Omar Gonzalez

Ahora quieren hipotecar el futuro del país para seguir viviendo de la corrupción, del endeudamiento y de la miseria nacional

El dirigente político venezolano Omar González Moreno rechazó con dureza el anuncio realizado por Delcy Rodríguez sobre el inicio de un proceso de reestructuración de la deuda externa venezolana y calificó la maniobra como “un intento descarado de legitimar el saqueo más gigantesco jamás cometido contra la República”.

“El cinismo de Delcy Rodríguez no tiene límites. Ellos destruyeron la economía, pulverizaron PDVSA, desaparecieron miles de millones de dólares y ahora pretenden renegociar la deuda que contrataron para robársela descaradamente”, sentenció.

González Moreno afirmó que la deuda pública venezolana, estimada en más de 170 mil millones de dólares, no se tradujo en hospitales, carreteras, electricidad, escuelas ni desarrollo para el país, sino en “fortunas obscenas, corrupción, represión y enriquecimiento de una casta política”. 

“Endeudaron a generaciones enteras mientras convertían a Venezuela en un cementerio económico. Se robaron el dinero del petróleo, quebraron la nación y ahora quieren seguir hipotecando el alma de los venezolanos”, expresó.

El directivo de Vente Venezuela sostuvo que los responsables del colapso económico pretenden presentarse ahora como administradores responsables ante la comunidad financiera internacional.

“Los mismos que hundieron a Venezuela en el default, destruyeron la moneda y arrasaron con PDVSA, hoy aparecen hablando de transparencia y sostenibilidad. Es una burla grotesca al pueblo venezolano”. 

Omar González Moreno aseguró que cualquier renegociación de deuda debe pasar primero por un proceso de rendición de cuentas y auditoría internacional sobre el destino de los recursos manejados durante los últimos años.

“No puede existir refinanciamiento sin justicia. Primero tienen que explicar dónde está el dinero que desapareció mientras millones de venezolanos pasaban hambre y necesidades infinitas  y otros huían del país por desesperación”.

Asimismo, advirtió que detrás de la narrativa oficial existe el peligro de abrir un nuevo ciclo de endeudamiento sin controles reales.

“Quieren seguir endeudando a Venezuela para continuar alimentando redes de corrupción y negocios oscuros. El país no necesita más deuda para mafias políticas; necesita instituciones limpias, producción y libertad”.

Finalmente, afirmó que la tragedia venezolana no fue causada por falta de recursos, sino por “el saqueo sistemático de una élite que convirtió el poder en una maquinaria para robar”.

El dirigente político venezolano Omar González Moreno lanzó una fulminante reacción tras el rotundo fracaso del denominado concierto por la paz realizado en La Carlota, evento promovido por el gobierno interino y marcado por cancelaciones de artistas, desorganización y una asistencia casi nula.

“Lo de La Carlota no fue un concierto, fue un bochorno nacional. Un montaje vacío que terminó retratando lo que realmente ocurre en Venezuela, un poder desconectado, sin respaldo y sin pueblo”, sentenció.

González Moreno afirmó que el evento se convirtió en una demostración pública del enorme rechazo político del aparato gobernante.

 “Intentaron vender una imagen de unidad, de alegría, de normalidad… y lo que obtuvieron fue silencio, sillas vacías y artistas desmintiendo su participación. Es el colapso en vivo de una organización criminal que ya no engaña a nadie”, dijo.

El dirigente sostuvo que el rechazo no fue casual, sino un mensaje directo de la ciudadanía. 

“El venezolano ya no se presta para farsas. La gente está sobreviviendo una crisis brutal mientras el poder monta espectáculos para distraer. Esta vez, el país les dio la espalda sin titubeos”.

Asimismo, advirtió que este episodio marca un punto de quiebre en la percepción pública.

 “Cuando ni siquiera pueden llenar un evento propagandístico, tipo circo, pero sin pan; queda claro que el control se les escapó. El miedo ya no alcanza para sostener la mentira”.

González Moreno fue más allá y calificó el fracaso como una señal política contundente.

“Lo ocurrido en La Carlota es el veredicto más claro. El país rechaza esa falsa ‘interinidad’ y toda la estructura que pretende sostenerse sobre propaganda y manipulación. No hay paz sin legitimidad, y ellos no la tienen”.

