Por Einstein Millán Arcia en Aporrea

Durante la primera semana del mes de Junio’2022, el departamento de estado norteamericano informa que permitirá envíos de crudos Venezolanos hacia Europa, en una especia de canje por deuda con miras a aliviar la presión sobre la escasez originada, por la reducción de envíos rusos hacia la zona euro. Entre la última semana de dicho mes y el cierre de julio, fueron enviados un total de 3,600,000 barriles hacia las refinerías de Eni/Repsol, equivalentes a unos 90,000 BPD. PDVSA sostenía para antes de dichos envíos, pagos pendientes por unos $1,371 millones, de los cuales, unos $868 millones correspondían a Repsol, mientras que $571 millones a Eni. Luego de Julio dicha deuda habría disminuido en unos $310 millones.

A partir de la primera semana del mes de Agosto, Venezuela anuncia la suspensión de la modalidad de deuda por crudo y pide más bien un intercambio de refinados por crudo [PDVSA suspende envíos de petróleo por deuda a Europa – El Diario – Bolivia].

PDVSA en la carraplana

La realidad es otra. Nuestra industria tal y como está, no tenía alternativa más que suspender dichos envíos, ante la imposibilidad de poder honrarlos. En medio de un relajamiento de hecho de las sanciones y de un alza del barril que se ha sostenido desde Q4’2021 a niveles superiores/cercanos a $80 el barril en promedio, la situación de la industria petrolera Venezolana ha venido empeorando, encontrándose hoy en una precaria coyuntura que no le permite honrar los compromisos con Eni y Repsol, sin sacrificar la misma producción, el mercado interno, las exportaciones a cuba y, sobre todo, su ya moribundo flujo de caja.

A partir de finales de Septiembre’2021 llega a Venezuela el primer cargamento de condensado iraní con 2,100,000 barriles, destinado a satisfacer necesidades de dilución para producir/transportar los crudos de la FPO y apalancar procesos aguas abajo. Un diluyente que antes se producía en el pais.

Para comprender en detalle la decisión del gobierno de Maduro de detener los envíos de crudos hacia europa, es necesario entender el balance volumétrico actual de la industria. Para Junio’2022 PDVSA aun recibía un volumen similar de condensados iranies equivalentes a 70,000 BPD. Cada cargamento de condensado representa al barril de Junio (WTI; ~$114) erogaciones adicionales por $240 millones, o una compensación equivalente a 100.000 B/D de Merey-16, compensación que surge por el diferencial de precios entre ambos.

La cesta Venezolana promedió durante el mes de Junio ~$91 por barril, mientras que el barril de condensado iraní se cotizaba en el entorno de ~$113 pb. PDVSA utiliza unos 240,000 BPD para procesos aguas abajo y envía regularmente unos 60,000 BPD de crudos a cuba en promedio.

En cuanto a dilución, la necesidad fraccional en la FPO ronda el 36%. Es decir, 0.36 BBls de diluyente por barril crudo producido. Para la producción del mes de Junio de 727,000 BPD (Opep directo), la producción de la FPO rondaba los 405,000 BPD, para los cuales unos 150,000 BPD de diluyentes fueron utilizados. Para el caso del mes de Julio, la producción cede hacia 629,000 BPD (OPEC directo), mientras que las necesidades de dilución se ubicaron en el entorno de 131,000 BPD.

Nótese que para el mes de Julio la producción según fuentes directas es menor a la reportada por fuentes secundarias (661,000 BPD). La razón es simple, PDVSA tuvo que poner mano a los inventarios y duplicar importaciones para poder cumplir compromisos, que no podrían haber sido satisfechos de otra forma, dado que el balance de producción e ingresos ya entraba en terreno deficitario.

Teniendo presente todo lo anterior, PDVSA pudo cumplir con el pago de crudo por deuda durante el mes de Junio al nivel de producción de entonces, sin embargo, para el mes de Julio se ve obligado a duplicar la importación de crudo iraní de 2,100,000 Bbls a 4,000,000 Bbls, consumir inventario y detener procesos aguas abajo, dado que no satisfacía sus necesidades y compromisos con la mera producción.

Los costos de importación de crudo irani, el galopante costo operacional de PDVSA junto su elevado gasto corporativo, y la demanda de dividas desde el estado para mantener el tipo de cambio, se consumieron el poco flujo de caja libre y por ende era una situación insostenible para el estado. De allí el cambio de orientación hacia intercambios o «swaps» de crudo por combustibles.

El barril ha cedido un 27% desde el mes de Junio, y las expectativas señalan que continue cediendo hacia los $80’s. Tal y como antes advertimos [Einstein Millán Arcia: «Tareck y Asdrúbal ponen a perder dinero a PDVSA» – REPORTE DE LA ECONOMÍA (reportedelaeconomia.com)], bajo las variables actuales de producción y precio del barril,

PDVSA se acerca a ese umbral critico de los (WTI) $75 a $76 pb, bajo el cual es insostenible la actividad operacional considerando la importación de crudo iraní. La ganancia neta que percibiría Venezuela por la venta de mezcla Merey-16 seria marginal en el mejor de los casos o incluso dejaría de ser rentable. La industria se vería obligada a suspender o reducir sustancialmente la importación de diluyente, impactando la producción y volviendo a experimentar una profunda escasez de combustibles domésticamente.

A condiciones reales y bajo la premisa de la importación de 2,100,000 BPD de crudo iraní, por cada 500.000 BPD-mes de crudo Merey-16 negociado bajo las condiciones reinantes desde finales de Septiembre’2021 hasta Junio’2022, Venezuela estaría operando con una ganancia neta de alrededor de $15 a $18 millones-mes. Sin embargo, bajo el nuevo nivel de importación de 4,000,000 de barriles, la historia cambia por completo, llevando a niveles marginales cercanos a perdida los ingresos de nuestra industria petrolera.

Aún bajo una escalada de precios de tal naturaleza como la experimentada a partir de Q4’2021, bajo un ambiente de relajación de hecho de las sanciones, PDVSA ha continuado degenerándose.

Bajo ese escenario de desplome del barril y decadente producción, Venezuela podría entrar nuevamente en devaluación-hiperinflación, dado que a lo anterior se le suma una reducción sustancial de las remesas, producto del impacto recesivo de las principales economías globales.

Los ingresos en divisas del país, dependen en un 75% del petróleo y en un 10% de las remesas, el resto son un pequeño volumen de exportaciones no tradicionales, impuestos, oro y gasolina [Einstein Millan Arcia on Twitter: «Asi lo aseguramos 2 meses atrás. La inflación seguirá su curso hacia la hiperinflación nuevamente. El #madurimo no supo aprovechar los elevados precios del barril. #PDVSA a la deriva perdiendo cada vez más valor. Las remesas disminuirán por efectos de la inflación global.» / Twitter].


Einstein Millán Arcia esAsesor Petróleo y Gas «Upstream». M.D. Energy & Carbon Management @ Fractal