Venezuela sistema eléctrico

El sistema eléctrico venezolano, deteriorado por años de abandono y falta de mantenimiento, requiere una inversión masiva que oscila entre 15.000 y 40.000 millones de dólares en proyectos de mediano y largo plazo. Expertos estiman que este esfuerzo tomará entre cinco y quince años para lograr un suministro confiable en todo el país.

Esta cifra surge del informe preliminar que elaboraron técnicos de las empresas Siemens (Alemania) y General Electric (Estados Unidos) tras su visita a Venezuela a finales de marzo de 2026. Los especialistas inspeccionaron las centrales hidroeléctricas Guri, Caruachi y Macagua, así como el complejo del Bajo Caroní, en el estado Bolívar.

Estas instalaciones generan alrededor del 70-80 % de la electricidad nacional y presentan fallas graves por antigüedad de equipos y ausencia de mantenimiento, según destaca un informe publicado por la agencia alemana de noticias Deutsche Welle.

Primer foco en Zulia

En una primera etapa, el trabajo se concentraría en el estado Zulia, una de las regiones más afectadas por los apagones recurrentes. La gobernante encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció recientemente estas gestiones y las vinculó directamente al diálogo diplomático con Estados Unidos.

“Gracias a ese diálogo diplomático puedo decir que ya nosotros estamos en relación directa con Siemens y con General Electric para resolver el problema eléctrico en el estado Zulia”, declaró Rodríguez.

La visita de los delegados de ambas compañías se produjo después de la reunión que Rodríguez sostuvo en febrero con el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, en Caracas. Posteriormente, en marzo, el secretario del Interior de EEUU, Doug Burgum, también se reunió con ella en el Palacio de Miraflores para tratar temas de inversiones energéticas.

Estos contactos se enmarcan en los anuncios de proyectos conjuntos en extracción y abastecimiento de gas, petróleo y electricidad. Rodríguez llamó públicamente a las compañías transnacionales a invertir en el país.

Siemens espera presentar una propuesta formal para iniciar el plan de recuperación antes de que termine 2026. Desde el punto de vista técnico, el diagnóstico confirma lo que los venezolanos experimentan a diario: un sistema inestable que afecta la vida cotidiana, la producción industrial y la extracción petrolera.

Un suministro eléctrico confiable resulta clave para cualquier recuperación económica, destaca DW.

Oportunidades y riesgos según analistas

Luisa Ramírez, politóloga de la Universidad de Heidelberg, Alemania, explica que la ventana de oportunidad para estabilizar la infraestructura eléctrica genera una demanda enorme.

Esto representa un negocio atractivo para empresas como Siemens, especialmente en un contexto de estancamiento económico en Alemania. Ramírez añade que las conversaciones de negocios durante una posible transición pueden permitir a la compañía desarrollar relaciones comerciales bajo condiciones democráticas.

Por su parte, Diana Luna, analista de la Fundación Friedrich Naumann, coincide en que Venezuela representa un país de alto riesgo pero también muy atractivo para la inversión.

“La mejor garantía para las empresas es que se establezca un Gobierno elegido democráticamente”, señala. Luna prevé que una inversión inicial de Siemens y General Electric podría atraer más capital extranjero directo, porque un sistema eléctrico estable impulsa la producción de petróleo y el desarrollo de otras industrias.

Perspectiva política

Algunos observadores interpretan los anuncios de Delcy Rodríguez como un movimiento con objetivos políticos. Ramírez indica que Siemens ya prestó servicios al Estado venezolano en décadas anteriores, incluso bajo condiciones autocráticas, por lo que esto no constituye necesariamente un cambio radical.

Sin embargo, la presidenta encargada podría utilizar estos avances para mejorar servicios básicos y mostrar moderación ante la comunidad internacional.

Luna añade que los anuncios buscan generar un efecto favorable en la imagen del gobierno de Rodríguez, quien se encuentra en una etapa de campaña electoral con un tiempo limitado.

“Ella necesita mostrar que es capaz de llevar a cabo mejoras concretas y al mismo tiempo avanzar bajo el acompañamiento de Estados Unidos”, afirma.

