medio de un bloqueo de carreteras, caminó en zigzag para superar los coches que estaban delante del suyo y, entre aplausos, llegó hasta donde un despliegue de policías y militares revolucionarios había cortado la carretera que une Caracas con Valencia, a dos horas y media de la capital.

Y se encaró con ellos. «Faltan 15 días, 15 días para la libertad», afirmó la mujer que ha desafiado a la todopoderosa revolución y ha conseguido el respaldo del 80% del país para su mensaje de cambio en tándem con el candidato democrático Edmundo González Urrutia. Machado se topó con las miradas huidizas de los agentes, a quienes aseguró que el fenómeno de masas que la acompaña no les excluye a ellos. «Esto lo estamos haciendo por ustedes, muchachos. Esto es para que nunca más vuelvan a trancar arbitrariamente en contra de los derechos de los ciudadanos por órdenes de sus superiores. Y ustedes van a ver que en 15 días Venezuela va a cambiar», concluyó.

Machado continuó a pie, pese a que desde Tejerías hasta Valencia distan 100 kilómetros. Y en esas apareció a la carrera una mujer junto a su hijo, corriendo como si la vida le fuera en ello hasta alcanzar a la dirigente opositora. «¡Eres una dura (con mucho coraje)!», gritó la mujer, quien incluso se arrodilló mientras abrazaba a la persona que representa la esperanza para un país que parecía derrotado. «Por nuestros hijos, tenemos fe en ti. Si vas a llegar a donde vas, porque aunque sea caminando te acompañamos», sostuvo la mujer entre lágrimas.

Muchos kilómetros para ir a pie, pero no hizo falta. Un grupo de motociclistas se acercó hasta el lugar para recoger a Machado, quien no lo dudó ni un segundo. Con sus nuevos acompañantes superó incluso otra alcabala en el túnel de La Cabrera, que es como en Venezuela denomina a los controles que militares y policías imponen en carreteras y caminos, que en estos años se han convertido en lugares para la extorsión y la amenaza.

«Seguimos adelante, superando obstáculo tras obstáculo. Vamos a liberar Venezuela», constató Machado minutos después en sus redes sociales.

A sólo 15 días de las elecciones, el régimen bolivariano no consigue detener al tándem Machado y Edmundo, pese a que bloquea carreteras, destruye tramos de caminos, cierra puentes, decomisa motocicletas, sustrae los camiones para ganado que llevan al pueblo a los mítines opositores, impide viajar en avión a Machado, cierra los restaurantes y hoteles que le dan comida y albergue, decomisa los equipos de sonido y encarcela a dirigentes y activistas.

La última víctima es el empresario Ricardo Albacete, quien a falta de hoteles decidió acoger en su hogar a Machado durante su estancia en la fronteriza San Cristóbal. Días después aparecieron agentes del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) para asaltar su vivienda y su empresa. Albacete está hoy preso en la siniestra cárcel del Helicoide, acusado de participar en una conspiración contra el Gobierno de Nicolás Maduro.

Por Gisela Kozak Rovero en Letras Libres

Figura destacada de la oposición venezolana, María Corina Machado comparte algunas de sus ideas para un país en quiebra y dividido.

María Corina Machado (Caracas, 1967) encabeza las encuestas para un improbable pero no imposible proceso electoral limpio en Venezuela. La ingeniera industrial con trayectoria empresarial y pieza clave de Súmate, una organización que trabajó en pro de unas condiciones electorales fiables en la primera década de este siglo, perdió su curul de diputada al denunciar la situación de Venezuela ante la Organización de Estados Americano (OEA) y decidió fundar su propia organización, Vente Venezuela. Tiene prohibido salir del país y ha sido inhabilitada para participar como candidata a cargos de elección popular. Fuertemente atacada por la Revolución bolivariana e incómoda, incluso, para sectores opositores, María Corina Machado es una importante lideresa liberal en el escenario de la crisis de la democracia en América Latina y en el contexto de la dictadura de Nicolás Maduro.

Se te califica de ultraderecha, al estilo de Jair Bolsonaro, Nayib Bukele y Javier Milei.

Soy liberal y Vente Venezuela, la organización política que dirijo, pertenece a la Internacional Liberal. Mi meta es recuperar la democracia en un país sometido a una mafia criminal en el poder, que califica de derecha y de fascista a cualquiera que se le oponga, independientemente de su definición ideológica. En favor de la pluralidad política es indispensable una mayor seriedad en estos asuntos. Lamentablemente, la hegemonía de la izquierda (democrática o no) en centros académicos, medios de comunicación y el mundo de la cultura no ayuda a desmontar esta idea sin fundamento dentro y fuera de Venezuela.

