Papa Francisco

Francisco apareció en silla de ruedas y con cánulas nasales de oxígeno, dos semanas después de su salida del hospital. Su voz era frágil, pero más audible que cuando salió del hospital.

El papa Francisco, convaleciente tras su larga hospitalización por una neumonía bilateral, apareció por sorpresa este domingo (06.04.2025) en la plaza de San Pedro del Vaticano para saludar y bendecir a los fieles.

«Buen domingo a todos. Muchas gracias», expresó el sumo pontífice, de 88 años, tras una misa dedicada a los enfermos.

Francisco apareció en silla de ruedas y con cánulas nasales de oxígeno, dos semanas después de su salida del hospital Gemelli de Roma. Su voz era frágil, pero más audible que cuando salió del hospital.

Ante miles de cámaras y celulares, el jesuita bendijo a los fieles congregados en la plaza de San Pedro. Después saludó uno a uno a un puñado de personas situadas detrás del altar.

Papa debe tomar un reproso estricto

Aunque el Vaticano ha reportado mejoras en los últimos días, la aparición pública del papa, la primera en el Vaticano desde su hospitalización el 14 de febrero, no había sido anunciada.

En teoría, Francisco debe seguir una convalecencia de dos meses con reposo estricto, sin actividad pública y sin contacto con los fieles, para limitar el riesgo de recaída.

Los médicos incluso declararon que su vida corrió peligro en dos ocasiones durante su hospitalización.

DW

Francisco lleva 17 días hospitalizado en Roma por una doble neumonía. Más temprano, el Vaticano dijo que el líder religioso se encuentra “estable”.

El papa Francisco, hospitalizado desde hace 17 días por una doble neumonía, dio este domingo (02.03.2025) las «gracias» a todos los fieles del mundo por sus oraciones, que le hacen sentirse «sostenido», en su mensaje del Ángelus difundido por el Vaticano. Más temprano, el reporte médico de la jornada había indicado que el líder religioso había pasado una noche «tranquila” y que se encontraba «estable”.

«Quisiera darles las gracias por las oraciones: siento su afecto y cercanía y, en este momento particular, me siento como ‘llevado’ y sostenido por el pueblo de Dios», escribió el pontífice argentino de 88 años en su discurso. Francisco, que en su mensaje «desde el hospital» destaca «la oportunidad de compartir en el cuerpo y en el espíritu la condición de tantos enfermos y personas que sufren», también tiene palabras de agradecimiento para los médicos que lo «cuidan».

«Cómo saben estoy desde hace varios días acompañado por médicos y trabajadores sanitarios, a quienes doy las gracias por la atención con la que me cuidan”, apuntó. En su texto, Francisco añadió que siente «en el corazón ‘la bendición’ que se esconde dentro de la fragilidad”. Este domingo, el papa se ausentó del tradicional mensaje del Ángelus desde la plaza de San Pedro por tercera semana consecutiva.

Llamado a poner fin a los conflictos

Como suele ser habitual en sus discursos, Francisco también hizo un nuevo llamado al fin de las conflictos armados existentes en el mundo.  «Yo también rezo por ustedes. Y rezo sobre todo por la paz. Desde aquí (el hospital) la guerra parece aún más absurda», destacó. «Rezamos por la atormentada Ucrania, por Palestina, Israel, Líbano, Myanmar, Sudán, Kivu», añadió.

Jorge Mario Bergoglio está hospitalizado desde el pasado 14 de febrero por una bronquitis con infección polimicrobiana a la que se sumó una neumonía bilateral.  En el último parte médico el Vaticano señaló que Francisco pasó una noche «tranquila”. «El papa todavía descansa”, sostiene el breve comunicado, que complementa a otro divulgado la noche del sábado,  donde se asegura que la situación es «estable”, aunque el pronóstico sigue siendo «reservado”.

El papa Francisco, hospitalizado en el hospital Gemelli, pasó una noche tranquila y descansó, informó la oficina de prensa del Vaticano, después de que este sábado se agravase al sufrir una crisis respiratoria por la que se le tuvo que suministrar oxígeno, así como requirió transfusiones de sangre debido a una anemia.

