Narcolancha

El ejército de Estados Unidos informó este viernes que realizó un ataque contra una embarcación en el océano Pacífico oriental, operativo que resultó en la muerte de dos presuntos narcotraficantes y la búsqueda de un tercer sobreviviente.

El Comando Sur de Estados Unidos (Southcom) precisó que la operación se llevó a cabo sobre un bote que, según sus datos de inteligencia, transitaba por rutas conocidas de narcotráfico.

Un video difundido en la cuenta oficial de Southcom en X muestra la explosión de la embarcación, en la que previamente se observaban tres personas a bordo.

Tras el ataque, las autoridades estadounidenses notificaron a la Guardia Costera para activar un operativo de búsqueda y rescate enfocado en localizar al único sobreviviente. Según el comunicado, la embarcación fue identificada como parte de operaciones de tráfico ilícito de drogas, aunque hasta el momento no se han presentado pruebas definitivas sobre el involucramiento de los tripulantes en actividades criminales, lo que ha provocado debate sobre la legalidad de este tipo de operaciones.

La acción forma parte del plan Lanza del Sur, que ha sido implementado por la administración de Donald Trump desde septiembre del año pasado.

Desde entonces, Estados Unidos ha realizado más de 35 ataques contra embarcaciones sospechosas en aguas internacionales, con un saldo de más de 110 personas fallecidas. Críticas de parte de expertos en derecho internacional y organizaciones de derechos humanos han calificado las acciones como posibles ejecuciones extrajudiciales.

Este ataque es el primero de este tipo desde finales del año pasado y también el primero tras la captura de Nicolás Maduro durante una incursión estadounidense en Caracas el 3 de enero.

A la par del operativo, Estados Unidos anunció que el general Dan Caine será anfitrión de un encuentro militar el 11 de febrero en Washington, con la participación de líderes de 34 países. El objetivo será fortalecer la cooperación regional y coordinar estrategias frente a organizaciones criminales y actores externos que amenazan la estabilidad y la seguridad del continente.

El Departamento de Guerra de Estados Unidos ejecutó un ataque letal este sábado, 1 de noviembre, contra una embarcación de narcotráfico en aguas internacionales del Caribe. Como resultado de la operación, los tres tripulantes del buque fallecieron.

La información fue confirmada por el secretario de Guerra, Pete Hegseth, mediante una declaración en su cuenta de la red social X. El funcionario precisó que el ataque se realizó «bajo la dirección del presidente Trump».

Hegseth señaló que la embarcación era operada por una Organización Terrorista Designada (DTO). Además, indicó que la inteligencia estadounidense ya conocía que el buque estaba «involucrado en el contrabando ilícito de narcóticos».

Según el secretario, al momento del ataque, la embarcación transitaba por «una ruta conocida de narcotráfico» y transportaba dichas sustancias.

En el incidente murieron los «tres narcoterroristas varones» que estaban a bordo. Asimismo, el Departamento de Guerra aseguró que «ninguna fuerza estadounidense resultó herida» durante la operación.

«Estos narcoterroristas están trayendo drogas a nuestras costas para envenenar a los estadounidenses en casa, y no tendrán éxito», escribió Hegseth sobre la justificación del ataque.

El secretario concluyó advirtiendo la postura de su departamento: «Los trataremos exactamente como tratamos a Al-Qaeda. Continuaremos rastreándolos, mapeándolos, cazándolos y matándolos».

Según los informes, este sería al menos el decimoquinto ataque de este tipo desde principios de septiembre de 2025

El ataque militar de Estados Unidos de esta semana a la embarcación venezolana en el que murieron once personas, que la Casa Blanca justifica en la lucha contra el narcotráfico y amenaza con repetir, ha generado cuestionamientos y elevado las tensiones en la región del Caribe.

El gobierno de Donald Trump, tras incrementar su presencia militar cerca de las costas venezolanas, informó el martes del ataque contra una supuesta narcolancha que atribuyó a la organización criminal trasnacional Tren de Aragua, en un giro letal sin precedentes respecto a la política habitual de confiscación, detenciones y sanciones contra el narcotráfico.

La Casa Blanca defendió el jueves que el ataque dirigido por Trump respondió a las leyes de un «conflicto armado», fue contra una «organización designada como terrorista» y en defensa de los intereses de Estados Unidos y la «autodefensa colectiva de otras naciones» víctimas de la violencia y la actividad de los cárteles.

Mientras el gobierno de Nicolás Maduro -al que Washington acusa de liderar el «narcoterrorista» Cartel de Los Soles- calificaba el ataque como un invento de Estados Unidos, los medios locales venezolanos transmitían mensajes de condolencia en redes sociales por los fallecidos, contradiciendo la versión oficialista.

La embarcación salió el 31 de agosto de San Juan de Unare cargada supuestamente con droga hacia Trinidad y Tobago y unos tripulantes vecinos de la zona, ruta habitual de las mafias que suelen contratar a pescadores para traficar, según la periodista Sebastiana Barráez.

Según dijo a EFE José Enrique Arrioja, director de Americas Quaterly, el ataque «ha subvertido los principios legales y protocolos de rigor para este tipo de operaciones» ya que «asume culpabilidad irrefutable de los ocupantes» de la lancha, algo «que solo se da en caso de guerra y que en otros casos sería algo inaceptable».

«Es un precedente preocupante. Parece querer mandar un mensaje de que habrá tolerancia cero con el narcotráfico», agregó Arrioja, y que se ha dado en una región eminentemente pesquera y pobre de Venezuela, que por su situación ha sido durante mucho tiempo una cabeza de playa para el narcotráfico.

Próximos pasos de EE UU

El jueves, el Departamento de Defensa denunció que dos cazas F-16 de Venezuela sobrevolaron el destructor USS Jason Dunham, que navegaba en aguas internacionales caribeñas, una maniobra «provocativa» para el Pentágono, que ha enviado diez cazas F-35 a una base aérea de Puerto Rico, según los medios.

El USS Jason Dunham forma parte de las operaciones de seguridad marítima de Estados Unidos en el Caribe sur, donde desplegó ocho buques de guerra y tres buques anfibios con más de 4.500 efectivos desplegados como parte de sus operaciones en el «combate contra el narcotráfico».

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró en su visita a México, donde ha escenificado la cooperación con su vecino en materia de seguridad, que interceptar cargamentos de droga «ya no funciona», y advirtió que Washington volverá a atacar embarcaciones que asocie al narcotráfico.

En su siguiente visita, a Ecuador, Rubio dijo que está dispuesto a evaluar la reinstalación de una base militar en territorio ecuatoriano, que considera un «lugar estratégico», si así lo autoriza ese país en un referendo, lo que tildó como «ofensa» el gobierno de Maduro.

Apoyo internacional

Entre las primeras reacciones, la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, alabó el ataque a la lancha y abogó por eliminar «violentamente» a todos los narcotraficantes, y la aerolínea Caribbean Airlines suspendió sus rutas entre la isla y Venezuela durante todo el mes de septiembre.

Mientras, el martes, Perú declaró rápidamente al Cartel de los Soles como una organización terrorista que presenta una amenaza externa para la nación suramericana, sumándose a República Dominicana ese mismo día y a Ecuador, Paraguay y Argentina, que lo hicieron tras la declaración de EE.UU.

El presidente colombiano, Gustavo Petro, advirtió por su parte que la colaboración con EE.UU. en la lucha contra el narcotráfico está supeditada al respeto al derecho internacional, una premisa que recordó la ONU, que reivindicó el uso intencional de fuerza letal como último recurso y la investigación de las muertes.

EFE

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