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Trump Maduro

Vía Infobae

Donald Trump ejecuta una estrategia de presión constante sobre la dictadura de Nicolás Maduro, que diseña Marco Rubio en el Departamento de Estado.

Trump avala la hoja de ruta de Rubio, pese a ciertas operaciones políticas que intentan atenuar la ofensiva diplomática que despliega el secretario de Estado contra Maduro.

La última refriega interna fue iniciada por Ric Grenell -enviado especial de Trump-, que propuso al Presidente republicano prorrogar la licencia de Chevron en Venezuela para aceitar sus contactos con Maduro y su entorno.

Grenell argumentó ante Trump que la prórroga podía significar la libertad de los once presos políticos que intenta liberar los Estados Unidos. Y añadió que, una decisión al contrario, permitiría a China profundizar su influencia económica en el regimen caribeño.

Para fortalecer su posición frente a la dictadura venezolana, Grenell aseguró en el programa de Steve Bannon -un ex estratega de Trump- que Chevron mantendría su licencia, causando una estampida interna en la administración republicana.

La jefe de gabinete de Trump, Susie Wiles, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, el secretario de Energía, Chris Wright, y Rubio pensaban lo contrario. E iniciaron un sigiloso movimiento palaciego para anular la jugada de Grenell.

La influencia de China en la industria petrolera de Venezuela fue relativizada a través de un paper técnico que llegó al Ala Oeste de la Casa Blanca.

Ese informe técnico que aplacó uno de los argumentos de Grenell sostiene lo siguiente:

“La participación de China en la producción petrolera venezolana tampoco respalda la narrativa de una relación en expansión. A través de empresas conjuntas como Sinovensa y Petrozumano, en las que suele tener una participación del 40%, China alcanzó una producción máxima de 172.000 barriles por día (b/d) en 2016. En 2017, esta producción se redujo a 132.000 b/d, y desde 2018 se ha mantenido estancada en un promedio anual de 100.000 b/d».

Y completa: “Esto significa que la participación neta de China es de tan solo 40.000 b/d, una cantidad insignificante para un país que consume más de 14 millones de b/d. Sin reinversión, sin seguridad jurídica y con una infraestructura colapsada, CNPC (Corporación Nacional del Petróleo de China), y otras empresas se centran únicamente en recuperar parte de sus costos hundidos».

El informe técnico perforó la argumentación de Grenell, pero Rubio terminó la faena con el apoyo político de Carlos GimenezMario Diaz-Balart y Maria Elvira Salazar, que son representantes por Florida, combaten las dictaduras de Venezuela, Cuba y Nicaragua y son aliados del secretario de Estado.

Gimenez, Diaz-Balart y Salazar tienen un argumento de fondo y aprovecharon una coyuntura política para sostener a Rubio.

El argumento de fondomás dólares recibe Maduro, más fondos detenta para continuar con la represión ilegal en Venezuela.

El argumento coyuntural: Trump litigaba en la Cámara de Representantes con una ley clave para su administración, y si Gimenez, Diaz-Balart y Salazar votaban en contra, esa iniciativa no pasaba al Senado.

Tras su última conversación con Trump, Rubio posteó en su cuenta oficial en X para terminar con la estrategia de Grenell.

“La licencia petrolera pro-Maduro Biden en #Venezuela expirará según lo programado el próximo martes 27 de mayo”, anunció el secretario de Estado.

El presidente de Estados Unidos ratificó a Rubio que su decisión política es forzar una transición democrática en Venezuela, y con ese mandato político el secretario de Estado define los próximos pasos asfixiar a la dictadura de Maduro.

Rubio tiene un vínculo fluido con María Corina Machado Edmundo González Urrutia, líderes de la oposición al régimen caribeño. Como Machado y González Urrutia, Rubio considera que sólo una presión constante lograra la libertad de los presos políticos en manos del régimen.

En este contexto, el secretario de Estado propuso a Trump la extracción de Magalí MedaPedro UrruchurtuClaudia MaceroHumberto Villalobos y Omar González, que estaban refugiados en la embajada argentina en Caracas.

Maduro nunca concedió los salvoconductos para los cinco disidentes, y Rubio propuso al Presidente de Estados Unidos la denominada Operación Guacamaya.

Trump avaló ese operativo, que fue exitoso y demostró que la dictadura venezolana tiene fallas en su seguridad e inteligencia.