Por su parte, Siemens respondió con cautela a las consultas. La empresa indicó que mantiene contacto con su equipo en terreno, evalúa las repercusiones en sus operaciones y prioriza la seguridad de sus empleados mientras persista la inestabilidad.

La reconstrucción del sistema eléctrico venezolano se presenta como uno de los pasos más concretos en las recientes negociaciones energéticas con actores internacionales. Su éxito dependerá no solo de los recursos financieros, sino también de la estabilidad política y las condiciones que garanticen la ejecución efectiva de los proyectos a lo largo de los próximos años.

Por Ana Díaz en Hispanopost

La noticia de que el gobierno de Nicolás Maduro está negociando con la transnacional Siemens Energy AG de Alemania obedece a la imperiosa necesidad de recuperar el sistema eléctrico venezolano de forma eficiente y adecuada, aseguraron fuentes del sector energético que solicitaron guardar sus nombres en reserva.

«Esta iniciativa con la transnacional alemana es un reconocimiento de los fracasos de acometer proyectos con países ideológicamente amigos», sostuvo un consultado.

Explicó que la tecnología y equipos suministrados por amigos como Cuba o China son incompatibles con los de la infraestructura e instalaciones existentes del sistema eléctrico venezolano.

«Las instalaciones eléctricas en Venezuela operan con tecnología y equipos de marcas de empresas de Estados Unidos, Japón y países de Europa como Alemania, Francia e Italia, por lo que los equipos a instalar, repotenciar o reparar deben ser de las marcas de esas empresas», expresó una de las fuentes.

Insistió que en el sector eléctrico no se puede improvisar mediante la colocación de equipos con marcas diferentes a los ya instalados originalmente.

«La consecuencia -como ha ocurrido en Venezuela con el chavismo- ha sido un gran daño técnico y económico», dijo.

Otro consultado destacó que la sustitución total de la infraestructura eléctrica existente por otra nueva, implicaría enormes inversiones y mucho más tiempo para poner en servicio las plantas y redes.

«Más allá del acercamiento con las transnacionales eléctricas de países capitalistas por una apertura económica, el gobierno de Maduro por fin admite que esas compañías son las adecuadas para recuperar de forma segura y eficiente el sistema eléctrico nacional», sostuvo.

Corregir los errores

Las fuentes revelaron que las transnacionales tienen una dilatada presencia en Venezuela en instalaciones como la red troncal de transmisión, las plantas de generación térmica como Planta Centro en el estado Carabobo y las centrales hidroeléctricas de Guri, Macagua y Caruachi en Bolívar.

También indicaron que otra ventaja de las transnacionales eléctricas es su prestigio técnico y económico, lo cual abre las puertas a la procura de equipos de los proveedores y el financiamiento internacional y multilateral.

«Esas empresas tienen mucha experiencia y conocimiento del sector eléctrico, lo cual queda demostrado en la operación durante 40, 50 o más años de las instalaciones y equipos bajo un buen programa de mantenimiento», expresó un consultado.

Las fuentes recordaron que la ruptura del chavismo con las transnacionales eléctricas para sustituirlas por empresas de países ideológicamente afines le ha costado muy caro a Venezuela.

Como ejemplo citaron el caso de las plantas térmicas de generación distribuida provistas por Cuba que costaron más de un millardo de dólares y actualmente más de 90% de ellas están paralizadas.

Sin embargo, las fuentes advirtieron que las negociaciones con las transnacionales eléctricas enfrentan la incertidumbre de si las sanciones económicas del gobierno de Estados Unidos contra el régimen de Maduro permitirán llevar los proyectos a buen puerto.

El mal estado del sistema eléctrico nacional por la falta de mantenimiento durante años afecta la calidad en la prestación del servicio caracterizado por continuos apagones e interrupciones del suministro de energía.

En julio de 2022, se registraron en el país 20.325 fallas -un promedio diario de 655,64 eventos de diferentes intendidades- según cifras del Comité de Afectados por Apagones.

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