Venezuela maria corina

Vía La Nacion

La propia incapacidad chavista, tan evidente desde las 6.04 pm del Día de San Juan, ha facilitado que Estados Unidos pueda capitalizar la tragedia para reforzar su posición en el país criollo después de la captura del dictador Nicolás Maduro el 3 de enero. “La administración Trump está únicamente centrada en continuar avanzando en nuestros esfuerzos en respuesta a los devastadores terremotos”, aseguró un vocero del Departamento de Estado. El propio Marco Rubio está convencido de que no es el momento adecuado.

Estas son las claves para entender por qué la Casa Blanca obstaculiza de forma sorprendente el regreso de María Corina Machado a su país, aunque la líder democrática piensa todo lo contrario: “En un momento de ausencia total del estado, mi presencia estabiliza”, aseguró a un grupo de periodistas.

Distintas versiones se han publicado estos días sobre los dos intentos fallidos para regresar a Caracas. La realidad es que durante el primero, en el que María Corina intentaba llegar desde Virginia, Estados Unidos, a Curazao, no fue la compañía aérea la que ordenó a su piloto regresar a su base cuando ya volaban desde una hora antes. Fue un funcionario del gobierno de Estados Unidos quien presionó a la aerolínea para que el avión regresara, como así fue, a su puerto de salida, según confirmaron fuentes políticas a este diario.

La medida marca el grado de suspicacia que Washington tiene al regreso de Machado a un país donde no sólo se vive un duelo nacional provocado por la tragedia. El grado de conmoción sólo es equiparable con la indignación ante lo que consideran una gestión muy deficiente del chavismo 3.0.

La encuesta llevada a cabo por AtlasIntel para Bloomberg así lo confirma: la desaprobación contra los hermanos Rodríguez por su gestión desde el doble terremoto ha crecido más de 20 puntos desde febrero, situándose en un 65,4%. La aprobación de Delcy estaría en un 24%, que no obstante supera en un punto a sus fuerzas armadas, las otras grandes señaladas tras la tragedia.

Muy por encima se sitúa Machado, que ha consolidado una imagen positiva en el 53% de los encuestados. Fuentes consultadas por este diario dan por hecho que la Nobel de la Paz no se va a conformar con los dos intentos fallidos (el segundo fue desde Panamá) y que va a buscar “todas las opciones posibles para entrar cuanto antes”. La pulseada con Washington no ha acabado y el equipo opositor busca vías de acuerdo para tener vía libre hacia Venezuela.

La líder opositora cuenta sobre el terreno con un enorme capital humano, incluidos los 600.000 voluntarios que trabajaron durante las elecciones para preservar el voto y dar a conocer al país y al mundo la paliza electoral que el diplomático Edmundo González Urrutia infligió a Maduro. De hecho, en lo que fuera su comando de campaña ya funciona un centro de acopio, dirigido por su mano derecha en Vente Venezuela, el antiguo preso político Henry Alviárez.

En Caracas, el gobierno revolucionario quiso aprovechar la pulseada entre Washington y su gran enemiga para fortalecer a la pequeña de los Rodríguez con una rueda de prensa internacional, pero el tiro salió por la culata. Las evidencias mostradas por los reporteros dieron más coraje a la jefa del gobierno de facto, que acudió a las manoseadas “matrices mediáticas generadas en laboratorio” para explicar el cúmulo de errores y desidia.

La presidenta encargada del gobierno de facto intentó convencer, sin éxito, de que el gobierno respondió con emergencia y prontitud a los dos terremotos. Que los protocolos se activaron y que los organismos del Estado, incluidos los militares, salieron al rescate del pueblo venezolano. Miles de testimonios, recogidos por los ciudadanos y trasladados a las redes sociales, demuestran todo lo contrario.

Para empezar, nadie en la sociedad venezolana cree la cifra de víctimas a cuentagotas que el gobierno aporta cada día. La última ha ascendido hasta 2645 muertos y 12.666 heridos, pero los cálculos de forenses y los mensajes que intercambian las fuerzas de Seguridad del Estado las eleven al menos hasta 10.000.

