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Siete ideas innovadoras para reinventar la manera en la que nos alimentaremos en el futuro

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Vía El Mundo

Ah, ¿pero que vamos a alimentarnos de una forma diferente en el futuro? ¿No vamos a comer cocido, pollo a la plancha o ensalada de rúcula? Puede que usted se esté haciendo estas preguntas si ha leído el titular de este artículo y no está familiarizado con las diferentes líneas de investigación vinculadas con la innovación alimentaria.

Así que antes de mostrarle algunos ejemplos de ello, le daremos algunas respuestas. Sí, todo a punta a que en las próximas décadas necesitaremos reinventar la manera en la que comemos y la forma en la que nos procuramos los alimentos que necesitamos. ¿Por qué? Pues por una serie de catastróficas desdichas que ahora le vamos a explicar.

La ONU estima que la población mundial pasará de 7.900 a 10.000 millones de personas de aquí a 2050. Un vertiginoso crecimiento del 26,5% en apenas 22 años que convertirá en todo un desafío proporcionar alimentos a los habitantes de todo el planeta.

Lo sería por sí solo, pero si se cruza esa progresión con un segundo dato, la misión se complica aún más. ¿Cómo cultivar los alimentos o criar el ganado necesarios para alimentar tantas bocas y hacerlo compatible con la descarbonización de la actividad humana? Hay que tener en cuenta que, según estimó hace unos años la Organización para la Alimentación y la Agricultura de Naciones Unidas (FAO), la ganadería es responsable del 18% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Y lo mismo ocurre con la agricultura: la expansión de las tierras de cultivo es responsable del 80% de la deforestación de la Tierra.

Por lo tanto, la pregunta para la que serán necesarias respuestas desde el mundo de la innovación es de qué otras maneras podríamos producir alimentos sin acabar agotando los recursos del planeta o condenarlo a la asfixia. El escenario parece apocalítico pero, como en otros momentos de la historia, la ciencia y la tecnología acudirán en nuestra ayuda. También los innovadores, capaces de imaginar soluciones que nos permitan volver a empezar la partida desde cero (o casi).

Ese es el caso de las siete propuestas que han sido galardonadas en el reto global Santander X, Food for the future, con el que Banco Santander y la Fundación Oxentia se propusieron premiar aquellos proyectos de emprendimiento que pudieran revolucionar la industria alimentaria y dar respuesta al segundo de los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU: acabar con el hambre en el mundo.

«Con este reto buscamos poner no solo recursos sino poner todo el foco que nos sea posible en quienes están apostando por la innovación para hacer frente a estos desafíos«, ha destacado Blanca Sagastume, directora global adjunta y responsable de Open Innovation y Blockchain de Santander Universidades.

El resultado de la convocatoria fueron más de 300 proyectos presentados desde 11 países distintos para las dos categorías del reto: startups y scaleups. Para la primera de ellas se seleccionaron tres proyectos ganadores, que se repartieron 30.000 euros en premios. Para la segunda se seleccionaron otras tres, aunque en este caso se repartieron 90.000 euros y el jurado quiso hacer también una mención de honor. Curiosamente, dos de los tres ganadores en la categoría de scaleups son empresas españolas: Cocuus Systems Ibérica y Moa Food Tech.

En cualquier caso, la aportación económica es solo una parte del galardón. Casi tan importante como el dinero es la visibilidad que reciben estos emprendedores. «Con este reto buscamos poner no solo recursos sino todo el foco que nos sea posible en quienes están apostando por la innovación para hacer frente a estos desafíos», destaca Sagastume.

Por eso, todos los proyectos obtendrán acceso a Santander X 100, la comunidad global exclusiva que integra los proyectos emprendedores más destacados de Santander X y a todo lo que esa comunidad ofrece: asesoramiento, formación, capital, clientes, talento… Además de la posibilidad de presentar sus iniciativas a French Station, el equipo de innovación abierta de Banco Santander.

