Papa León XIV

Vía HuffPost

El analista considera que es «uno de los discursos mejor construidos que han sonado en España en mucho tiempo».

La visita del papa León XIV a España, que lleva ya su segundo día en el país, sigue dando que hablar. El consultor y experto de Comunicación Política, Discurso y Narrativa, Javier Sánchez, ha querido analizar el discurso del papa León XIV durante su visita, concretamente en la parada que ha realizado en la capital, y ha sacado algunas conclusiones. 

El analista ha querido comparar su discurso con el de un político y ha llegado a la conclusión de que es uno de los mejores que se han realizado en nuestro país en mucho tiempo. «He analizado el discurso del Papa León XIV en Madrid como si fuera el de un político. El resultado es inquietante. Porque es, técnicamente, uno de los discursos mejor construidos que han sonado en España en mucho tiempo», señala. 

Algunas de las palabras que más se han repetido durante su discurso, tal y como recoge el experto, han sido «libertad», «jóvenes» o «vida», algo que «cualquier consultor político pagaría por ese mapa semántico». «Son las palabras que más resuenan emocionalmente en un electorado (perdón, en un público) que siente que el mundo es ruidoso, falso y acelerado», agrega.

Además, una de las cosas que marcan la diferencia en su discurso ha sido que el tema central no es dios, como uno podría esperar, sino la libertad de los individuos. «El concepto central del discurso no es Dios. Es la libertad. ‘Somos libres en Cristo.’ ‘Libres de las modas.’ ‘La oración es una voz libre.’ Quien instala el concepto de libertad gana el debate antes de empezar. León XIV lo sabe. Y lo usa con precisión quirúrgica», destaca el experto.

Seis palabras a destacar de su discurso

En este sentido, Sánchez ha señalado seis palabras de su discurso que, según considera,  lo resumen todo sin la necesidad de atacar a nadie de forma directa: «‘Las ideologías pasan, mientras la verdad permanece». «Un antagonista implícito. Un posicionamiento clarísimo. Sin nombrar a nadie. Sin atacar directamente. Eso es lo que en comunicación política llamamos contraste sin confrontación», añade. 

Junto con las palabras elegidas, otra de las cosas que ha querido destacar el experto en comunicación política del relato del Pontífice ha sido su storytelling. «El storytelling es impecable. No llega con ideas abstractas. Llega con tres santos bien escogidos: Juan Crisóstomo, que habló con valentía al Emperador. Tomás de Villanueva, español. Y Toribio de Mogrovejo, también español, misionero en Perú. Nada es casual», ha afirmado. 

El mejor eslogan de su discurso, según ha explicado, ha sido el de «‘Sed humanos'». » Dos palabras. Imperativo. Universal. Irrefutable. Pocos políticos han logrado una llamada a la acción tan simple y tan potente en los últimos años. Mientras la política grita, el Papa susurra. Y se le escucha más», continua señalando el experto, que considera que una de las técnicas clave del papa ha sido definir al enemigo sin nombrarlo, para que cada oyente proyecte su propio adversario. «El discurso habla a todos porque el enemigo lo pone cada uno», afirma. 

Un discurso centrado en los más jóvenes

Finalmente, otra de las características que ha encontrado el experto en el discurso del Pontífice ha sido que se encuentra enfocado por completo en los jóvenes. «Y el remate final es para un público muy concreto: los jóvenes. Cita el Jubileo de los misioneros digitales. Habla de ‘la realidad digital’. Les pide que sean ‘sal y luz’ también en las redes. Un Papa de 69 años hablando de TikTok sin decir TikTok» , ha sentenciado. 

Por todo ello, según ha justificado Sánchez, el discurso del papa se encuentra, desde el punto de vista político, perfectamente construido. «Mensaje claro. Relato propio. Antagonista sin nombre. Eslogan memorable. Vulnerabilidad calculada. Público segmentado. Pero no es un político. Es algo más difícil de conseguir: alguien que parece que se lo cree todo. Y en política, eso no tiene precio», concluye finalmente el experto. 

El papa León XIV ha defendido este sábado su idea de una iglesia que escucha a todos sus miembros, «sin excluir a nadie» por encima de «diferencias de sexos o roles», para superar sus «tensiones» y sus «contraposiciones ideológicas».