Lo que pasa es que provengo de la burguesía, soy ingeniera industrial con trayectoria empresarial y he tenido posiciones muy firmes respecto a la índole antidemocrática y criminal de la Revolución bolivariana y a las equivocaciones del liderazgo opositor. Una investigación seria sobre mi trayectoria, valores y propuestas echaría por tierra esa idea absurda de que soy de ultraderecha. Promuevo las libertades económicas, las libertades políticas y los derechos humanos; también un Estado pequeño pero fuerte, capaz de gestionar bienes públicos como la educación y la salud, no solamente la justicia y la seguridad personal. Trabajo arduamente para que ningún ciudadano sea injustamente tratado por razones que tienen que ver con el género, la raza, la religión, la orientación sexual, la identidad de género o la preferencia política. Libres e iguales ante la ley, con políticas dirigidas a hacer efectivos los derechos si es necesario. Acepto como necesario el aborto en caso de violación, malformaciones o peligro para la salud de la madre, pero sé que es un tema candente que hay que discutir con todos los sectores en favor y en contra.

¿El cambio climático es una mentira de la izquierda?

Considero los hechos científicos que son demostrables, los hechos factuales con los que vivimos cada día. Debemos ir a procesos de transición energética con el desarrollo de una energía cada vez más limpia, acompañada de procesos de captura de carbono económicamente factibles que permitan la rentabilidad del negocio petrolero. No se pueden prohibir las fuentes más baratas de energía ni oponerse a un crecimiento económico sostenible que permita superar la pobreza. ¿Cómo podemos aprovechar todo el potencial de producción de hidrocarburos con mecanismos que protejan el ambiente? Se puede, la ciencia está trabajando duro. Las definiciones izquierda-derecha me hacen ruido como liberal y sobre todo respecto a este tema: ha sido un gobierno de izquierda el que ha impactado el ambiente más que cualquier otro en la historia de Venezuela. Por ejemplo: los lagos de Valencia y Maracaibo están contaminadísimos, se pierde gas como para surtir a una país como Colombia, y el Arco Minero, un proyecto orientado a la explotación de oro y coltán, es un desastre ambiental, por no hablar de la penetración de bandas criminales en la región.

¿Cuál es el papel de la empresa privada en tu visión de país?

Vamos a trabajar con el sector privado venezolano y extranjero en favor de una mejor vida para la población. Por ejemplo, el capital privado debe acompañar al Estado en la resolución de los graves problemas de abastecimiento de agua y electricidad. La gente está pagando de manera informal precios absurdos; llegan a pagar 18 dólares por mil litros de agua transportada en camiones cisterna. Escucho constantemente a las bases de la sociedad: no quieren regalos, quieren buenos servicios, y están dispuestos a pagarlos a empresas que compitan entre sí evitando cualquier forma de monopolio. La bolsa de comida de mala calidad y entregada de manera irregular, si es que se entrega, no significa nada para personas en la pobreza que quieren trabajar y emprender, además de buena educación y salud para sus hijos.

En mis conversaciones con sindicalistas de la zona de Guayana, tan rica en la época del florecimiento de las industrias básicas como el hierro y el aluminio, la coincidencia es unánime: prefieren trabajar en una empresa privada. Y prefieren un gobierno que garantice la seguridad en una zona en la que han crecido exponencialmente la trata de blancas, el tráfico de órganos, el asesinato, el narcotráfico y la prostitución infantil, por no hablar de la infame y antiecológica explotación del Arco Minero. Son las duras lecciones de vivir con una inflación de cinco cifras, sin servicios públicos eficientes y un desabastecimiento brutal, en el contexto de un Estado atravesado por el crimen organizado que, para colmo, desprecia a los trabajadores y ha sometido al escarnio a sectores tan importantes como el de la educación pública en todos sus niveles.

¿Vente Venezuela y Vox son familia, políticamente hablando?