Finalmente, aseguró que el episodio refleja una tendencia irreversible. 

“Se les cayó el show. Y cuando se cae el show, queda al descubierto la realidad de un poder muy debilitado frente a un país que ya no cree, no obedece y está decidido a pasar factura”.

El dirigente político venezolano Omar González Moreno calificó como un “golpe político internacional demoledor” el extraordinario éxito de la gira europea de María Corina Machado, cuyo paso por Francia, Países Bajos, Italia y España -aseguró- “ha estremecido los cimientos del poder político europeo”.

Refiriéndose a su escala en España señaló que rompió todos los pronósticos.

“Lo que ocurrió en Madrid no es protocolo, es historia. María Corina no fue recibida como visitante, fue reconocida como líder global de la libertad. Mientras otros se aferran sin legitimidad al poder en Venezuela, el mundo ya decidió de qué lado está”, sentenció.

González Moreno destacó que la dirigente venezolana fue condecorada con la Llave de Oro de Madrid, un reconocimiento reservado a figuras de alto nivel, en un acto que simboliza el respaldo internacional a su lucha .

“España habló claro y fuerte honra a quien enfrenta la tiranía. Y eso contrasta brutalmente con quienes prefieren mirar hacia otro lado”, señaló.

El dirigente subrayó además el impacto político de su agenda, en reuniones con líderes de la oposición española y el respaldo abierto de sectores democráticos europeos, mientras —según dijo— “quedó en evidencia la incomodidad del gobierno de Pedro Sánchez, que fue dejado al margen en medio de esta sacudida política”.

“María Corina no perdió tiempo  fue a alinear fuerzas. Y lo logró. Hoy Europa entiende que la causa venezolana no es local, es global”, afirmó.

El momento culminante de la gira es el encuentro multitudinario con la diáspora venezolana en la Puerta del Sol, donde miles de ciudadanos se han congregado en una demostración de fuerza y esperanza sin precedentes.

“Lo que vemos en la Puerta del Sol es una imagen imposible de ocultar, un pueblo en el exilio que no se rinde y una líder que ya conecta con el mundo entero”, remató.

Escribo estas palabras con el corazón aún en llamas, los músculos tensos como cuerdas de arco y la mente encendida como un faro en la tormenta.

No hay palabras capaces de contener la tormenta que rugió en mi alma cuando el silencio de la noche se quebró y supe, con una certeza que estremecía mis huesos, que seríamos libres.

Tras 412 días de cautiverio en la Embajada de Argentina en Caracas, un santuario profanado por el régimen de Nicolás Maduro y convertido en una fortaleza de opresión, la Operación Guacamaya me arrancó de las garras de la tiranía y me devolvió al latido de la vida.

Soy uno de los cinco que desafiamos al destino: Magallí, Claudia, Pedro, Humberto y yo, Omar. Hoy, desde la seguridad de un suelo lejano, escribo estas palabras con el corazón aún en llamas, los músculos tensos como cuerdas de arco y la mente encendida como un faro en la tormenta.

No sé si es alivio, gratitud o la indignación incandescente que aún arde por todo lo que nos infligieron. Pero, sobre todo, escribo con la certeza de que este golpe colosal al régimen es una grieta irreparable en su fachada de invencibilidad.

Cuando llegué a la embajada el 20 de marzo de 2024, creí que sería un refugio pasajero. Somos el equipo de campaña de María Corina Machado y Edmundo González Urrutia, guerreros de la libertad de Venezuela, perseguidos por acusaciones absurdas de “terrorismo” y “conspiración”. Pero pronto comprendí que no había nada temporal en nuestro calvario.

El régimen transformó la embajada en una prisión impenetrable, cercada por las fuerzas élite de la SEBIN y la DGCIM. Francotiradores apostados en las sombras, barricadas infranqueables, drones que surcaban los cielos como buitres, y jaurías de perros entrenados, evocando los horrores de los campos de concentración nazis.

Nos despojaron de luz, agua y limitaron la comida. Nos aislaron de nuestros seres queridos, racionaron nuestras medicinas y nos rodearon con agentes armados que vigilaban cada ventana, cada susurro.