En el escueto comunicado del Vaticano no se dan más detalles, después de que este sábado se comunicó que «el estado del Santo Padre continúa siendo crítico» y que «por el momento está en pronóstico reservado».

Crisis respiratoria asmática prolongada

El papa había presentado una crisis respiratoria asmática prolongada, que requirió también la aplicación de oxígeno de alto flujo», explicó el parte médico difundido este sábado por la tarde

Además añadía que «los análisis de sangre realizados hoy también revelaron trombocitopenia (plaquetas en sangre en cantidad inferior al normal), asociada a la anemia, que requirió la administración de transfusiones de sangre».

Y señalaba que Francisco sigue «alerta» y «pasó el día sentado en el sillón» aunque con más molestias que el día anterior», añadió la nota.

Como durante la rueda de prensa del viernes, los médicos del Policínico Gemelli de Roma reiteraron que «el papa no está fuera de peligro».

Mientras tanto en Vaticano continúan los actos del Jubileo y hoy se celebrará el dedicado a los diáconos y en sustitución del papa Francisco oficiará la misa en la basílica de san Pedro el pro-prefecto del dicasterio para la Evangelización, Rino Fisichella, así mismo sólo se difundirá el texto del ángelus escrito por el papa, como la semana pasada.

Un nuevo parte médico se espera a media tarde.

El papa : «Sigo con confianza mi hospitalización en el Gemelli»

El papa Francisco explicó que «continua con confianza» la hospitalización en el Policlínico Gemelli, «siguiendo con los tratamientos necesarios» y añadió que «el descanso también forma parte de la terapia», en el mensaje que tenía previsto para el rezo del ángelus de este domingo y que difundió el Vaticano.

«Agradezco de corazón a los médicos y al personal sanitario de este hospital por la atención que me están demostrando y por la dedicación con la que realizan su servicio entre las personas enfermas», añadió el papa en su mensaje, que cómo el domingo pasado fue difundido sin que se celebrase el ángelus para que el pontífice pueda descansar.

«En estos días me han llegado muchos mensajes de afecto y me han impresionado especialmente las cartas y dibujos de los niños. ¡Gracias por esta cercanía y por las oraciones de conforto que he recibido de todo el mundo! Encomiendo a todos a la intercesión de María y les pido que recen por mí», añadió Francisco.

Fisichella: «El Señor asista al papa en este momento»

El pro-prefecto del dicasterio para la Evangelización, Rino Fisichella, quien sustituyó al papa Francisco, en la misa de este domingo en ocasión del Jubileo de los Diáconos, pidió que el Señor asista al papa «en su momento de prueba y de enfermedad», al iniciar a leer la homilía.

«Al papa Francisco, aunque en cama de hospital, lo sentimos cercano, presente entre nosotros. Esto nos obliga a hacer aún más fuertes e intensas nuestras oraciones para que el Señor le asista en su momento de prueba y de enfermedad», así se expresó Fisichella antes de leer la homilía preparada por el papa.

A esta celebración en la basílica de San Pedro asistirán unos 4.000 diáconos permanentes, con sus familias, procedentes de Italia y de todo el mundo. entre ellos 350 de España, 230 de Brasil, 150 de México y también grupos de Colombia.

Debido a su hospitalización, el papa no pudo asistir a los actos en ocasión del Jubileo de los Artistas y tampoco al de los diáconos.

Los fieles rezan por el papa en San Pedro

Numerosos fieles que han acudido este domingo a la plaza de San Pedro del Vaticano han mostrado su esperanza en la recuperación del papa Francisco, después de que su salud se agravase este sábado al sufrir una crisis respiratoria que le mantiene en estado «crítico».

«Sabemos el estado del papa y esperamos que se mejore y que se recupere pronto. Deseamos todo lo mejor», dijeron a EFE Gloria y Arnaldo Díaz, una pareja paraguaya que vive en la localidad española de Málaga desde hace 20 años.

«Y vamos a rezar por él también para que se ponga bien pronto», añadieron, mientras el italiano Simone también mostró su «esperanza es que se recupere», aunque «hace poco nos han dicho que la situación ha empeorado».

Explicó que había ido a la basílica de San Pedro «para la misa (del Jubileo de los Diáconos), pero nos han dicho que el papa no vendrá porque está enfermo. Esperamos que mejore lo antes posible, que así sea».