No, estamos en distintos lugares del espectro político. Ciertamente, tengo amistades en Vox. Amistades no significa coincidencia absoluta; simplemente, Vox se ha pronunciado en favor de la democracia en Venezuela, a diferencia de tantas organizaciones políticas de izquierda. No tiene nada de malo establecer lazos con demócratas liberales de diverso signo, al estilo de Cayetana Álvarez de Toledo u otros líderes. Al contrario, la pluralidad es esencial e inherente al pensamiento liberal. En política, las alianzas deben ser amplias; tengo buenas relaciones con la socialdemocracia, el caso de Felipe González, y guardo un gran respeto por Ricardo Lagos; también por Michelle Bachelet, aunque haya cuestionado algunas de sus actuaciones como Alta Comisionada de los Derechos Humanos (ONU). En cuanto a Estados Unidos, he tenido contactos con demócratas y republicanos. Mientras jueguen dentro de las reglas de la democracia, bienvenidos los apoyos.

¿Aliada del trumpismo y promotora de una invasión militar a Venezuela?

Todavía se dice que yo lo que quería es que bombardearan Caracas, entre otras mentiras. No es cierto, solo insistí en que los gobiernos aliados debían cercar al gobierno de Maduro con absoluta contundencia para obligarlo a celebrar elecciones y a parar las violaciones masivas a los derechos humanos.

Promoviste La Salida, junto con Leopoldo López y Antonio Ledezma. ¿Responsable de la inmolación de estudiantes universitarios en las protestas del año 2014?

Después de las elecciones del 2013 no se vislumbraba una alternativa a la hegemonía absoluta del chavismo. Comenzaron las protestas en medio de una situación económica que se deterioraba sin remedio; fue el gobierno el que persiguió, mató y torturó a quienes se atrevieron a enfrentarse a sus designios hegemónicos, no los líderes de La Salida. Denunciamos la naturaleza absolutamente antidemocrática del régimen, lo cual molestó a sectores de la oposición empeñados en ignorar aquello de lo que ahora nadie duda. Sumisión o violencia parecieran las únicas alternativas cuando no lo son; se trata de un proceso de acumulación de fuerzas en el que la protesta pacífica es necesaria.

Te acusan de voluntarismo, de no poder llevar a cabo tus objetivos al no tener los medios para hacerlo.

Sí, lo mismo me decían cuando aseguraba que el régimen es una estructura criminal y que nosotros no íbamos a poder salir de este sistema creyendo que es un sistema democrático. También me decían radical cuando denunciaba la deriva autoritaria del gobierno; extremista cuando señalé que es una mafia criminal; y belicista porque he hablado de construir fuerzas. Yo sigo pensando exactamente lo mismo: el poder no cambiará de manos hasta que se creen los incentivos reales para que se produzcan las fracturas dentro de la coalición dominante y se terminen de alinear todos los factores interesados en una misma dirección. Lo que pasa es que cuando se dice que hay que construir fuerzas, se confunde con la promoción de la violencia. La violencia es el instrumento de los que no tienen fuerza moral y política para influir en aquellos individuos y factores que son cruciales para que se dé un cambio político, llámese cuadros del chavismo, militares o sectores interesados fuera y dentro de Venezuela.

La revolución te inhabilitó por quince años para participar como candidata en cargos de elección popular. ¿Por qué te empeñas en seguir en la carrera de las elecciones primarias?

Al día siguiente de ganar las primarias tendré la capacidad de negociar dentro y fuera de Venezuela, siguiendo la estela de las victorias que hemos obtenido. Se decía que era imposible que se celebraran unas primarias y tenemos ya una fecha, el 22 de octubre. Se decía que no podrían llevarse a cabo sin el Consejo Nacional Electoral y sí se puede, con la sociedad civil al frente. Se negaba la posibilidad de que los venezolanos residenciados en el exterior pudiesen votar y se logró. Se trata de una sucesión de luchas. Nosotros no tenemos fecha para las elecciones presidenciales del 2024 ni sabemos quiénes van a votar en esa elección, cómo se va a monitorear ni si va a haber o no haber observación electoral. Tenemos por delante meses de trabajo. No voy a renunciar a las primarias a favor de un candidato de “consenso” que le agrade al gobierno, cuyo único objetivo es el de quedarse en el poder. Cuando hablo de ir hasta el final me refiero a la disposición intelectual, física, emocional y espiritual necesaria para instaurar una democracia.

¿Antifeminista?