La embajada, que debía ser un baluarte de soberanía, se convirtió en un teatro de tortura psicológica. Los días se alargaron hasta volverse eternos. Sin electricidad, dependíamos de linternas y velas que se consumían como nuestras fortalezas físicas y emocionales. Sin agua, racionábamos cada gota, temiendo el día en que no hubiera más.

La comida escaseaba, y el asedio se convirtió en una sombra que nos acechaba. Pero más insoportable que el hambre era el silencio opresivo, roto solo por los alaridos de los agentes, el rugido de los perros o el zumbido de sus vehículos y drones.

Cada noche, en la penumbra, me preguntaba si tendría la fuerza para resistir un día más. Sin embargo, en las tinieblas más densas, el régimen no pudo arrancarnos lo que nos hacía invencibles: la resolución inquebrantable de no rendirnos, la certeza de que los tiranos serían derribados del poder que usurpan.

Nos sosteníamos unos a otros. Magallí, con su espíritu de acero, nos recordaba que éramos más que rehenes: éramos estandartes de una Venezuela indomable. Claudia, con su ingenio y valentía, mantenía al mundo informado de nuestra resistencia. Pedro y Humberto, con su experiencia internacional y su profundo conocimiento del terreno electoral, nos infundían la convicción de que nuestro sufrimiento era un capítulo pasajero en la gran saga de la libertad. Y yo, Omar, hallaba refugio en la escritura y en la organización de las redes de resistencia a nivel nacional, así como en los recuerdos de mi familia y de las calles abarrotadas el 28 de julio, cuando el pueblo venezolano venció en las urnas, una victoria que el régimen jamás reconoció.

En la distancia, en un mundo que parecía inalcanzable, María Corina Machado y nuestros aliados forjaban un plan audaz: la Operación Guacamaya.

Cuando llegó el momento, todo se ejecutó con la precisión de un relámpago. En la madrugada, sin un solo rumor que delatara el movimiento, cumplimos las etapas previstas hasta que rostros desconocidos pero fraternos nos guiaron hacia la libertad.

No hubo disparos, no hubo caos. Solo una sincronización perfecta, como si el tiempo mismo se hubiera detenido para concedernos un milagro.

Al subir al primer vehículo que nos arrancaría de las entrañas de la opresión, lancé una última mirada a la embajada.

Aquel lugar, que por más de un año fue mi prisión, ahora parecía insignificante, frágil. Imaginé a los agentes del régimen despertando, atónitos, al descubrir que su “operación perfecta” había sido burlada.

Imaginé a Maduro, huyendo en uno de sus aviones por rutas clandestinas hacia Rusia, enfrentando la verdad ineludible: su poder, que creía absoluto, no era más que un castillo de arena.

Porque si logramos escapar de la segunda instalación más custodiada de Venezuela, ¿qué puede impedir que el resto de su estructura colapse?

Después de muchas horas y dias, cuando mis pies tocaron suelo estadounidense, exhalé un suspiro por mí, por mis compañeros, por los más de 900 presos políticos que aún languidecen en las mazmorras del régimen, por los 30 millones de venezolanos que merecen vivir sin temor. Pero también sentí un orgullo inmenso.

La Operación Guacamaya no fue solo nuestra liberación; fue un rugido al mundo: el régimen de Maduro está herido de muerte.

Su maquinaria de represión, que parecía inexpugnable, fue humillada por un plan tan audaz como impecable. María Corina lo expresó con una claridad profética: “Imagínate cómo se sienten hoy los que debían perseguir a los rehenes”. Yo me los imagino, y una sonrisa se dibuja en mi rostro. Porque sé que tiemblan.

Hoy, desde la libertad, cargo una responsabilidad colosal. Mi escape no es el fin de la lucha, sino el preludio de una nueva batalla. Cada día, alzaré mi voz por los que siguen encadenados, por los que aún soportan la opresión.

La Operación Guacamaya demostró que el régimen es frágil, que su dominio se tambalea, que su hora final se acerca.

Mientras escribo estas palabras, con el corazón henchido de gratitud hacia quienes arriesgaron todo para salvarnos, hago un juramento inquebrantable: no descansaré hasta que Venezuela sea libre. Porque, como proclamó María Corina, “lo electoral ya lo ganamos, y lo haremos valer”.

Por ti, Venezuela. Por nosotros. Por la libertad que nadie volverá a arrebatarnos. ¡Lucharemos hasta el fin!