Hace dos días, Rubio recibió en el Departamento de Estado a Meda, Urruchurtu, Macero, Villalobos y González, adonde se comprometió a multiplicar la batalla contra Maduro y su nomenclatura.

“No estamos solos”, contestó el disidente Urruchurtu, cuando Infobae le preguntó sobre la reunión con Rubio.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este lunes que el régimen de Nicolás Maduro “no tiene dinero” y aseguró que el dictador venezolano “sabe lo que tiene que hacer” para salir del aislamiento internacional.

Las declaraciones tuvieron lugar en la Casa Blanca, durante una reunión con el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, en la que ambos abordaron temas migratorios y de seguridad regional.

“Venezuela no tiene dinero”, dijo Trump al referirse a las consecuencias económicas de las sanciones impuestas por su Gobierno.

“Le corté el petróleo y les impuse sanciones secundarias porque no están haciendo lo correcto allí”, afirmó desde el Despacho Oval, al tiempo que señaló al régimen chavista como responsable de haber “vaciado las cárceles” y enviado criminales al exterior, incluyendo hacia Estados Unidos.

Según Trump, las cárceles venezolanas fueron liberadas de reclusos como parte de una estrategia de la dictadura de Maduro para deshacerse de elementos criminales.

“Las cárceles venezolanas se vaciaron y, ¿sabes qué pasó? La delincuencia disminuyó considerablemente. Pero ahora Venezuela tiene otros problemas, ¿sabes cuáles?: la falta de dinero”, expresó durante su conversación con Bukele, a quien agradeció por colaborar con el traslado de presuntos miembros del Tren de Aragua a la megacárcel del CECOT, en El Salvador.

El mandatario estadounidense insistió en que el régimen chavista enfrenta una situación de asfixia financiera derivada de las decisiones políticas adoptadas desde su regreso a la Casa Blanca el 20 de enero.

Entre esas decisiones figura la revocación de las licencias de operación en Venezuela para la petrolera Chevron Corp. (CVX) y para la española Repsol, compañías que en años anteriores habían sido autorizadas para mantener actividades limitadas bajo excepciones humanitarias.

Además, Trump advirtió que impondrá aranceles del 25 % a los países que continúen comprando crudo venezolano, en particular a China, con la que sostiene una disputa comercial desde comienzos de abril. Como parte de esa política de “aranceles recíprocos”, su administración también anunció un gravamen del 15 % sobre las importaciones provenientes de Venezuela, el tercero más alto de América Latina.

Las sanciones y las restricciones financieras impuestas por Washington provocaron una reacción del régimen venezolano.

La chavista Delcy Rodríguez reveló que PDVSA ordenó a Chevron la devolución de casi un millón de barriles de petróleo, cargados en los buques Carina Voyager y Dubai Attraction, ante la imposibilidad de recibir pagos.

“Chevron ha devuelto los cargamentos de crudo a PDVSA ante las restricciones que le imponen para pagarlos a Venezuela”, indicó Rodríguez en un comunicado. Según la funcionaria chavista, ese crudo será redirigido hacia otros mercados.

Las presiones económicas también desencadenaron una propuesta interna del régimen. La propia Rodríguez instó a Maduro a declarar una emergencia económica, lo que fue aprobado por la Asamblea Nacional chavista.

En paralelo, Trump aprovechó el encuentro con Bukele para insistir en el vínculo entre el régimen venezolano y el crimen transnacional.

“Provenían de las pandillas de Venezuela, es un pecado lo que hicieron”, dijo en alusión a los migrantes detenidos por supuestos vínculos con el Tren de Aragua. Hasta el momento, Estados Unidos ha enviado a 232 presuntos miembros de esa organización criminal al CECOT, en virtud de un acuerdo entre Washington y San Salvador.

Bukele, por su parte, expresó su disposición a continuar colaborando con las autoridades estadounidenses.

“Estamos deseando ayudar. Sabemos que tienen un problema con el crimen, un problema de terrorismo, y que necesitan ayuda. Si podemos ayudar, lo haremos”, declaró.

La reunión con Bukele marca la primera visita oficial de un presidente latinoamericano a la Casa Blanca en el segundo mandato de Trump. En ese contexto, el mandatario estadounidense reiteró que el aislamiento de Venezuela continuará mientras Maduro no cambie de rumbo.

“Hablamos con él, hablé con él, sabe qué hacer”, subrayó Trump, sin ofrecer más detalles sobre las condiciones exigidas por Washington.

Infobae

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