«La regla suprema en la Iglesia es el amor. Nadie está llamado a mandar, todos lo son a servir; nadie debe imponer las propias ideas, todos deben escucharse recíprocamente; sin excluir a nadie, todos estamos llamados a participar; ninguno posee la verdad toda entera, todos la debemos buscar con humildad, y juntos», sostuvo durante la misa del Jubileo en la basílica de San Pedro del Vaticano dedicada a los equipos sinodales.

La ‘sinodalidad’ es un proceso de participación en la iglesia que busca decidir sobre temas de calado y que fue institucionalizado tras el Concilio Vaticano II, en 1965, con la fundación del Sínodo, una asamblea de obispos que se reúne para acercar posturas.

Sin embargo, el papa Francisco decidió abrir el Sínodo por primera vez a laicos y mujeres con derecho a voto en las deliberaciones.

León XIV citó en dos ocasiones a su antecesor para defender que la vocación de la iglesia es «caminar juntos», a pesar de las incomprensiones que en su historia derivaron en cismas o de los últimos pulsos entre reformistas y tradicionalistas en su seno.

«Hoy quisiera invitarlos a que, en la escucha del Espíritu, en el diálogo, en la fraternidad y en la parresia, nos ayuden a comprender que, en la Iglesia, antes de cualquier diferencia de sexos o de roles, estamos llamados a caminar juntos en busca de Dios, despojándonos del clericalismo y la vanagloria», reclamó.

Esta actitud, apuntó, aliviará «las tensiones que atraviesan a la iglesia», dividiéndola, dijo, «entre unidad y diversidad, tradición y novedad o autoridad y participación», haciendo que «no se conviertan en contraposiciones ideológicas y polarizaciones dañinas».

Precisamente ayer sábado, los defensores de la misa tradicional y tridentina en latín volvieron a celebrarla en el altar de la basílica de San Pedro después de tres años relegados a una capilla por las limitaciones de Francisco, muy criticado por los conservadores.

León XIV, consciente de los encontronazos de los últimos tiempos, urgió a acabar con las «facciones» que entorpecen la unidad del catolicismo, citando al obispo italiano Antonio Bello, en proceso de beatificación.

«Sobre ustedes, sobre todos nosotros, sobre la Iglesia extendida por el mundo, invoco la intercesión de la Virgen María (…) Ayúdala a superar las divisiones internas. Interviene cuando el demonio de la discordia serpentea en su seno. Apaga los focos de las facciones. Reconcilia las disputas mutuas. Atenúa sus rivalidades», pidió.

EFE

El pontífice también alertó sobre el riesgo de que el sufrimiento cotidiano de la población quede olvidado. Insistió en que ningún conflicto es lejano cuando está en juego la dignidad humana. «Cada miembro de la comunidad internacional tiene una responsabilidad moral», dijo

Durante el rezo del Ángelus este domingo, el papa León XIV expresó su profunda preocupación por la creciente escalada de violencia en Oriente Medio, tras los recientes ataques de Estados Unidos contra instalaciones en Irán.

El Pontífice hizo un llamado urgente a la comunidad internacional para que detenga lo que calificó como una “tragedia” que podría convertirse en un desastre irreparable.

Siguen llegando noticias alarmantes desde Oriente Medio, especialmente desde Irán. Cada miembro de la comunidad internacional tiene una responsabilidad moral: detener la tragedia de la guerra antes de que se convierta en un desastre irreparable”, expresó el Papa desde la Plaza de San Pedro.

En su mensaje, León XIV también alertó sobre el riesgo de que el sufrimiento cotidiano de la población quede olvidado, particularmente en el contexto más amplio del conflicto entre Israel y Palestina, y subrayó la creciente necesidad de asistencia humanitaria urgente.

La humanidad, más que nunca, clama y pide paz. Ese grito exige responsabilidad y razón. No debe ser sofocado por el estruendo de las armas ni por palabras retóricas que solo incitan al conflicto”, advirtió el Sumo Pontífice.

León XIV insistió en que ningún conflicto es lejano cuando está en juego la dignidad humana, y sostuvo que la guerra no resuelve los problemas, sino que los agrava, dejando heridas profundas que pueden tardar generaciones en sanar.

Para concluir, el Papa recordó a las víctimas más vulnerables del conflicto: “Ninguna victoria armada puede compensar el dolor de las madres, el miedo de los niños o el futuro robado a tantas personas. Que la diplomacia silencie las armas. Que los pueblos construyan su futuro con obras de paz, no con violencia ni conflictos sangrientos”, sentenció.

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