Por Werner Corrales Leal

La Comisión de Primarias fue creada por el G3 (en realidad por el G3+1). Pero el presidente de la CP reconoció al inicio de su trabajo que el compromiso de la comisión es con la sociedad venezolana y no con los partidos del G3, y que el propósito de las primarias era renovar y legitimar un liderazgo de la oposición, lo cual todos celebramos en su oportunidad.

Desde el comienzo de sus tareas, la CP tenía que suponer que el CNE exigiría emplear todas sus propias normas e instrumentos para acceder a la solicitud que pudiese hacerle la CP, de participar en la organización de las primarias. Los miembros de la CP que promovían esa solicitud, la justificaban con razones logísticas y de costos, a pesar de que muy tempranamente hubo varios expertos nacionales e instituciones internacionales que sugirieron formas de organizar el proceso sin intervención del régimen, formas que eran absolutamente viables, y hubo gobiernos democráticos de países amigos que ofrecieron fondos más que suficientes para apoyar esa organización.

Pero en el seno de la comisión hay miembros que representan al G3, el cual parece desear que las primarias no incluyan a la mayoría de la diáspora ni a unos 2 millones de jóvenes no registrados por el CNE porque la mayoría de ellos seria supuestamente «MariCorinista».

Con esa hipótesis en mente, al G3+1 le convendría más que las primarias se hagan sin la diáspora o que sean inviables, lo que llevaría a que el «candidato unitario» se escoja a dedo y ese dedo sería del G3 o del G3+1.

Y así fue como la CP dio el primer paso del guión, solicitó al CNE que ayudase a hacer posible las primarias y mencionó unas condiciones que el Consejo obviamente no aceptaría.

El dilema en que parece encontrarse ahora la Comisión de Primarias es que tiene dos salidas igualmente malas para la opción democrática:

La primera: si acepta la imposición de condiciones del CNE, es decir del régimen de Maduro, las primarias tendrían una bajísima votación porque no podrían votar 2 millones de jóvenes residentes en Venezuela, casi 4 millones de miembros de la Diaspora, más una enorme cantidad de ciudadanos que se abstendrían de participar en una farsa controlada por el CNE, y no se podría renovar el liderazgo opositor.

La segunda: Si se niega a aceptar las condiciones del CNE, EL G3+1 y los miembros de la CP que lo representan dirán que las primarias son inviables.

Por fortuna, ese dilema no existe y los ciudadanos si podemos instrumentar unas primarias independientes. Si bien la CP no dio los pasos paralelos de organización independiente que le fueron aconsejados, aún se pueden dar.

La sociedad venezolana tiene que emplazar a la CP para que se alíe con la sociedad democratice es su verdadero mandante, y organizar las primarias que requerimos para que toda la ciudadanía vuelva a estar unida y desafíe con probabilidad de éxito al régimen.