Morfema Press

Es lo que es

Cáncer colorrectal: por qué la historia de James Van Der Beek marca la importancia de atender las señales tempranas

Comparte en

Esta semana, la muerte de James Van Der Beek, recordado por su papel en Dawson’s Creek, sacudió a una generación que creció con su imagen televisiva.

Por: Víctor Ingrassia – Infobae

Tenía 48 años cuando recibió el diagnóstico de cáncer de colon en 2023. Durante dos años enfrentó una enfermedad agresiva que limitó las opciones terapéuticas y lo llevó a optar por cuidados paliativos en la etapa final. Su historia personal expuso un fenómeno que preocupa cada vez más a la comunidad médica: el avance del cáncer colorrectal en adultos jóvenes.

Van Der Beek relató en 2024 a la revista People que antes de recibir su diagnóstico de cáncer colorrectal en estadio 3, notó cambios en sus hábitos intestinales, pero no los asoció de inmediato con una alerta grave. “Pensé que tal vez necesitaba dejar el café o no ponerle crema. Pero cuando lo dejé y no mejoró, pensé: ‘Está bien, mejor me lo reviso’”. Tras realizarse una colonoscopía, recibió el diagnóstico que lo tomó por sorpresa, ya que se consideraba saludable y en buena condición física. “Estaba en una forma cardiovascular increíble. Trataba de comer sano, al menos según lo que sabía en ese momento”, señaló y también destacó la importancia de prestar atención a cualquier síntoma y consultar al médico, incluso en personas jóvenes y sin antecedentes familiares.

Durante décadas, el cáncer de colon se consideró una patología asociada a la edad avanzada. Hoy ese paradigma cambia. En Estados Unidos, se convirtió en la principal causa de muerte por cáncer en menores de 50 años, según datos recientes de la Sociedad Estadounidense del Cáncer. En 2023, superó al cáncer de mama, de cerebro y de pulmón en ese grupo etario. Más de 3900 personas de entre 20 y 49 años murieron por esta causa en un solo año.

El dato más alarmante no solo radica en el aumento de casos, sino en el momento del diagnóstico ya que la mayoría de los pacientes jóvenes reciben el dianóstico en una etapa avanzada de la enfermedad. Esa realidad reduce las probabilidades de tratamiento exitoso y supervivencia prolongada. La muerte de Van Der Beek encarna esa estadística con rostro humano.

El doctor Ahmedin Jemal, vicepresidente sénior de la Sociedad Estadounidense del Cáncer, advirtió: “No esperábamos que el cáncer colorrectal aumentara a este nivel tan rápidamente, pero ahora está claro que ya no puede considerarse una enfermedad de personas mayores”. Su afirmación resume el cambio de escenario. La edad dejó de ser un escudo confiable.

La médica Rebecca Siegel, autora principal del estudio de la ACS, señaló que “tres de cada cuatro personas menores de 50 años reciben el diagnóstico cuando la enfermedad ya avanzó”. Esa demora constituye el principal obstáculo en la lucha contra este tumor.

El doctor Amar Rewari, es un reconocido oncólogo radioterapeuta, con más de 15 años de experiencia que trabaja en el Hospital Luminis Health Anne Arundel de Annapolis, Maryland, EEUU, y afirmó que se está “observando un incremento de casos de cáncer colorrectal en adultos jóvenes en Estados Unidos, particularmente en menores de 55 años. La incidencia se elevó de un 11% al 20% en las últimas décadas”.

“No sabemos realmente la causa. Sí sabemos que no está relacionado a lo genético, por lo que podría estar relacionado a causas de estilo de vida, causas medioambientales, de obesidad, alcohol, tabaco, ingesta de comidas procesadas, falta de fibra y sedentarismo. Lo importante es saber la necesidad de hacerse monitoreos a partir de los 45 años, colonoscopías a partir de los 50 y cada 10 años, para lograr anticipar los tumores y salvar vidas”.

Una enfermedad silenciosa que exige atención temprana

El cáncer colorrectal, también denominado cáncer de colon, surge por el crecimiento anómalo de células en el colon o el recto. En muchos casos se inicia en pólipos benignos que pueden tardar entre diez y quince años en transformarse en tumores malignos, según datos de la Fundación GEDYT. Ese largo proceso ofrece una ventana de oportunidad para detectar y extirpar lesiones antes de que evolucionen.

El problema radica en que, en sus etapas iniciales, la enfermedad suele avanzar sin síntomas claros. Cuando aparecen señales evidentes, el tumor ya puede encontrarse en fase avanzada. Esa característica silenciosa explica por qué el diagnóstico temprano resulta decisivo.

