El régimen de Nicolás Maduro sufrió este domingo 25 de mayo su peor revés electoral desde que el chavismo llegó al poder en 1999. Según datos oficiales y estimaciones del padrón electoral, apenas 2.919.812 electores votaron por candidatos del oficialismo, lo que representa solo el 13,5% del padrón electoral nacional. Se trata del nivel más bajo de respaldo popular en la historia de las elecciones venezolanas contemporáneas.

A pesar del control institucional, la censura, la persecución a la oposición y el uso de recursos públicos, el aparato electoral del chavismo fue incapaz de movilizar a más de uno de cada nueve votantes habilitados. La jornada se caracterizó por altos niveles de abstención, centros de votación vacíos y denuncias de coacción laboral para forzar la participación.

El colapso del voto chavista

Los resultados reflejan un colapso sostenido del respaldo chavista en los últimos trece años. Desde el pico de 8,1 millones de votos obtenidos por Hugo Chávez en 2012, el oficialismo ha perdido más de 5 millones de votantes. La siguiente tabla resume esa caída:

Data: CNE, Votoscopio, Meganálisis

Este declive evidencia que el chavismo ha perdido su conexión con las mayorías, incluso cuando compite sin contrincantes reales. Ni la maquinaria del carnet de la patria, ni la coacción laboral, ni el reparto clientelar de bonos logró revertir el rechazo ciudadano.

Desobediencia masiva y ruptura democrática

La líder opositora María Corina Machado, inhabilitada arbitrariamente y excluida del proceso electoral, había llamado a la desobediencia activa frente a lo que calificó como “una farsa electoral sin garantías ni legitimidad”. La altísima abstención le da la razón: millones de venezolanos optaron por no convalidar con su participación un proceso manipulado.

Voceros del comando de campaña de la oposición calificaron el 25M como “el funeral político del chavismo”, y aseguran que este resultado refuerza el mandato del 28 de julio de 2024, cuando la oposición unificada ganó las elecciones presidenciales, cuyo resultado nunca fue reconocido por el régimen.

Repercusiones internas e internacionales

Analistas coinciden en que el dato del 13,5% es una señal inequívoca de ilegitimidad. “Estamos frente a un régimen que ya no tiene pueblo ni voto, solo miedo y represión”, advirtió un vocero de la Plataforma Unitaria. En tanto, organismos internacionales evalúan nuevas medidas de presión para forzar una transición democrática genuina.

María Corina Machado no dudó en calificar el momento como una racha imparable de victorias ciudadanas. Recordó que la oposición democrática ya va «cuatro a cero»:

  1. El triunfo arrollador en las primarias,
  2. La victoria demostrada del 28 de julio,
  3. El rescate diplomático de los refugiados en la embajada de Argentina, y
  4. La monumental desobediencia del 25 de mayo.

“Con ese marcador, ya no hay quinto malo”, afirmó con optimismo. La frase no fue solo una expresión de confianza: fue un mensaje directo a quienes aún dudan del poder de la ciudadanía movilizada.

El país, en silencio y sin balas, ha comenzado a desmantelar el andamiaje de una dictadura que hoy luce más sola que nunca.