Un comunicado castrense advirtió que fue atacada la base de Marinovka, en la región rusa de Volgogrado

Las Fuerzas Armadas de Ucrania anunciaron que llevaron a cabo un bombardeo nocturno contra la base aérea rusa de Marinovka, en la región de Volgogrado, en el suroeste de Rusia, que habría provocado la destrucción de al menos cuatro cazas Su-34, según información preliminar difundida por el Estado Mayor ucraniano.

El ataque, que también habría alcanzado una nave utilizada para la reparación de aeronaves, fue coordinado entre las Fuerzas de Operaciones Especiales, el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) y otras unidades militares del país. El objetivo, según el comunicado oficial, era reducir la capacidad ofensiva del ejército ruso y frenar los bombardeos aéreos contra territorio ucraniano.

“El Su-34 es uno de los principales vectores tácticos utilizados por Rusia para lanzar misiles y bombas sobre posiciones militares y ciudades ucranianas. Su eliminación representa un golpe a las capacidades ofensivas del agresor”, señaló el Estado Mayor en una publicación en redes sociales.

Hasta el momento, las autoridades rusas no han emitido una respuesta oficial sobre los daños reportados.

La región de Volgogrado ha sido escenario de intensas operaciones en los últimos días. Horas antes del bombardeo, el Ministerio de Defensa ruso confirmó la interceptación de trece drones en la zona, lo que da cuenta del creciente nivel de hostilidades en la retaguardia rusa.

Mientras tanto, en territorio ucraniano, un ataque ruso contra la ciudad de Samar, en la región de Dnipropetrovsk, dejó al menos cinco muertos y 23 heridos, según informó el gobernador regional Serguii Lysak. El ataque habría provocado un incendio en una zona industrial.

En paralelo a la intensificación del conflicto, el presidente ucraniano Volodimir Zelensky se reunió con su homólogo estadounidense Donald Trump al margen de la cumbre de la OTAN en La Haya, el pasado 25 de junio. Zelensky solicitó formalmente el envío de sistemas de defensa aérea Patriot, en respuesta al incremento de los bombardeos rusos. Trump no descartó la posibilidad de enviar dichos sistemas, aunque advirtió sobre la alta demanda interna en Estados Unidos: “Veremos si podemos poner a disposición algunos”, declaró.

Este nuevo episodio militar se enmarca en una escalada del conflicto que ha dejado múltiples víctimas y evidencia los intentos de ambos bandos por modificar el equilibrio estratégico en el terreno.