Por Rodrigo Rivera Morales
Hemos recogido información de primera mano de productores agropecuarios. mano en el área del Catatumbo venezolano. Un ganadero me dijo “en los últimos seis (6) años hemos vivido prácticamente secuestrados en nuestro territorio, sin poder expresar nuestras opiniones ni pedir protección” Otro coincide con la situación de secuestro, pagar una cuota de protección y guardar silencio sobre lo que pasa. Todos concuerdan que han ocurrido asesinatos, secuestros temporales, amenazas y control absoluto de áreas despojadas a productores de las zonas. Esas áreas sin impenetrables, custodiadas por elementos uniformados y armados.
Me decían que allí impera la “ley del silencio”. Nadie ve ni oye nada. Si hacen algún comentario, es seguro que le buscan, lo interrogan fuertemente, si ven peligro lo desaparecen. Lo peor, es que no pueden confiar en la Guardia Nacional o Ejército venezolano, porque en algunas oportunidades han visto a guerrilleros colombianos, quienes son los que controlan las áreas impenetrables, en vehículos de las FF. AA., como si fueran un mismo cuerpo.
El problema es que en el lado colombiano hay dos grandes carteles de cocaína. Un cartel está aliado con el ELN, el otro cartel por un grupo disidente de la FARC. Ambos quieren mantener el control de la entrada de Venezuela y conectarse con el llamado “cartel de los soles” de Venezuela. Pues, ellos se han constituido en los grandes colocadores (transportadores) de la droga en USA y Europa. No obstante, debido a cierta presión de USA en el ejército colombiano se iban a atacar los cultivos de cocaína mediante fumigación área, a pesar de lo contaminante. Esto condujo a que ELN tomara tierras de productores agropecuarios en la zona del Catatumbo venezolano, las aislaras y las llenara de cultivos de coca y laboratorio de procesamiento.
Evidentemente, es una zona de conflicto que enfrenta mafias. En la franja (Colombia-Venezuela) se reporta el confinamiento de 30.908 personas, 52 asesinatos y 23 desaparecidos. Para los venezolanos esto constituye graves problemas. En primer lugar, fuerzas armadas irregulares han ocupado territorio nacional con la conveniencia o la vista gorda de las FF.AA., venezolanas; en segundo lugar, venezolanos son sometidos a chantaje y opresión sin tener defensa del Estado venezolano; en tercer lugar, se ha establecido un corredor de la droga que afianza bandas criminales internacionales fortaleciendo su poderío económico.
No deja de sorprender el cinismo de Maduro y Cabello proponiendo una zona económica binacional sin plantear un control efectivo de las actividades de la zona. Es burlesco hablar de eje o zona binacional, cuando, efectivamente, de hecho, lo hay, pero de droga. Lo correcto es proponer la erradicación de las mafias y eliminación de los cultivos de cocaína y de los laboratorios que la procesan. Callar esto, es simplemente, un asomo de complicidad o participación en el negocio de la droga.
Llama la atención, también, que el gobernador del estado Zulia, quien por la Constitución nacional y por la Constitución de su estado, le exige deberes de protección a la población y de hacer respetar la legalidad, haya mantenido silencio. ¿Acaso es cómplice de esas mafias? O ¿Tiene miedo y por cobardía no alza su voz? O ¿Por conveniencia política personal no quiere enfrentar a esas mafias? Surgen muchas dudas.
El problema actual del Catatumbo no es aislado. Ya, en Apure, en frontera colombiana est6án mafias de la droga operando con la complicidad de autoridades venezolanas. En el arco minero de Guayana hay presencia de irregulares armados de Colombia que imponen “su ley”, despojan a las comunidades indígenas de sus tierras con la complacencia de las FF.AA venezolanas. El gobierno de Maduro en su afán de perpetuarse en el poder y enriquecerse ilimitadamente establece esas alianzas en contra del país.
Los venezolanos decentes estamos comprometido en una lucha constante y permanente contra la dictadura por sus acciones criminales en todos los órdenes. No solo luchamos por la libertad y retorno a la democracia, sino también por la decencia y la restauración moral de Venezuela. No se le debe hacer el juego a la dictadura en sus sucias maniobras para tratar de legitimarse y mantenerse en el poder para seguir con sus fechorías. ¡Hasta el final!