Por Daniel Lozano en El Mundo
Activistas y ciudadanos trasladan a las redes sociales a lo largo de la jornada, a través de imágenes, la desolación que se vive en los centros
Los venezolanos vuelven a decirle que «no» a Nicolás Maduro de forma mayoritaria, como se está demostrando en los colegios electorales durante las primeras horas de los comicios parlamentarios, vaciados de pueblo. El enorme contraste con la jornada de fervor popular vivida hace 10 meses durante las elecciones presidenciales constata desde el primer momento que, tal y como vaticinaban las encuestas, la abstención será la gran triunfadora de la farsa electoral montada por el chavismo para pasar página de su histórica derrota electoral.
La Venezuela profunda, donde nació la ola de apoyo popular a la candidatura de Edmundo González Urrutia, confirma que no le compra el relato imposible al chavismo, pero que tampoco le convence la postura adoptada por la minoría opositora alrededor del ex candidato presidencial Henrique Capriles y el gobernador Manuel Rosales. Si algo dejó bien claro este 25-M es que el liderazgo opositor en torno a María Corina Machado sigue siendo mayoritario en Venezuela.
«Cuando es sí, es sí. Cuando es no, es no», ha reiterado Machado a través de sus redes sociales, en medio también de la tempestad que sufre el país tras la oleada represiva puesta en marcha por el chavismo. Juan Pablo Guanipa, número dos de la Plataforma Unitaria, permanece detenido desde el viernes, cuando fue exhibido en televisión como si se tratara de un terrorista del Estado Islámico. Medio centenar de dirigentes, activistas, periodistas y defensores de derechos humanos han corrido suerte parecida.
«El bravo pueblo venezolano está desnudando la farsa de la barbarie roja. Frente a la mentira, el camino siempre será la desobediencia», enfatizó César Pérez Vivas, uno de los principales dirigentes de la Plataforma Unitaria que no ha sido detenido.
En el lado de la oposición ultramoderada, Capriles ha repetido sus argumentos tras votar en su centro caraqueño: «En este país hay que luchar para ganar, como lucha la gente todos los días. No creo que desde el silencio ni escribiendo en redes sociales vamos a cambiar a Maduro del poder».
Activistas y ciudadanos se han dedicado durante la jornada a trasladar a las redes sociales, a través de imágenes, la desolación que se vive en los centros electorales. También se recopilaron denuncias sobre el operativo puesto en marcha por las Unidades de Batalla Bolívar Chávez (UBCH) para forzar el voto de empleados públicos o de beneficiarios de los distintos sistemas de control social del gobierno. Todo un clásico en las elecciones venezolanas.
«Muy baja participación, a la mitad de la jornada se baraja entre 8% y 9% de votos», adelanta a EL MUNDO el experto electoral Jesús Castellanos. De momento, el llamamiento realizado por Maduro a los venezolanos para que acudieran a votar a primera hora de la mañana fue desoído. En cambio, en la noche del sábado previo a los comicios presidenciales del 28 de julio ya cientos y cientos de venezolanos se habían lanzado a las calles para hacer cola ante los centros electorales. En la madrugada se multiplicaron para ser miles con el toque de diana electoral. En cambio, este domingo sólo la soledad ha acompañado a los más madrugadores.