El tablero geopolítico del Caribe experimentó un cambio con el inicio del repliegue de las fuerzas de seguridad y asesores de La Habana que operaban en suelo venezolano. Para el senador estadounidense Rick Scott, este movimiento no es un simple ajuste logístico, sino la caída de uno de los pilares que sostuvo el control social en el país durante las últimas décadas.
El senador celebró la salida de consejeros y fuerzas de seguridad cubanas de territorio venezolano como «un paso más cerca de la libertad». Según el legislador, este hito es el resultado directo de la ofensiva diplomática y de inteligencia liderada por el presidente Donald Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio, destinada a desmantelar la influencia externa en las instituciones venezolanas.
En opinión del representante de Florida, la salida de estos agentes representa un avance hacia la libertad de Venezuela, pues debilita los vínculos de seguridad que, bajo la mirada de Washington, permitieron al gobierno de Miguel Díaz-Canel recibir petróleo barato a cambio de proporcionar inteligencia, seguridad presidencial y apoyo político al gobierno de Nicolás Maduro antes de su captura.
Desmantelando la herencia del chavismo
Con la salida de la inteligencia cubana, Scott considera que se abre una oportunidad única para que la transición política trascienda el círculo actual de Delcy Rodríguez. El senador sostiene que cada medida que aleje a la estructura del gobierno venezolano de la asesoría de Cuba es un paso concreto hacia un cambio sistémico.
Scott es una figura central en la política hacia el Caribe debido a la fuerte presencia de la comunidad cubanoamericana en Florida. Ha sido un defensor incansable de mantener a Cuba en la lista de «países patrocinadores del terrorismo» y de endurecer las sanciones contra Díaz-Canel.
Repliegue bajo presión
Informes de agencias internacionales como Reuters confirman que el flujo de retorno hacia la isla comenzó, involucrando no solo a personal de seguridad, sino también a misiones médicas. Aunque no se detalló si este alejamiento es una exigencia directa del nuevo gobierno de Caracas o una decisión defensiva de La Habana, Scott es enfático en atribuirlo a la presión sostenida de los Estados Unidos.
Este vaciamiento del aparato de seguridad cubano en Venezuela marca, para el liderazgo republicano, el inicio del fin de lo que califican como una «ocupación ideológica», despejando el camino para una soberanía plena.