Gennaro Sorrentino, de Nápoles (sur), se mostró muy afectado por la enfermedad del pontífice: «Soy católico, y he venido a la plaza de San Pedro a rezar por el papa, que ahora está viviendo un momento de sufrimiento».

«La oración es la única posibilidad que tenemos ahora para acompañarle en estos momentos», añadió.

Vía Religión en Libertad

El Papa Francisco ya está en Malta, en un viaje corto de apenas 36 horas al corazón del Mar Mediterráneo para “seguir las huellas de San Pablo”. Se trata de una isla con una historia milenaria, cruce de todo tipo de culturas y lugar al que llegó el apóstol de los gentiles tras un naufragio, tal y como relatan los Hechos de los Apóstoles.

Pero también es, sin duda, una visita marcada por la guerra en Ucrania y una invasión por parte de Rusia que se alarga desde hace más de un mes. Y ya desde el propio avión que llevó a Francisco de Roma a Malta se notó que este gran conflicto bélico iba a ser protagonista.

En el vuelo el Pontífice fue preguntado por los periodistas que le acompañaban a bordo sobre si existía la posibilidad que viajase a Kiev, capital de Ucrania, tras la invitación del propio presidente Zelenski y del alcalde de la ciudad.

“Sí, está sobre la mesa”, ha respondido el Papa, dejando así la puerta abierta a un viaje a un país en plena guerra, lo que sería un golpe de efecto para el bando ucraniano y de apoyo para los ciudadanos del país. De hecho, en estas semanas, varios mandatarios internacionales e incluso la presidenta del Parlamento Europeo han viajado hasta Kiev para entrevistarse con Zelenski.

En su primer acto oficial en Malta, Francisco ha pronunciado un discurso ante las autoridades y el cuerpo diplomático donde igualmente la situación de Ucrania ha flotado todo el tiempo en el ambiente.

Acerca de Malta

“Vuestros antepasados ofrecieron hospitalidad al apóstol Pablo cuando se dirigía a Roma, tratándolo a él y a sus compañeros de viaje con una ‘cordialidad fuera de lo común’”, comenzó el Papa, definiendo Malta como “el corazón del Mediterráneo”.

“Malta puede ser definida el corazón del Mediterráneo. Pero no sólo por su posición: el entramado de acontecimientos históricos y el encuentro de los pueblos hacen de estas islas, desde milenios, un centro de vitalidad y de cultura, de espiritualidad y de belleza, una encrucijada que ha sabido acoger y armonizar influjos provenientes de muchas partes. Esta diversidad de influencias hace pensar en la variedad de vientos que caracterizan al país.

No es casual que en las antiguas representaciones cartográficas del Mediterráneo la rosa de los vientos se colocara a menudo cerca de la isla de Malta”, agregó Francisco, que utilizó esta imagen de la rosa de los vientos para hilvanar su discurso.

Sus palabras sobre la guerra quedaron enmarcadas en el viento proveniente del este, desde donde “han llegado las tinieblas de la guerra”.

La referencia sin nombrarlo

“Pensábamos que las invasiones de otros países, los brutales combates en las calles y las amenazas atómicas fueran oscuros recuerdos de un pasado lejano. Pero el viento gélido de la guerra, que solo trae muerte, destrucción y odio, se ha abatido con prepotencia sobre la vida de muchos y los días de todos”, afirmó el Papa.

En una clara referencia a Vladimir Putin aunque sin citarle directamente señalaba Francisco: “mientras una vez más algún poderoso, tristemente encerrado en las anacrónicas pretensiones de intereses nacionalistas, provoca y fomenta conflictos, la gente común advierte la necesidad de construir un futuro que, o será juntos, o no será. Ahora, en la noche de la guerra que ha caído sobre la humanidad, por favor, no hagamos que desaparezca el sueño de la paz”.

De este modo, recordó como en plena guerra fría “desde la cuenca mediterránea se elevó una voz contracorriente, que a la exaltación de la propia parte opuso un impulso profético en nombre de la fraternidad universal”.