Claro que no, soy liberal; además, provengo de una familia de cuatro hermanas y mi madre nos crio para superar todos los obstáculos y lograr todo aquello que nos propusiéramos independientemente de nuestro género. Estudié ingeniería y recuerdo perfectamente haber recibido clases en salones con setenta y cinco alumnos, de los cuales apenas cinco éramos mujeres. He navegado siempre a contracorriente y cuando comencé mi carrera empresarial entendí que ser mujer significaba un límite, por no hablar de lo accidentada que ha sido mi carrera política, a lo largo de la que se me ha dicho en repetidas oportunidades que las bases de la sociedad venezolana jamás confiarían en una mujer como presidenta de la república, mucho menos si proviene de la burguesía. Imposible olvidarme de la desigualdad de género, sobre todo en el caso de una sociedad matricentrada como Venezuela, en la que tantas han tenido que criar solas a sus hijos con grandes dificultades. Cómo no voy a plantear estos temas como aspirante a la presidencia teniendo la plena consciencia de la desventaja que significa, por ejemplo, ser una madre adolescente pobre.

¿Es cierto que arrasarías con el chavismo de llegar al poder?

Las bases del chavismo están conmigo, tal como atestiguan las encuestas y mis giras por el país, pese a la violencia y las amenazas. Sé que en una transición hay que hacer concesiones respecto a los factores de poder en favor del bien mayor de la democracia, pero hay un límite: los crímenes de lesa humanidad y la corrupción descarada y desmedida. Cuando instauremos la democracia negociaremos con todos los interesados para garantizar no solo los derechos políticos de la población, chavistas incluidos, sino las condiciones jurídicas que atraerán las inversiones y permitirán el desarrollo de empresas de todos los tamaños y de un gran movimiento de emprendedores. En cuanto a los aliados internacionales del gobierno –Cuba, Rusia, China– no tienen solo ideología, tienen intereses; lo mismo vale para las empresas que quieren cobrar sus deudas y con las que llegaremos a acuerdos sensatos. Respecto a Estados Unidos, es un cliente insustituible para nuestro petróleo; es doloroso que Venezuela no pueda aprovechar la coyuntura energética actual a cuenta de la destrucción de Petróleos de Venezuela (PDVSA), destrucción que no tiene nada que ver con las sanciones internacionales, como quiere vender la propaganda del gobierno.

¿Por qué una persona tan racional se presenta en actos políticos como una lideresa moral que conduce una batalla espiritual contra el mal? Muy derechista, dirían algunos.

Me dejo llevar por la conexión emocional, lo cual es nuevo para mí, una mujer que preparaba minuciosamente sus intervenciones en público y que pensaba que dejarse tocar y abrazar era una maniobra populista. Ya no, es un privilegio tener una conexión profunda con la gente, la cual quiere trabajar y gobernar su propia vida, está llena de ideas y quiere recuperar a sus hijos, quienes han tenido que emigrar con todas las desventajas posibles. El mensaje central de mi campaña es reunificar a los venezolanos con sus familias y reunificar al país. Me han criticado cuando digo que militares y policías lloran en mi presencia: qué quieres que haga un hombre o una mujer al que su familia le reclama que pasan necesidades tremendas a cuenta de servir a un gobierno como el de Maduro. Me dicen derechista porque hablo de una lucha espiritual, una lucha que significa recuperar un sentido ético orientado por los valores liberales de la igualdad, la libertad y los derechos humanos. Me cuestionan por contar que la gente reza; sí, la gente reza, son evangélicos y católicos que se aferran a la fe religiosa porque no tienen más nada. En todo caso, soy una firme partidaria del Estado laico.

¿Por qué quieres ser presidenta de un país en quiebra, penetrado hasta la raíz por el crimen organizado, con un enorme sector de trabajadores del Estado en la mayor de las penurias y un sistema de pensiones destruido que ha dejado a una población mayor de cuarenta años sin jubilaciones a futuro y en el presente?

Las élites venezolanas de distinto signo ideológico, con las excepciones del caso, menosprecian a la sociedad al considerarla una simple masa que espera las migajas del Estado para subsistir, como si la única razón de sus vidas fuera el estómago. Se equivocan, lo sé porque he recorrido las zonas más pobres y deprimidas del país y hablo con gente en gran estado de necesidad que quiere una mejor vida, un mejor país, un futuro para sus hijos. Creo en el potencial de estas personas.

¿Por qué quiero ser presidenta de Venezuela? Porque es nuestro país. ~


Gisela Kozak Rovero es escritora y profesora universitaria venezolana. Su último libro es Casa Ciudad (cuentos). Reside en la Ciudad de México.