EL AUTOR es escritor, periodista, docente universitario, parlamentario, ex gobernador del Estado Bolívar y dirigente nacional del movimiento político Vente Venezuela. Permaneció asilado durante 412 días en la embajada de Argentina en Caracas junto con otros cuatro integrantes del comando de campaña de María Corina Machado.

 “Cada día, la deserción de maestros y médicos demuestra el colapso endógeno en Venezuela”, así lo aseguró el dirigente liberal, Omar González Moreno.

Señaló que ante los salarios de miseria que el Estado le otorga a los maestros y médicos, éstos abandonan por centenares las escuelas y los hospitales.

Así se reconoce a un sistema fracasado; al ver como los docentes y el personal de salud renuncian a sus puestos porque no pueden sacrificarse más, a pesar de poseer una altísima vocación de servicio”.

Dijo que la grave situación política y económica de la nación es insoportable y más cuando cada día el bolívar pierde espacio frente al dólar y se devalúa por completo.

Aunado a todo esto –prosiguió– observamos como persiste el desplome sistemático y agudo de la actividad comercial nacional, aumentando la debilidad económica venezolana.

Circo sin pan

El avezado integrante de Vente Venezuela acusó a Nicolás Maduro de promover la política de “circo sin pan” en medio de las celebraciones carnestolendas.

“Buscan distraer, dopar y manipular a la población con confites y carrozas; sin embargo, por mucho ruido que hagan la samba y calipso no podrán tapar la bulla de los estómagos vacíos del pueblo”.

Precisó que los venezolanos están claros y ya conocen las estrategias aplicadas por el régimen que usurpa el poder en Miraflores.

Libertad a periodistas

Omar González se sumó a la petición realizada por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (Sntp) que exigió la liberación de los 12 periodistas detenidos por el régimen de Maduro.

“Desde mi asilo en la asediada Embajada de Argentina en Caracas, quiero sumarme al llamado del Sntp y exigir la libertad de todos los colegas comunicadores presos  por ejercer su libertad de expresión y de opinión”, afirmó.

Gira de María Corina Machado en Guárico y Cojedes fue un éxito

Desde su asilo en la Embajada de Argentina en Caracas, Omar González Moreno, evaluó el escenario tras la llamada firma del acuerdo de reconocimiento de resultados electorales y ponderó como acertada la decisión del candidato de la unidad de no suscribir tal documento.

“Edmundo González no cayó en la trampa que montó Maduro; pues eso era simplemente una camisa de fuerza que buscaba maniatar a la oposición en un futuro cercano”.

Omar González aseguró que el acuerdo propuesto por el gobierno sólo pretendía crear las condiciones de un fraude electoral e imposibilitar la reacción de los sectores democráticos.

“Con prudencia, con inteligencia y mucha sensatez nuestro candidato dijo «No» a una trampa caza-bobos, a una emboscada que estaba preparando el Consejo Nacional Electoral”, dijo.

Precisó que Maduro se quedó con las ganas de que Edmundo González Urrutia firmara un convenio a ciegas con el cual él podía escamotear las elecciones presidenciales.

¿Huida?

Omar González Moreno coincide con varios analistas en no descartar una huida apresurada de Nicolás Maduro Moros ante la certeza de su derrota electoral el próximo 28 de julio.

“Maduro ha fracasado en todos los planes que ha hecho, y cada vez son peores sus concentraciones; ante esa situación no es alocado pensar que está preparando sus maletas para irse del país”.

Manifestó que los fiascos de Maduro en estados como Monagas demuestran el poco afecto que posee el ocupante de Miraflores entre la sociedad venezolana.

Apoteósico

Mientras que Maduro fracasa en cada evento que encabeza, por su parte María Corina Machado sale victoriosa en cada actividad que efectúa en todos los rincones de Venezuela y así lo expuso Omar González.

“Lo que se vivió en Cojedes y Guárico son realidades de esa fuerza ciudadana que despertó y que ganará el 28 de Julio; y todo bajo el liderazgo de María Corina”, expresó.

El dirigente liberal aseguró que la líder opositora vence todos los obstáculos que el oficialismo coloca en su paso y, agregó, que ahora ella cuenta con un escudo motorizado que la defiende a donde quiera que ella vaya.