Los síntomas que deben encender la alerta incluyen cambios persistentes en los hábitos intestinales, diarrea o estreñimiento que no ceden, heces más delgadas o con alteraciones de color, sensación de evacuación incompleta y presencia de sangre visible en el inodoro o mezclada con las heces. También el dolor abdominal recurrente, la hinchazón, la fatiga sin causa aparente y la pérdida de peso involuntaria requieren evaluación médica.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) definieron el sangrado rectal como uno de los motivos más importantes para descartar cáncer de colon con rapidez. Fight Colorectal Cancer remarcó que la persistencia de cambios intestinales puede sugerir un proceso tumoral y exige consulta inmediata.

La doctora Nancy You, directora del Programa de Cáncer Colorrectal de Inicio Temprano en el Centro Oncológico MD Anderson, afirmó que “existe una enorme brecha, y una gran oportunidad, en el diagnóstico y tratamiento rápido de las personas que ya presentan síntomas”. Su declaración subraya una paradoja: muchos jóvenes presentan signos iniciales pero retrasan la consulta por considerar que su edad los protege.

Esa percepción errónea también afecta a profesionales de la salud que, ante un paciente joven, priorizan diagnósticos benignos como hemorroides o síndrome de intestino irritable. Cada mes de demora puede permitir el avance del tumor.

El impacto del cáncer colorrectal en adultos jóvenes desafía las estrategias tradicionales de prevención. Desde 2021, el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos recomendó iniciar las colonoscopias a los 45 años, una directriz respaldada por la Sociedad Estadounidense del Cáncer. Sin embargo, solo el 37 por ciento de las personas entre 45 y 49 años cumple con los controles sugeridos.

Las pruebas de detección incluyen la videocolonoscopía y el test de sangre oculta en materia fecal, conocido como FIT-Q. Estas herramientas permiten identificar pólipos y lesiones tempranas que pueden extirparse antes de su transformación maligna. “La detección del cáncer colorrectal no solo detecta el cáncer en una etapa temprana, sino que también lo previene”, explicó Jemal.

En Argentina, la Fundación GEDYT impulsó programas de acceso gratuito a estudios preventivos en poblaciones vulnerables. La provincia de Misiones implementó políticas públicas de testeo y seguimiento que la convirtieron en modelo nacional. Estas experiencias demuestran que la combinación de información, acceso y políticas activas reduce la mortalidad.

El aumento sostenido de casos en jóvenes aún carece de una explicación única. Factores como obesidad, sedentarismo, dietas con alto contenido de carnes procesadas, consumo de alcohol y tabaquismo influyen, pero no justifican por sí solos la tendencia. “No sabemos por qué está aumentando”, reconoció Jemal. La epidemióloga Christine Molmenti subrayó la relevancia de los antecedentes familiares: “El mejor recurso para la prevención en cáncer colorrectal de inicio temprano es conocer los antecedentes familiares”.

La Colorectal Cancer Alliance advirtió que la incidencia en personas de 20 a 39 años podría aumentar 90 por ciento hacia 2030. Su director ejecutivo, Michael Sapienza, expresó: “Hemos sido testigos de cómo las tasas de cáncer colorrectal de inicio temprano aumentan rápidamente y cobran demasiadas vidas”.

La historia de Van Der Beek expone la dimensión humana detrás de estas cifras. En sus últimos días, permaneció internado y recibió cuidados paliativos. Una fuente cercana relató: “Pasaba la mayor parte del tiempo en cama porque estaba muy débil y no comía”. Su deterioro físico contrastó con la serenidad que transmitía a su familia.

El cáncer colorrectal no distingue fama ni condición social. Sí distingue etapas. Detectado en fase temprana, presenta tasas de supervivencia elevadas. Diagnosticado en etapa avanzada, las opciones terapéuticas se reducen y el pronóstico empeora.

El mensaje central que surge de los datos y de las historias personales resulta claro. La edad no excluye el riesgo. Ante síntomas persistentes, la consulta inmediata marca la diferencia. Los estudios preventivos, incluso en ausencia de molestias, constituyen una herramienta eficaz. El desafío consiste en cambiar la percepción pública y profesional.

La muerte de un actor querido puede movilizar conciencias más que cualquier estadística. Pero la prevención no depende de la fama. Depende de información, acceso y decisión. En un contexto donde el cáncer colorrectal se posiciona como la principal causa de muerte oncológica en menores de 50 años en Estados Unidos y figura entre las principales causas de muerte en Argentina y el mundo, la vigilancia temprana se transforma en una estrategia vital.

El diagnóstico precoz no solo aumenta las probabilidades de supervivencia. También permite tratamientos menos agresivos y preserva calidad de vida. Cada síntoma ignorado, cada estudio postergado y cada consulta diferida representan una oportunidad perdida. Así, la detección temprana constituye la herramienta más poderosa de prevención.

WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
Scroll to Top
Scroll to Top