Vía Diario Las Américas

Aunque lo que se asoma es un tortuoso camino donde Maduro tiene todas las cartas para la trampa, hoy la oposición está considerablemente mejor que ayer

Un frecuente visitante de Miraflores recuerda que Maduro había comentado con sorna que le gustaba la idea de medirse con María Corina. Decía que era la que tenía menos pegada popular. Se equivocó y ahora está arrepentido, con miedo y cometiendo errores que han impulsado algo que se mostraba cuesta arriba: activar en el ciudadano el interés por participar en las primarias y catapultar a María Corina Machado como la líder opositora para medirse en las elecciones presidenciales previstas para 2024; y aunque lo que se asoma es un tortuoso camino donde Maduro tiene todas las cartas para la trampa, hoy la oposición está considerablemente mejor que ayer

Los informes de la calle y las imágenes de ese pueblo, que Maduro tanto desprecia, registran un poderoso interés por una candidata que ha pasado a encabezar la unidad del liderazgo opositor, lo que este país necesitaba con urgencia y que parecía imposible.

La decisión de inhabilitar a María Corina se convirtió en un boomerang para el oficialismo que subestimó al ciudadano que rechazaba el tema político y que mostraba resignación y desesperanza. La inhabilitación potenció el interés por el proceso electoral del próximo año expresado antes en la participación de las elecciones primarias a celebrarse en octubre. Organismos internacionales, mandatarios -incluido un aliado natural como Gustavo Petro- y los medios de comunicación internacionales han visibilizado al régimen y su nula intención de celebrar elecciones libres. Los gobiernos democráticos han comenzado a cerrar filas y a alertar nuevamente sobre el talante despótico de Nicolás Maduro.

Otro elemento no menos importante en este proceso de medición interna de la oposición es la interesante activación de las maquinarias de los partidos políticos que flotaban en la anomia, anquilosadas y en algunos casos cooptadas en el desierto de la sobrevivencia.

Estos hechos se han desarrollado bajo el contexto de que la Corte Penal Internacional ha decidido reanudar la investigación sobre las violaciones de los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad que involucran a funcionarios del gobierno de Nicolás Maduro, incluido él. No le han servido a Maduro los intentos de disuasión emprendidos por varias vías para procurar detener el proceso. “Venezuela no está investigando (y no expresa ninguna intención de investigar)” sobre los hechos denunciados, refiere el comunicado emitido por la sala de Cuestiones Preliminares de la CPI.

Todo este panorama adverso a Maduro, lo pone más peligroso. Los venezolanos hemos sufrido el ejercicio despiadado de un personaje que es capaz de todo para mantenerse en el poder, sin detenerse siquiera en la vida de los suyos.

Queda entonces organizarse mucho más, dejando a un lado los enfrentamientos y aprovechando estas circunstancias de la ola a nuestro favor.

En lo inmediato los venezolanos que vivimos fuera del país tenemos hasta este domingo 9 de julio para actualizar nuestros datos para poder votar en las elecciones primarias. Se trata de un procedimiento sencillo en el que solo hay que ingresar a la plataforma oficial de la comisión a través de primariaexteriorve.com y cumplir la ruta de seguridad de identificarse con una foto y el documento de identidad que se posea.

La posibilidad de volver a votar emociona. Sabemos que el plan de la cúpula de Miraflores está dirigido a desalentar al elector venezolano y anular cualquier elemento de esperanza en el voto. También procura desacreditar a la oposición para lo cual los alacranes son parte fundamental.

Nosotros sabemos que Maduro cuando está asustado es aún más implacable, pero sabemos igualmente que en ese estado comete errores. Recientemente en el acto de los ascensos militares acusó a la oposición de querer llevar al país a las guarimbas. No es casual que tal sentencia la emita ante el represor en las protestas. Con ese señalamiento Maduro está asomando su plan de violencia, de represión, de generar caos y su intención de responsabilizar de eso al liderazgo opositor. ¿La Fuerza Armada se volverá a involucrar en los mismos crímenes que ya los responsabiliza ante la Corte Penal Internacional?

También es previsible que Maduro apelará a sus trampas ya conocidas para bloquear o sabotear el proceso electoral que le será adverso. Para ello controla todos los poderes y aplica una censura feroz.

Maduro ha sentido de nuevo, y ahora con más fuerza, el rechazo de la gente. El venezolano sufrido está muy claro de quién es el principal responsable de su tragedia y en la primera oportunidad que pueda expresarlo por la vía del voto, lo hará.

