En los últimos meses, el estilo Ghibli se ha convertido en un fenómeno global que trasciende las pantallas de cine.
Originado en las obras maestras de Studio Ghibli, el estudio japonés fundado por Hayao Miyazaki e Isao Takahata, este enfoque artístico —caracterizado por sus paisajes exuberantes, personajes entrañables y una sensibilidad única— ha explotado en popularidad gracias a las redes sociales y las nuevas tecnologías. Hoy no hay rincón de internet que no haya sido tocado por esta fiebre.
El «boom» comenzó a finales de 2024, cuando herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT y Grok permitieron a usuarios comunes transformar selfies, memes y escenas cotidianas en imágenes que evocan la magia de películas como Mi vecino Totoro o El viaje de Chihiro.
Desde entonces, plataformas como X, Instagram y TikTok se han inundado de creaciones que imitan los colores cálidos, las líneas suaves y los fondos detallados del estilo Ghibli. Incluso figuras públicas y marcas han adoptado la tendencia: el Club América compartió ilustraciones de sus jugadores como personajes animados, mientras que cuentas oficiales como la de la Casa Blanca publicaron imágenes estilizadas de eventos políticos.
Expertos atribuyen este auge a una mezcla de nostalgia y accesibilidad. «El estilo Ghibli apela a una generación que creció con estas películas y ahora tiene herramientas para recrear ese mundo», explica Ana Morales, crítica de animación. Además, la facilidad de las IA para generar estas imágenes ha democratizado el arte, permitiendo que cualquiera, sin habilidades de dibujo, participe en la tendencia.
Sin embargo, este éxito no está exento de controversia, ya que el uso masivo del estilo plantea preguntas sobre originalidad y derechos de autor, temas que prometen mantener el debate vivo mientras el fenómeno sigue creciendo.


