El fascinante origen de la palabra “turuleca”

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Pocas palabras del imaginario popular combinan de forma tan perfecta la erudición jurídica medieval con la cultura pop del siglo XX como el término «turuleca».

MFM

Aunque generaciones enteras han crecido cantando las desventuras de la famosa gallina que ponía huevos en la cocina y en el corral, el origen de este adjetivo se remonta a varios siglos atrás y está directamente vinculado con el mundo del derecho y la evolución del idioma español.

Del aula de leyes al lenguaje popular

La Real Academia Española (RAE) registra el término bajo la forma masculina turuleco como un americanismo propio de El Salvador y Honduras, utilizado para describir a alguien bobo, tonto o falto de entendimiento. Sin embargo, su raíz etimológica viaja mucho más atrás en el tiempo.

La hipótesis más respaldada por los lingüistas vincula el término a una deformación del nombre de Bártulo de Sasso-Ferrato, un célebre jurista italiano del siglo XIV. En las antiguas universidades hispanas, los estudiantes debían memorizar densos textos legales basados en sus doctrinas. Aquellos alumnos que memorizaban las leyes de forma mecánica, quedando exhaustos y sin comprender realmente el fondo jurídico, eran llamados popularmente «bártulos» (atontados).

Con el paso de los años y el uso cotidiano, la palabra derivó en turulo, y mediante procesos naturales de la evolución lingüística se transformó en turulato, turuleta y, finalmente, turuleca.

El salto a la fama mundial

A pesar de su antiguo origen, la palabra habría quedado confinada a ciertos modismos regionales de no haber sido por la televisión del siglo XX. En la década de 1970, el trío de humoristas españoles conocido como Los Payasos de la Tele (Gaby, Fofó y Miliki) adoptó una vieja composición musical de los años 40 titulada originalmente «La gallina papanatas».

Al reformular la letra para adaptarla a su espectáculo, decidieron sustituir «papanatas» por «turuleca», una palabra que rimaba a la perfección y que reforzaba de manera simpática la idea de que el ave estaba «un poco loca» o desorientada. La canción se convirtió de inmediato en un éxito masivo en España y América Latina, transformando un viejo modismo universitario en un icono imborrable de la infancia hispanohablante.

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