Por Ana Díaz en Hispanopost

La noticia de que el gobierno de Nicolás Maduro está negociando con la transnacional Siemens Energy AG de Alemania obedece a la imperiosa necesidad de recuperar el sistema eléctrico venezolano de forma eficiente y adecuada, aseguraron fuentes del sector energético que solicitaron guardar sus nombres en reserva.

«Esta iniciativa con la transnacional alemana es un reconocimiento de los fracasos de acometer proyectos con países ideológicamente amigos», sostuvo un consultado.

Explicó que la tecnología y equipos suministrados por amigos como Cuba o China son incompatibles con los de la infraestructura e instalaciones existentes del sistema eléctrico venezolano.

«Las instalaciones eléctricas en Venezuela operan con tecnología y equipos de marcas de empresas de Estados Unidos, Japón y países de Europa como Alemania, Francia e Italia, por lo que los equipos a instalar, repotenciar o reparar deben ser de las marcas de esas empresas», expresó una de las fuentes.

Insistió que en el sector eléctrico no se puede improvisar mediante la colocación de equipos con marcas diferentes a los ya instalados originalmente.

«La consecuencia -como ha ocurrido en Venezuela con el chavismo- ha sido un gran daño técnico y económico», dijo.

Otro consultado destacó que la sustitución total de la infraestructura eléctrica existente por otra nueva, implicaría enormes inversiones y mucho más tiempo para poner en servicio las plantas y redes.

«Más allá del acercamiento con las transnacionales eléctricas de países capitalistas por una apertura económica, el gobierno de Maduro por fin admite que esas compañías son las adecuadas para recuperar de forma segura y eficiente el sistema eléctrico nacional», sostuvo.

Corregir los errores

Las fuentes revelaron que las transnacionales tienen una dilatada presencia en Venezuela en instalaciones como la red troncal de transmisión, las plantas de generación térmica como Planta Centro en el estado Carabobo y las centrales hidroeléctricas de Guri, Macagua y Caruachi en Bolívar.

También indicaron que otra ventaja de las transnacionales eléctricas es su prestigio técnico y económico, lo cual abre las puertas a la procura de equipos de los proveedores y el financiamiento internacional y multilateral.

«Esas empresas tienen mucha experiencia y conocimiento del sector eléctrico, lo cual queda demostrado en la operación durante 40, 50 o más años de las instalaciones y equipos bajo un buen programa de mantenimiento», expresó un consultado.

Las fuentes recordaron que la ruptura del chavismo con las transnacionales eléctricas para sustituirlas por empresas de países ideológicamente afines le ha costado muy caro a Venezuela.

Como ejemplo citaron el caso de las plantas térmicas de generación distribuida provistas por Cuba que costaron más de un millardo de dólares y actualmente más de 90% de ellas están paralizadas.

Sin embargo, las fuentes advirtieron que las negociaciones con las transnacionales eléctricas enfrentan la incertidumbre de si las sanciones económicas del gobierno de Estados Unidos contra el régimen de Maduro permitirán llevar los proyectos a buen puerto.

El mal estado del sistema eléctrico nacional por la falta de mantenimiento durante años afecta la calidad en la prestación del servicio caracterizado por continuos apagones e interrupciones del suministro de energía.

En julio de 2022, se registraron en el país 20.325 fallas -un promedio diario de 655,64 eventos de diferentes intendidades- según cifras del Comité de Afectados por Apagones.