Por Carlos Sánchez Berzaín

La inhabilitación de Machado es inaceptable, representa el fin del proceso electoral

En Venezuela se intenta una vez más la hipótesis de que es posible salir de una dictadura del socialismo del siglo 21 por medio de elecciones controladas por un sistema de crimen organizado transnacional. En este camino, el resultado de las elecciones primarias de la oposición democrática con el 92,5% de apoyo, ha producido una CANDIDATA UNICA que es María Corina Machado, sin cuya participación no son posibles las elecciones

Las dictaduras instaladas en Venezuela, Bolivia y Nicaragua y que controlaron Ecuador por más de diez años, no son procesos nacionales, son la expansión de la dictadura de Cuba en el siglo 21 producida por Hugo Chávez que en 1999 salvó a la dictadura castrista de su periodo especial y que con la oportuna muerte del dictador venezolano se convirtió en jefe de un sistema de crimen organizado trasnacional denominado “socialismo del siglo 21″ o “castrochavismo”.

Las dictaduras son una irregularidad, son expresión de crimen que viola las normas internacionales en las Américas. La Carta Democrática Interamericana que es un tratado constitutivo, manda en su artículo 1que “Los pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla. La democracia es esencial para el desarrollo social, político y económico de los pueblos de las Américas”.

Los países sin democracia son anómalos y anormales, representan la aberrante vigencia de la violación de los derechos humanos como sistema para detentar indefinidamente el poder, perpetrar y sostener crímenes de narcotráfico, trata de personas, terrorismo internacional y todo tipo de delitos con la personería de los estados que controlan. Las democracias y sus jefes de Estado y de gobierno no solo tienen la necesidad por razones de su propia seguridad sobrevivencia de terminar con las dictaduras, tienen la obligación jurídica que no cumplen.

En este contexto no existe precedente de que las dictaduras del socialismo del siglo 21 dejen el poder por medio de elecciones. Se ha intentado en Venezuela, Bolivia y Nicaragua con resultados de más crímenes con los que retienen el poder. Ecuador ha recuperado la democracia por la decisión histórica del presiente Lenin Moreno, quien luego de acceder al poder como candidato del socialismo del siglo 21 lideró la restitución de la soberanía popular, el estado de derecho y dio fin al narcoestado.

En Venezuela el dictador ha perdido elecciones y no ha entregado el poder, la oposición ha ganado la mayoría del Poder Legislativo y ha existido un gobierno legítimo reconocido por más de 60 países, pero el dictador ha continuado usurpando el poder a puro terrorismo de Estado. A mayor repudio y fuerza popular para que el dictador Nicolas Maduro deje el poder, la respuesta siempre ha sido -digitada y repetida desde Cuba- más persecución, más presos políticos, más tortura, más exilio y mayor operación con la “oposición funcional”. Es la misma formula usada por el castrochavismo en Nicaragua y Bolivia.

Las dictaduras del socialismo del siglo 22 producen votaciones con las que suplantan la denominación de democracia. Votan en Cuba!, y Venezuela, Bolivia y Nicaragua han creado un sistema de “dictadura electoralista” que he definido como “la situación en la que el pueblo vota pero no elige”. Votaciones sin libertad, sin sufragio universal, con presos y exiliados políticos, con el registro electoral falsificado, con jueces electorales manipulados, con oposición funcional, sin estado de derecho y con la inhabilitación de los candidatos que pueden ganar, son algunas de las condiciones de la dictadura electoralista.

María Corina Machado, al ganar la elecciones primaras de la oposición con el 92,5% derrotó estrepitosamente tanto a la dictadura como a la oposición funcional. A la dictadura porque dejó claro que ganaría las elecciones y retiraría del poder al dictador, y a la oposición funcional porque simplemente la liquidó, la dejó sin capacidad de existir como disfraz de la dictadura.

En estas condiciones la estrategia dictatorial consiste en impedir a toda costa que María Corina Machado sea candidata y en rehabilitar a su oposición funcional para que le haga el juego de falsificar un resultado de dictadura electoralista.

La inhabilitación de Machado es inaceptable, representa el fin del proceso electoral. Es solo el repetido mecanismo de falsificar elecciones impidiendo que un candidato con respaldo popular, que les gana, participe de la elección. La inhabilitación de Machado es hasta ahora un acto dictatorial, pero han hecho por la vía del encarcelamiento y el exilio en Nicaragua y Bolivia y por la vía del asesinato en el caso de Fernando Villavicencio en Ecuador.

En Venezuela no hay elecciones presidenciales posibles en 2024 sin la participación de María Corina Machado porque es la CANDIDATA UNICA DE OPOSICION a la que la dictadura ha convertido en la CANDIDATA UNICA DEL PUEBLO VENEZOLANO que quiere libertad y democracia.

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