Pietro Parolin

Pietro Parolin, quien fue nuncio en el país caribeño entre 2009 y 2013, también abogó por “la cooperación entre todos los partidos políticos”

El secretario de Estado del Vaticano, el cardenal italiano Pietro Parolin, manifestó su esperanza de que el Premio Nobel de la Paz 2025, otorgado a la líder opositora venezolana María Corina Machado, “realmente ayude al país” a reencontrarse con la serenidad y la democracia.

“Espero que esta decisión sobre María Corina realmente ayude al país. Que ayude al país a recuperar la serenidad, a redescubrir el camino de la democracia y a la cooperación entre todos los partidos políticos”, expresó Parolin el viernes por la noche, al margen de un acto en Roma, en declaraciones recogidas por medios vaticanos.

Parolin conoce de cerca la realidad venezolana: fue nuncio apostólico en Caracas entre 2009 y 2013, antes de ser llamado por el papa Francisco para ocupar el cargo de secretario de Estado.

El Comité Noruego del Nobel otorgó el galardón a Machado “por su incansable labor en la promoción de los derechos democráticos del pueblo de Venezuela”. Sin embargo, aún no se sabe si podrá recibirlo personalmente debido a la “grave situación de seguridad” que enfrenta, según advirtió el propio Comité.

Machado permanece en la clandestinidad desde el 9 de enero de 2025, cuando encabezó una protesta en Caracas para defender el reclamado triunfo del opositor Edmundo González frente a Nicolás Maduro.

Tras el anuncio del Nobel, líderes políticos de todo el continente, sin distinción ideológica, felicitaron a la dirigente venezolana y destacaron su ejemplo de valentía.

La Plataforma Unitaria Democrática (PUD) expresó en un comunicado su compromiso con “la libertad” y celebró “en unidad” el reconocimiento a Machado, “la primera mujer venezolana en ganar este prestigioso galardón, que eleva su compromiso con la libertad, la democracia, la justicia y la paz para Venezuela ante los ojos del mundo entero”.

Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que Machado fue “muy amable” al llamarlo y decirle que aceptaba el galardón en su honor. “Realmente te lo merecías”, le respondió el mandatario.

El secretario general de la ONU, António Guterres, calificó a la opositora como “una voz de unidad en su país”, mientras que el expresidente Barack Obama, Nobel de la Paz en 2009, señaló que Machado “debería inspirar a quienes luchan en forma similar en todo el mundo”.

Desde Colombia, los expresidentes Juan Manuel Santos, Iván Duque y Álvaro Uribe también celebraron la noticia. Santos, Nobel de la Paz 2016, destacó “su valentía y perseverancia en la lucha por la libertad y la paz de Venezuela”, mientras que Uribe proclamó: “¡Viva María Corina, viva la democracia, viva Venezuela, viva Colombia!”.

En Argentina, el presidente Javier Milei resaltó su pelea contra la “narcodictadura de Venezuela”; en Ecuador, Daniel Noboa aseguró que el Nobel demuestra que “las voces valientes se imponen sobre el ruido”; y en Paraguay, Santiago Peña consideró el premio como un respaldo a la “lucha diaria por la democracia”.

El presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, sostuvo que el galardón “es para Machado y para todo el pueblo venezolano por su lucha incansable contra la dictadura”.

En Bolivia, los candidatos presidenciales Rodrigo Paz y Jorge Tuto Quiroga coincidieron en destacar la noticia. Paz habló de “profunda emoción y esperanza”, mientras que Quiroga calificó a Machado de “heroína” y afirmó que “el premio mayor llegará cuando Venezuela sea libre”.

La expresidenta boliviana Jeanine Áñez también celebró el anuncio y lo definió como “una noticia con mayúscula”, que recibió “con lágrimas de alegría”.

EFE

Vía Libertad Digital

Aunque en el Vaticano se dice que «todo aquel que entra como papa en el cónclave, sale cardenal», su nombre suena con fuerza como papable.

Pietro Parolin, nacido en 1955, es miembro de la carrera diplomática vaticana desde 1983 cuando se unió a la Academia Pontificia Eclesiástica, la institución encargada de formar a los diplomáticos y administradores de la Santa Sede. En 2013 fue nombrado por el papa Francisco, secretario de Estado de la Santa Sede, donde ha desarrollado su labor en las nunciaturas apostólicas de México y Venezuela, donde medió en los primeros diálogos entre Maduro y la oposición, y buscando un entendimiento entre la Iglesia católica y el gobierno chavista. Asimismo, estuvo detrás de las negociaciones para la liberación de los 19 sacerdotes secuestrados en Nicaragua por la dictadura de Ortega, entre ellos Rolando Álvarez, obispo de Matagalpa. Entre sus labores, destaca por entablar diálogo con Vietnam o China.

Parolin, además, va a presidir el cónclave y en caso de ser elegido, sería el primer papa italiano desde Juan Pablo I.

Sus puntos fuertes y puntos débiles

De carácter tímido y perfil moderado, ha ejercido su labor de forma discreta pero efectiva. Es el principal artífice del gran regreso del Vaticano a la escena internacional, después de los errores de su predecesor, Tarcisio Bertone. Aunque no es frecuente que un secretario de Estado sea elegido Papa (el último fue Eugenio Pacelli, Pío XII) es un hombre de consenso, gran negociador y que siempre ha apostado por la solución diplomática, lo que le ha posicionado como una figura idónea y más en un mundo que sufre una fuerte crisis geopolítica.

Pietro Parolin era muy cercano al papa Francisco, aunque más moderado. Su perfil podría atraer tanto a progresistas como a conservadores ya que, como buen diplomático, no suele realizar declaraciones polémicas si bien se ha mostrado abierto discutir sobre la abolición del celibato sacerdotal. Asimismo está abierto a que las personas que se vuelvan a casar puedan recibir, en ciertos casos, el sacramento del matrimonio, aunque la ordenación de mujeres es algo «no negociable».

En un cónclave en el que muchos cardenales no se conocen entre sí, Parolin si es conocido por muchos cardenales debido a su labor como secretario de Estado que le ha llevado a viajar por todo el mundo. A su favor, además, tiene 70 años una edad adecuada, ya que no se quiere que el nuevo papa no sea ni demasiado joven (para evitar un largo pontificado) ni demasiado mayor.

Su gran punto débil es que no tiene ninguna experiencia pastoral puesto que no ha ejercido en ninguna diócesis.

Otro de sus puntos débiles es que no cuenta con el apoyo de los 19 cardenales italianos que participarán en la votación, ya que están divididos y, además, otros dos italianos suenan con fuerza: el cardenal Matteo Zuppi, arzobispo de Bologna y presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, de 69 años y en línea con Francisco y el cardenal Pierbattista Pizzaballa patriarca latino de Jerusalén, de 60 años e impulsado por el ala conservadora.

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