Los números son claros, en todos los estudios de opinión del país la ventaja de Edmundo González Urrutia es total. Frente a esa realidad –aseguró Omar González Moreno– “Maduro se radicaliza ante su inminente derrota”.

“Él (Maduro) está frente a su derrota y él lo sabe muy bien. Por tal motivo busca asumir posiciones extremas”.

Dijo que en Miraflores explotaron de la rabia al saber que la Unión Europea solo extendió la suspensión de las sanciones contra el principal rector del Consejo Nacional Electoral (CNE) dejándolos, al resto, por fuera.

“Ese arrebato de ira da al traste con la posibilidad de la observación internacional en las elecciones del 28 de julio”, agregó.

Señaló que la decisión del régimen es enturbiar más el escenario político, fomentar la abstención y diseñar un ambiente de confusión entre las fuerzas opositoras.

“No podemos caer en estos engaños”, dijo.

Maletas

Omar González aseveró que más de un alto funcionario del gobierno de Nicolás Maduro está pensando “prepar sus maletas” para irse luego del 28 de julio.

“Mucho de ellos están pensando en marcharse para algun pais se Europa. Y con antelación están organizándose ante el desplome electoral que se les viene encima”, apuntó.

Precisó que la desbandada en el seno del Psuv es cada vez más real y “más de uno anda calladito planificando su huida”. 

Desespero 

El desespero –añadió– es de semejante proporción que el mismo presidente de la espuria Asamblea Nacional entró en crisis y una demostración de ello son sus insultos en contra del candidato de la unidad, Edmundo González Urrutia.

“Sin duda,  los carga locos el liderazgo de María Corina Machado y los números de Edmundo González. El régimen está acorralado por un pueblo que pide a gritos libertad”, subrayó.

¿Por qué afirmo que Nicolás Maduro tiene miedo? Porque se le ve en el rostro y lo demuestra con sus hechos y sus amenazas.

Los coqueteos e insinuaciones de Miraflores sobre un adelanto de las elecciones presidenciales es una mezcla de plan maléfico y de reacción ante el miedo por el crecimiento del liderazgo de María Corina Machado.

Allá en el Palacio de Gobierno pretenden “agarrarnos fuera de base” con un adelanto de los comicios, sin embargo se quedarán con la ganas, porque ya sea por Re o por Fa, tiene la derrota tatuada con tinta indeleble en la cara. 

Tienen miedo y eso se nota; cuando Maduro propone que el nuevo Consejo Nacional Electoral se llame “Tibisay Lucena” es parte de una estrategia –algo tonta– de producir una reacción entre los opositores y que éstos sientan antipatía, desconfianza, temor y no acudan a votar.

Algo así como cuando una mamá le dice a su hijo “si no te comes la comida viene el coco”, en este caso el coco es Tibisay Lucena y te saldrá si acudes a votar. Una forma psicológica de manipulación; tal vez una idea salida de la retorcida mente de Jorge Rodríguez.

Además, la cosa no queda allí. Ese afán de Nicolás Maduro de llamar a la unidad a las Fuerzas Armadas descubre un nerviosismo dentro del seno del régimen.

Y ni hablar de la posible activación del Plan República, lo que refuerza la idea de que la cosa no está bien en Miraflores, porque ese planteamiento delata que allá no pueden dormir bien por las noches.

El miedo de los enchufados es patético, ellos tratan de ocultarlo con sus discursos altisonantes; con sus amenazas; con sus bravuconadas. Practican al pie de la letra el manual de Sun Tzu: «Todo el Arte de la Guerra se basa en el engaño»; pero ya el venezolano común y corriente sabe que eso es «Mucho chicle pero poca bomba». 

Diosdado habla para atacar; Jorge Rodríguez habla para agredir; Nicolás Maduro habla para amenazar; todos ellos tienen una actitud virulenta y todo lo que demuestran con ello es el pánico que poseen a perder el poder. Y el reloj juega en su contra.

Para los que le gusta el básquet, podemos decir que el régimen está en los últimos segundos del último cuarto y perdiendo por más de 80 puntos. Ya no hay marcha atrás, hagan lo que hagan, perderán la partida.

Por más intimidación que apliquen, por las intervenciones de partidos, por más inhabilitaciones que saquen debajo de la manga de la Contraloría o del TSJ chavista, están con el sol en la espalda, su poder se agotó. 

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