Por María Gabriela Piña en Versión Final

La propuesta, que cuestiona la tan laureada y «bondadosa» tecnología electoral adquirida por el Gobierno en el 2004, fue hecha recientemente por María Corina Machado. Versión Final conversó sobre el tema con los analistas políticos Esteban Oria, Gabriel Reyes, Jesús Castillo Molleda y Carlos Raúl Hernández

“Vamos a hacer unas elecciones manuales donde votas con tu papelito, lo metes en la urna transparente, le tomas una foto al acta, te la llevas para tu casa y cuando transcriban las actas dices ‘ah, mira, no se robaron ni un votico”.

Solo bajo esas condiciones, María Corina Machado, fundadora del partido Vente Venezuela y firme aspirante a convertirse en candidata para las elecciones de 2024, participaría en los comicios para elegir al próximo presidente de Venezuela.

Una propuesta temeraria y radical, que cuestiona la tan laureada y «bondadosa» tecnología electoral adquirida por el Gobierno de Chávez en el 2004 e implementada ya en 26 elecciones, 24 de ellas ganadas por el chavismo-madurismo y señaladas de fraudulentas por voceros de la “derecha”. Pero, ¿Es factible una elección manual en Venezuela?.

Versión Final pulsó la opinión de cuatro especialistas sobre el polémico tema: Esteban Oria, presidente de la Federación Venezolana de Politólogos; el analista político, Gabriel Reyes; el consultor político y socio-director de Polianalítica, Jesús Castillo Molleda; y el también analista político Carlos Raúl Hernández.

Lo que hay en Venezuela es un sistema electoral dominado por ellos (Gobierno), la forma de obrar del CNE no ha cambiado, sigue siendo un escenario fraudulento”, dijo Oria.

Y es que entre las denuncias presentadas por los partidos adversos al Ejecutivo, incluso por la comunidad internacional, están las elecciones sin garantías, el control social (puntos rojos) y el presunto amañe de resultados con el sistema automatizado del CNE.

En las elecciones de 2018, por ejemplo, Maduro fue reelecto presidente de Venezuela según el Poder Electoral, pero los resultados no fueron reconocidos por más de 50 países del mundo por considerarlo como un proceso presuntamente fraudulento.

A juicio de Esteban Oria, la única solución para cambiar este modelo, que ha sembrado una inmensa desconfianza en los votantes venezolanos y, a su vez, el aumento del índice de abstención, es el regreso de las elecciones manuales.

“Esta es la única forma que tiene el Gobierno de hacer transparente el proceso electoral en el país. (…) No hay que tener miedo de volver al método que teníamos antes que llegara Chávez porque, en 2024, Maduro va a ganar si se usa la automatización del CNE, tienen todo controlado”, indicó.

En un escenario manual, aseguró el politólogo, “perdería las elecciones, no tengo dudas”. Aunque, admitió, no sería algo sencillo de lograr.

Voto manual, una “herramienta democrática”

La renovación del sistema electoral venezolano inició en 1998, donde los cuadernos continuaban siendo manuales pero el voto era introducido en unas máquinas con un lector óptico que hacía el conteo y la totalización de forma automatizada.

En ese primer sufragio, ganó Hugo Chávez la presidencia.

Desde entonces, hasta la más reciente elección de alcaldes y gobernadores en 2021, el oficialismo se jacta de su permanencia en el poder por la “transparencia del software” del CNE y de que Venezuela es “uno de los países más democráticos” del mundo por la cantidad de comicios que ha realizado.

Para el analista político, Gabriel Reyes, una “verdadera” democracia sería dejar a un lado la automatización y aplicar la votación manual.

“Por supuesto que en la Venezuela de hoy es posible un proceso electoral de forma manual”, afirmó con seguridad, y mencionó como ejemplo a naciones como Colombia, México, Chile y Estados Unidos, donde se ha garantizado que “es una herramienta totalmente democrática”.

El experto consideró que retomar este procedimiento “no es un retroceso”, por el contrario, “sería el rescate de la institucionalidad de voto”.

Sin embargo, admitió que, realmente, la administración de Maduro no estaría dispuesta a acceder a esta propuesta.

“Ellos tienen que convencerse de que tratar de implementar el voto manual representaría un rescate de la confianza colectiva ante el CNE. Pero no creo que en las primeras de cambio, el Gobierno tenga la disposición de hacerlo y la oposición no tiene la fuerza suficiente para lograr ningún cambio”, precisó Reyes.

Sin voluntad del Gobierno

Desde esta perspectiva, lograr que el Gobierno prescinda de los mecanismos implementados por el CNE se aleja de la realidad.

El consultor político y socio-director de la firma Polianalítica, Jesús Castillo Molleda, también aseveró que actualmente la posibilidad de unas elecciones manuales en Venezuela “es nula”.

El CNE tiene elegido como sistema de totalización y ejercicio del voto la automatización del proceso y el Gobierno no está ganado a ningún proceso manual, solo cuando una máquina se daña o presenta alguna avería. Pero fuera de eso, no existe esta voluntad”, precisó vía telefónica a Versión Final.

Mencionó, además, que esto sería un “retroceso” en los avances tecnológicos electorales y aseguró que el riesgo de fraude está tanto en el proceso manual como en el automatizado.

“Los señalamientos sobre el sistema automatizado son muy débiles en las diferentes auditorías realizadas de manera directa o aleatoria”, refirió Castillo Molleda.

Asimismo, enumeró que organizar manualmente 14.332 centros de votación con sus respectivas mesas es más complicado en el cotillón electoral en sufragios manuales; los costos podrían ser mayores que el electrónico por el alto uso de papel; las máquinas del CNE no pueden pasar a ser chatarra, “sería una pérdida de dinero muy alta”; y sería un motivo más para generar una confrontación entre los sectores políticos.

Volver al pasado

Por su parte, el analista político Carlos Raúl Hernández manifestó que el debate sobre la asistencia del CNE “tiene una respuesta más política que técnica” y, a su consideración, no tiene nada que ver con un tema de desconfianza hacia el sistema automatizado.

“No entiendo la razón, más allá de supersticiones de miedo a las máquinas, a la tecnología, no entiendo por qué tiene que usarse como bandera política. Es mucho más fácil hacer trampa en procesos manuales que en procesos automatizados”, añadió.

Y cree que unas votaciones manuales son “un disparate, un arcaísmo”.

“Es un retroceso tecnológico y cronológico porque los sistemas automáticos de votación van progresivamente imponiéndose en el mundo entero. Ya entre 35 y 40 % de los electores del mundo votan con máquinas”, explicó Hernández.

Y agregó: “El primer beneficiario de ir con máquinas es la oposición, tiene que ser muy loca y muy ciega para proponer un método en el que la van a aplastar”.