Y citó para ello a Giorgio La Pira, que dijo: “’La coyuntura histórica que vivimos, el choque de intereses e ideologías que sacuden a la humanidad, presa de un increíble infantilismo, restituyen al Mediterráneo una responsabilidad capital: definir nuevamente las normas de una Medida donde el hombre, abandonado al delirio y a la desmesura, pueda reconocerse’ (Intervención en el Congreso Mediterráneo de la Cultura, 19 febrero 1960). Son palabras actuales podemos repetirlas porque tienen una gran actualidad”.

Por ello, el Santo Padre denunció que ese “infantilismo” que denunciaba La Pira “lamentablemente, no ha desaparecido. Vuelve a aparecer prepotentemente en las seducciones de la autocracia, en los nuevos imperialismos, en la agresividad generalizada, en la incapacidad de tender puentes y de comenzar por los más pobres. Hoy es muy difícil pensar con la lógica de la paz, nos hemos acostumbrados a pensar con la lógica de la guerra”.

“Es aquí donde comienza a soplar el viento gélido de la guerra, que también esta vez ha sido alimentado a lo largo de los años. Sí, la guerra se fue preparando desde hace mucho tiempo, con grandes inversiones y comercio de armas. Y es triste ver cómo el entusiasmo por la paz, que surgió después de la segunda guerra mundial, se haya debilitado en los últimos decenios, así como el camino de la comunidad internacional, con pocos poderosos que siguen adelante por cuenta propia, buscando espacios y zonas de influencia. Y, de este modo, no solo la paz, sino tantas grandes cuestiones, como la lucha contra el hambre y las desigualdades han sido de hecho canceladas de las principales agendas políticas”, agregó el Papa.

Colonización ideológica

Pero el Papa no habló únicamente del viento del este. Dijo que los vientos que soplan en Malta son del noroeste, que evocan a Europa y Occidente.

“El viento del norte a menudo se mezcla con el que sopla del oeste. Este país europeo, particularmente en su juventud, comparte, en efecto, los estilos de vida y de pensamiento occidentales. De esto proceden grandes bienes -pienso en los valores de la libertad y de la democracia-, pero también riesgos que es necesario vigilar, para que el afán de progreso no lleve a apartarse de las raíces”, alertó Francisco.

Volvió a denunciar la “colonización ideológica” que va en contra del “derecho a la vida, desde el momento de la concepción, o incluso antes”. Recalcó que “en el fundamento de un crecimiento sólido está la persona humana, el respeto a la vida y a la dignidad de todo hombre y de toda mujer”.

“Los animo a seguir defendiendo la vida desde el inicio hasta su fin natural, pero también a protegerla en todo momento del descarte y del abandono. Pienso especialmente en la dignidad de los trabajadores, de los ancianos y de los enfermos. Y en los jóvenes, que corren el peligro de desperdiciar el bien inmenso que son, persiguiendo espejismos que dejan tanto vacío interior. Es lo que provocan el consumismo exacerbado, la cerrazón ante las necesidades de los demás y la plaga de la droga, que sofoca la libertad creando dependencia. ¡Protejamos la belleza de la vida!”, exhortó el Papa.

Al hablar de los vientos del sur citó la “cuestión migratoria”. En su opinión, “no es una circunstancia del momento, sino que marca nuestra época; lleva consigo las deudas de injusticias pasadas, de tanta explotación, de los cambios climáticos, de los desventurados conflictos cuyas consecuencias hay que pagar. Desde el sur, pobre y poblado, multitud de personas se trasladan hacia el norte más rico. Es un hecho que no se puede rechazar con cerrazones anacrónicas, porque en el aislamiento no habrá prosperidad ni integración”.

En este sentido, agregó que “la expansión de la emergencia migratoria -pensemos en los refugiados de la martirizada Ucrania- exige respuestas amplias y compartidas. No pueden cargar con todo el problema solo algunos países, mientras otros permanecen indiferentes.

Y países civilizados no pueden sancionar por interés propio acuerdos turbios con delincuentes que esclavizan a las personas. Lamentablemente esto sucede. El Mediterráneo necesita la corresponsabilidad europea, para convertirse nuevamente en escenario de solidaridad y no ser la avanzada de un trágico naufragio de civilizaciones. El Mare nostrum no puede convertirse en el cementerio más grande de Europa”.

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