Es lo que es

Asistir a las reuniones como un holograma, así puede ser el futuro del teletrabajo

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Por El Economista (España)

Estos dos últimos años han estado marcados por dos conceptos clave, dos aspectos que cambiarán el empleo para siempre: la pandemia y el metaverso

La crisis sanitaria provocó que las empresas mandasen a sus trabajadores a casa, su nueva oficina, lo que provocó que el termino teletrabajo se extendiese por toda la sociedad. Además, mientras el Covid-19 generaba un gran impacto en el tejido empresarial, las tecnológicas más importantes del mundo trabajaban en su nuevo caballo de batalla, el metaverso.

Estos dos conceptos han llenado miles de portadas en la última época, y es que ambos han prometido acabar con el trabajo tradicional tal y como se conoce. Los expertos estadounidenses llevan meses analizando una tendencia que viene dándose durante los últimos meses, lo que han denominado como la ‘Gran Renuncia’. Decenas de miles de trabajadores de todo el planeta están renunciando a sus puestos de trabajo pero, ¿por qué?

¿Qué tienen en común la pandemia, el teletrabajo y el metaverso?

La flexibilidad que alcanzó la población empleada durante la pandemia, gracias a las restricciones y a los cierres de oficinas, permitió que estos trabajadores se diesen cuenta de las grandes ventajas de realizar su actividad desde casa, lo que propició que su vuelta al trabajo se volviese agotadora y poco atractiva.

Por este motivo, muchos de estos empleados se han lanzado a la búsqueda de una nueva empresa que le aporte estas nuevas condiciones que demanda la clase trabajadora, obligando a las compañías a satisfacer estas necesidades para retener el talento.

Mientras tanto, grandes personalidades de la tecnología, como el fundador de la actual Meta, Marck Zuckerberg, empezaban a hablar del concepto metaverso, un lugar común que supondrá otro cambio drástico de la sociedad, como ya lo hizo el iPhone de Steve Jobs hace 15 años.

Una tecnología que no nació para satisfacer estas nuevas demandas de los trabajadores pero que, prácticamente después de que se anunciase su creación, ya se relacionó con ellas.

Los trabajadores podrían realizar su trabajo desde casa a la vez que acudían a la oficina, ya que su silla y su mesa siempre estarían disponibles en el metaverso. Una promesa que no parece estar tan lejos.

Kate Lister, presidenta de Global Workplace Analytics, es consciente de toda esta cadena de situaciones. Según ella, las empresas necesitarán satisfacer las demandas de los trabajadores, lo que probablemente derivará en un modelo de trabajo híbrido.

El análisis de la experta reveló que el 56% de los trabajadores estadounidenses tienen un trabajo que se puede realizar, al menos parcialmente, desde casa, por lo que sostiene que permitir que los empleados cambien sus horas, decidan sus días de trabajo e, incluso, programen ellos mismos sus descansos puede tener un gran impacto en la retención de talento.

Tan cerca como cinco años

Para lograr esto, la tecnología asumirá un papel protagonista en el futuro más cercano. Lister asegura que, dentro de cinco años, los empleados no tendrán que reunirse en la oficina, ni siquiera tendrán que hacer videollamadas a través de los ya odiados Zoom y Teams. Los trabajadores podrán reunirse a través de hologramas.

No obstante, para la experta, también se genera un problema: el trabajo híbrido requiere mucho más esfuerzo por parte de los empleadores que el teletrabajo. Los empleados que lleven a cabo sus tareas de forma totalmente remota podrían generar grandes diferencias con los que repartan su jornada laboral entre la oficina y el hogar.

Por este motivo, Lister propone elegir a un asistente remoto como líder de una reunión híbrida para asegurarse de que se represente la perspectiva de los trabajadores remotos. Además, podría ser buena idea crear un sistema de compañeros que empareje a un trabajador remoto con un empleado en persona, lo que puede garantizar que el trabajador remoto pueda participar plenamente.

Lo que es seguro es que el trabajo tradicional será difícil de mantener, las empresas que decidan ser conservadoras sufrirán grandes dificultades para retener a los empleados, mientras que aquellas que apuesten por las nuevas tendencias del empleo serán dueñas del tejido empresarial del futuro.

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