Vía AFP
Unos 500 militares controlan el lugar y lo usan como búnker para ataques.
El miedo a una catástrofe nuclear vuelve a instalarse en la guerra entre Rusia y Ucrania luego de que el ejército de Vladimir Putin usara la central atómica de Zaporizhzhia para disparar contra las regiones de Nikopol y Dnipró, que registraron ataques el sábado de madrugada.
Ubicada a orillas del río Dnipro, la planta ha estado bajo control ruso desde las primeras semanas de la invasión, aunque todavía está dirigida por personal ucraniano. La situación en la planta de Zaporizhzhia es «extremadamente tensa», con hasta 500 soldados rusos controlándola, dijo el presidente de Energoatom (ente de seguridad nuclear ucraniano), Pedro Kotin.