¿Y en qué consisten exactamente esas ideas innovadoras que podrían revolucionar la industria alimentaria tal y como la conocemos y ayudar a reducir el hambre en el mundo?

IMPRESIÓN 3D DE CARNE VEGETAL

La ya mencionada Cocuus System Ibérica es una empresa de biotecnología con sede en Pamplona que se dedica a la impresión 2D o 3D de alimentos análogos a la carne, pero elaborados a partir de vegetales, carne deconstruida o células cultivadas en el laboratorio. Para ello utilizan diferentes tecnologías de impresión, pero aseguran que la comida que ellos elaboran es «saludable para el consumidor y medioambientalmente sostenible». Como decíamos, ganó uno de los premios para scaleups en el reto global.

INGREDIENTES CREADOS POR FERMENTACIÓN DE SUBPRODUCTOS

Lo mismo ocurre en el caso de Moa Food Tech, que se llevó otro de los tres premios para scaleupsEn este caso se trata de una compañía que ofrece un servicio B2B. Es decir, que no crea alimentos para el consumidor final, sino ingredientes que puede utilizar la industria alimentaria.

Lo curioso es como los crea, ya que ese proceso está basado en el upcycling de residuos agrarios o subproductos de la propia industria. Todo ello mediante una fermentación optimizada por IA que permite elaborar ingredientes con valor nutritivo y capaces de aportar proteínas a la dieta sin necesidad de aumetnar las tierras de cultivo.

ROBÓTICA APLICADA A LA AGRICULTURA

La tercera empresa ganadora en la categoría de scaleups fue la británica SmallRobot Co, que ofrece soluciones robóticas para la agricultura que la hacen más sostenible, eficiente y rentable. Para ello, los robots que crea esta compañía son capaces de moverse por la tierra de cultivo, escanear las diferentes plantas que hay en él y tomar decisiones sobre la marcha para darle a cada una de ellas un tratamiento personalizado.

CULTIVOS CASI SIN AGUA NI PESTICIDAS

La mención de honor de la categoría de scaleups se la llevó la compañía americana Urban Crops Solution. Lo que propone esta firma es soluciones para desarrollar cultivos verticales de interior que permiten producir plantas (o fases de crecimiento de las mismas) sin utilizar pesticidas y reduciendo un 95% el agua utilizada para regarlas.

UNA NUEVA VIDA PARA LOS POSOS DE CAFÉ

¿Y si utilizamos los posos de café para algo más provechoso que tirarlos a la basura y algo más avanzado que simplemente abonar el jardín? Esa fue la pregunta que se hicieron los fundadores de la compañía británica Revive Eco antes de patentar un proceso que permite extraer aceites naturales y otras sustancias químicas que pudieran utilizarse para buscar alternativas sostenibles y locales al aceite de palma y sus derivados.

FUNGICIDAS Y BACTERICIDAS NO TÓXICOS

Otro de los desafíos relacionados con las cosechas tiene que ver con cómo luchar contra todo tipo de plagas y patógenos que puedan echarlas a perder, pero sin usar productos que puedan poner en peligro el medio ambiente o la salud de los consumidores

Y eso es lo que propone, exactamente, la compañía estadounidense Clear Leaf, que fue elegida entre las tres ganadoras del desafío global. Desarrollan un amplio espectro de productos fungicidas y bactericidas no tóxicos.

UNA CUBIERTA TRANSPARENTE Y COMESTIBLE PARA LA FRUTA

En la compañía argentina Nat4Bio, la tercera ganadora en la categoría de startups, se propusieron buscar una solución a otro de los problemas relacionados con la escasez de alimentos en el mundo: un tercio de ellos nunca llegan a ser consumidos porque se estropean antes de que eso ocurra.

Por eso, ha desarrollado cubiertas transparentes y comestibles, pero sin sabor u olor, que protegen a la fruta y consiguen que tarden más en echarse a perder, porque regulan el intercambio de gases con el entorno y evitan que la fruta entre en contacto con patógenos del exterior.

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