Hay que votar. En las primarias y en las elecciones. Insistir y seguir. Hasta que lo logremos.

Por morfema.press

Este jueves, la dirigente nacional María Corina Machado sostuvo un encuentro con el senador estadounidense por el Partido Republicano, Ted Cruz, para hablar sobre la situación política de Venezuela.

La Coordinadora Nacional de Vente Venezuela expresó que ambos “compartimos una comprensión de la naturaleza criminal del régimen venezolano y entendemos la amenaza que representan para la seguridad de nuestro hemisferio”.

Por su parte, el senador por el estado de Texas expresó que “Estados Unidos debe continuar apoyando al pueblo de Venezuela en su lucha por restaurar la democracia y el Estado de Derecho”.

María Corina y Ted Cruz dejaron en claro la necesidad de seguir trabajando juntos para combatir al régimen chavista y garantizar la seguridad del continente.

“Una eventual victoria de Gustavo Petro daría pie al plan de integrar a Colombia y Venezuela en una sola zona donde operen a sus anchas el crimen organizado, el narcotráfico y el terrorismo internacional”, denunció este jueves María Corina Machado, durante el primer Foro Colombo-Venezolano, organizado por Analítica.

El evento contó con la participación de María Corina, Antonio Ledezma, Walter Boza, Rodrigo Pardo, Guillermo León, Carlos Augusto Chacón y Andrés Espinosa, quienes discutieron sobre dos temas: (i) Rusia en Venezuela ¿Una amenaza para Colombia? Y (ii) ¿Puede Colombia convertirse en otra Venezuela?

La Coordinadora Nacional de Vente Venezuela aseguró que “hoy hay una zona gris de actividades ilícitas en expansión y que se aspira constituir un amplio corredor desde el Pacífico colombiano hasta Atlántico venezolano”.

El control por grupos irregulares

Esto, en referencia a las redes del narcotráfico que operan en ambos países, en una operación delictiva sin precedentes que podría desplegarse con enormes beneficios desde Buenaventura a Paraguaná, Puerto Cabello y Güiria.

La dirigente expresó que en Venezuela hay zonas donde quienes mandan son los grupos irregulares y no el Estado. “En esas zonas, los grupos criminales no solo ejercen el control territorial, sino también el económico y social de la población. Además, cooptan órganos del Estado formal para convertirlos en barreras de protección del Estado criminal, que apelan a la no injerencia, la autodeterminación de los pueblos y lo que están es sometiendo al pueblo”, sostuvo.

Además, denunció que durante las dos décadas del chavismo, el Estado pasó de ser propietario de 74 empresas a tener 526, según Transparencia Venezuela, mientras también aumentó el número de empresas expropiadas, llegando a las 5500, de acuerdo con cifras de Cedice Libertad.

Así mismo, Machado rescató la cifra de Fedeagro, según la cual, de 5 millones de hectáreas productivas expropiadas, solo el 3% de los propietarios fueron indemnizados y el 90% de esas tierras está en estado improductivo.

Agregó también como dato que más de 600 medios de comunicación han sido cerrados y que de los 2056 jueces del país, solo menos de 100 (5%) son titulares y el resto son jueces temporales a los que “sacan con una llamada” ante una decisión desfavorable.

Victoria de Petro y la zona criminal

María Corina Machado aseguró que “Venezuela es una zona gris donde grupos criminales ejercen control territorial, económico y social, e imponen una Pax Criminal”. Sin embargo, dijo que Colombia “sí puede evitar ser atrapada», pues a su juicio, «Colombia está a tiempo” de salvarse y no caer en esta dinámica delincuencial.

“Colombia es la joya de la corona”, afirmó Machado, quien justificó que sin ese país, no se puede hacer el corredor delictivo desde el “santurario criminal” que es Venezuela, además de agregar que el país vecino es el principal aliado de EEUU en la región.

Finalmente, indicó que “no habrá paz en Colombia mientras haya chavismo en Venezuela, ni transición en Venezuela si el chavismo gobierno en Colombia”.

Además, afirmó que “nunca hasta ahora en su historia como república independiente EE.UU. parece haber brindado menos atención/desinterés a este tipo de injerencias extrahemisféricas”, en referencia a la influencia de Rusia, China, Irán y Cuba en Venezuela.

Ante esta situación, Machado concluyó que es necesario “un consenso operativo en medio la diversidad ideológica de los sectores liberales y conservadores, entre quienes tienen clara la necesidad de defender la democracia liberal”.

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