Aunque la red social X (antes Twitter) está bloqueada en Venezuela desde agosto de 2024, el gobierno de Nicolás Maduro mantiene en ella una operación de propaganda encubierta a través de cuentas anónimas y redes coordinadas de militantes digitales.
Una de las más activas es la cuenta @UnleashDracarys, cuyo avatar de dragón esconde un vínculo directo con el Ministerio de Comunicación e Información (Mippci). La investigación revela que esta cuenta —que antes operó bajo los nombres @RespetoXTodos y @PiensaIA— está relacionada con Dayra Rivas, directora de Medios Digitales del Mippci, y con Ernesto Meléndez, instructor del programa oficialista Escuela Influye.
Estas redes impulsan campañas coordinadas con etiquetas y videos manipulados con IA para favorecer a Maduro y atacar a sus adversarios, incluyendo a Donald Trump, María Corina Machado, Nayib Bukele y Javier Milei, así como a activistas y organismos internacionales de derechos humanos.
El esquema se apoya en herramientas oficiales como Siscom, una aplicación desarrollada por el Mippci para coordinar la difusión de propaganda digital, disponible públicamente en Play Store.
Expertos y ONG como Amnistía Internacional, VE Sin Filtro y Espacio Público advierten que este doble estándar —bloquear la red para la ciudadanía mientras el propio gobierno la usa con fines políticos— profundiza la desigualdad informativa y viola el derecho a la libertad de expresión.
La operación Dracarys demuestra cómo el chavismo combina censura y propaganda: restringe el acceso a X para millones de venezolanos, pero mantiene su presencia activa en la plataforma mediante redes ocultas de desinformación financiadas con recursos públicos.


