Venezuela viviendas

Por Guillermo Bello Vicentini

Pocas cosas reflejan mejor la esclavitud moderna en Venezuela que las viviendas asignadas sin propiedad. Millones de familias obtuvieron un techo gracias a la Gran Misión Vivienda, pero no consiguieron libertad: no pueden vender, hipotecar, mejorar, heredar ni alquilar. Las viviendas siguen siendo del Estado, utilizadas como herramientas de chantaje político.

El socialismo transformó el hogar en una atadura: la permanencia está supeditada a la lealtad al partido y al carnet de la patria. Esa manipulación ha mantenido votos cautivos y generado miedo durante más de dos décadas. El nuevo gobierno democrático tiene la oportunidad de convertir ese sistema de control en un motor de libertad, y podría hacerlo en las primeras 100 horas.

La ruta es clara: un Decreto Presidencial de Emergencia Habitacional que transforme todas las cartas de asignación en títulos de propiedad plena; una Oficina Nacional de Propiedad Habitacional con unidades móviles en cada estado; una plataforma digital para generar títulos con inteligencia artificial; un acto público de entrega masiva transmitido para su difusion, y un registro público en línea que muestre cada vivienda liberada y el valor inyectado al país.

El impacto sería inmediato: liberar el 10% de estas viviendas equivale a 32.500 millones de dólares en activos que pasarían de estar «muertos» a «vivos». La economía se dinamiza, las familias recuperan seguridad y arraigo, y la política cambia: el chantaje desaparece, y el voto, la expresión y la conducta vuelven a ser libres.

Esto va más allá de simples títulos de propiedad; es el comienzo de un nuevo contrato social. En tan solo 100 horas, Venezuela se libera de la esclavitud impuesta por la carta de asignación. La transformación de vivienda en propiedad es un atajo político democrático que fortalece la proyección futura tanto del nuevo gobierno como de las familias venezolanas. LAS PRIMERAS 100 HORAS EN VIVIENDA.

Por Guillermo Bello Vicentini

La mayoría de las viviendas de interés social contribuyen a generar desarrollo y progreso, luchan contra la marginalidad brindando servicio, mejoran el paisaje urbano, resguardan y dignifican a sus propietarios. En contraposición, existe una minoría que se petrifica en el tiempo, generan marginalidad, desmejoran el paisaje urbano e irrespetan la dignidad de sus asignados.

VIVIENDAS VIVAS

Financiero: Es un dinero en movimiento que forma un círculo financiero creciente que se retroalimenta, genera puestos de empleos formales y permanentes, fomentan el ahorro y la legalidad de la tierra, pagan permisos de construcción, agua, cloaca, electricidad, aseo e impuesto inmobiliario.  Tienen propietario, suben de valor, crean patrimonio familiar, incentivan mantenimiento y ampliaciones, como también ofrecen libertad a sus dueños para vender, alquilar, permutar, hipotecar y/o heredar. Siendo lo más importante que no requieren dinero del estado.

Social: Las viviendas vivas tienen un propietario quien se obliga a respetar leyes, decretos y normativas del país, tienen proyecto permisado, documentos de parcelamiento, condominio y de propiedad,  incentivo para pagar la cuota de condominio y contribuyen con el bienestar de la comunidad, mejoran la calidad de vida urbana y son autosuficientes. Crean arraigo, sentido de pertenencia y un nexo humano-vivienda que forma el hogar.

VIVIENDAS MUERTAS

Financiero:  Son todas aquellas donde no existe la compra del terreno ni el repago del costo de construcción, por lo que no se da el círculo financiero; no fomentan el ahorro  ni generan patrimonio familiar. El dinero queda concentrado, congelado y/o muerto en una sola unidad y una sola familia, no paga permisos, servicios,  impuesto al municipio,  derechos públicos en registros inmobiliarios, condominio o mantenimiento, no realizan ampliaciones, no permiten la venta, hipoteca, permuta, alquiler y/o herencia. Cada año obligan al gobierno a enterrar mas dinero fresco en nuevas viviendas que hacen crecer el cementerio financiero.

Social: Las viviendas muertas no colaboran con la vivienda de otros venezolanos. La mayoría no cumple planes de Desarrollo Urbano ni proyectos debidamente permisados, no educan al núcleo familiar a pagar por servicios públicos ni a cumplir con reglas de parcelamientos o condominios. Los inquilinos son asignados que forman consejos comunales, brigadas de defensa y patriotas cooperantes para el control social que, cínicamente, analizan «a que mas tengo derecho». Esperando por «sus derechos» las viviendas toman aspecto de ruina y abandono que, como buenos asignados, engendran un servilismo político que les garantice  no ser desalojado del inmueble (esclavitud moderna).

Las viviendas vivas son el corazón palpitante del torrente sanguíneo de una economía saludable, son las maestras de educación y respeto a las leyes urbanas. En contraposición las viviendas muertas son  un veneno en el sistema financiero del país y un cáncer en el desarrollo social de la nación.

El gobierno de transición y/o nuevo democrático, debe promover una ley de emergencia nacional que permita emitir la partida de nacimiento (cédula de habitabilidad) para cada vivienda muerta y poder elaborar los documentos de parcelamiento, condominio y propiedad para transformar financieramente la vivienda muerta en vivienda viva  y socialmente el asignado en propietario… VIVIENDAS VIVAS Vs VIVIENDAS MUERTAS 

WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
Scroll to Top