Por Daniel Cadenas
Después de una rápida industrialización, dirigida desde el Estado mediante la política de Sustitución de Importaciones y apoyada en las inversiones de transnacionales americanas, en linea con la «Alianza para el Progreso», cuyo objetivo era evitar la expansion del comunismo en Latinoamerica, la Industria Manufacturera Venezolana ha experimentado desde 1980 una dolorosa agonía, la cual puede visualizarse y explicarse mejor en tres etapas:

PRIMERA DESINDUSTRIALIZACIÓN (1980-1996): Durante este periodo el grado de industrialización pasó de 17,7% del PIB a 12,4% o una desindustrialización de 31%. Aunque los economistas venezolanos han echado mano de la hipótesis de la «Enfermedad Holandesa» para explicar esto, los datos muestran que durante este periodo los precios del petróleo en términos reales cayeron drásticamente y el tipo de cambio real exhibió una tendencia a la depreciación, por lo que difícilmente esta desindustrialización pueda atribuirse a enfermedad holandesa. El creciente gasto público, el sobreendeudamiento público externo y una marcada pérdida de productividad total de los factores podrían explicar mejor esta etapa.
SEGUNDA DESINDUSTRIALIZACIÓN (1997-2012): Durante este periodo el grado de industrialización pasó de 21% (maximo historico) a 11,8%, es decir se redujo a la mitad, una pérdida de 50%. Este periodo si es consistente con un auge brutal de precios del petróleo, que causó una significativa apreciación real del bolivar con respecto al dolar y pudiera razonablemente ser atribuido a la hipótesis de enfermedad holandesa, si bien es cierto que también ocurrió en paralelo a un desbordado e irracional endeudamiento publico externo.
TERCERA DESINDUSTRIALIZACIÓN (2013-Presente): Este nefasto periodo es el de la enanización de la industria manufacturera privada, que pasa de 13,7% del PIB en 2013, a solo 4% en 2020, una caída libre de 70%. El colapso macroeconómico, la hiperinflación y una interminable política de ajuste de corte contractivo (2018-presente), explican esta última fase terminal, de la cual será extremadamente complejo salir. Acá tampoco hay auge de precios y para rematar, la producción de petróleo cae de 3,4 millones a 500 mil barriles por dia. No obstante, el tipo de cambio real se aprecia enormemente, solo por el diferencial de precios locales en comparación con el nivel de precios de los socios comerciales.
Hoy, la industria ha sido desplazada y reemplazada por el comercio de mercancías importadas, actividad de escaso valor agregado y que no tiene ni remotamente la capacidad de arrastre y empuje de otras actividades que tiene la manufactura, a través de los encadenamientos entre actividades.
Si bien es cierto que sería irracional producir de todo, sobre todo aquellos bienes y servicios en los que no somos ni competitivos ni productivos, destruir la industria y llevarla a solo un 4% – 5% de la actividad económica total, es un despropósito.