Desde 2002, los billetes de euro han mantenido la misma identidad visual: puentes y ventanas deliberadamente anónimos, diseñados para no ofender a ningún país. Veinticuatro años después, el Banco Central Europeo presenta finalmente diez diseños para una nueva serie. Y toma una decisión inusual para esta institución: dejar que los ciudadanos voten.
El resultado se asemeja menos a una renovación técnica y más a una estrategia de marca integral. Dos propuestas artísticas compiten entre sí, aplicadas a las seis denominaciones que van desde los 5 hasta los 200 euros, y cualquier europeo puede votar por su favorita en línea hasta el 21 de septiembre de 2026. Es una forma de transformar un tema árido —el diseño de monedas— en una consulta popular.
Dos direcciones artísticas completamente opuestas
El primer tema, «Cultura europea», sitúa en el anverso figuras que han dejado huella en el continente: Maria Callas en la moneda de 5 euros, Beethoven en la de 10, Marie Curie en la de 20, Cervantes en la de 50, Leonardo da Vinci en la de 100 y la pacifista Bertha von Suttner en la de 200. El reverso ilustra escenas de la vida cultural, desde el coro infantil hasta la biblioteca.
La segunda serie, «Ríos y aves», se centra en la naturaleza. Cada billete combina una especie de ave con un paisaje fluvial, y en el reverso aparece una institución europea: el martín pescador para la Comisión, la cigüeña blanca para el Tribunal de Justicia y el abejaruco para el propio BCE. Dos visiones radicalmente diferentes, que oscilan entre el patrimonio humano y la biodiversidad.
Un concurso de diseño gráfico real, no una licitación
Detrás de estos modelos se esconde una iniciativa creativa abierta a toda la Unión Europea. Más de 1200 diseñadores gráficos se presentaron, 25 fueron invitados a desarrollar proyectos y, posteriormente, un jurado independiente compuesto por 21 expertos (diseño gráfico, comunicación, neurociencia e historia) seleccionó a los diez finalistas. Esto confiere al proyecto una auténtica legitimidad creativa.
El voto como estrategia de participación
Permitir que el público vote no es solo un gesto democrático; es una formidable estrategia de participación. Al dar voz a unos 350 millones de usuarios del euro en la decisión, el BCE crea un vínculo con un instrumento que se gestiona sin que el público lo examine directamente. El Consejo de Gobierno decidirá a finales de 2026, combinando esta votación con una encuesta independiente y la opinión del jurado.


