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Medios rusos en América Latina: «Muchos países son caldo de cultivo para la desinformación»

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Vía DW

A seis meses de la invasión rusa en Ucrania, los medios afines al Kremlin buscan nuevas vías para promover sus campañas de desinformación, un fenómeno subestimado por las democracias latinoamericanas, advierten expertos.

«América Latina es, simbólicamente, un espacio importante para la presencia comunicacional rusa, porque, en la región, Rusia puede desafiar geopolíticamente a Estados Unidos en su propio terreno», señala Andrés Cañizález, politólogo y periodista venezolano especializado en medios de comunicación.

La influencia de los medios estatales rusos, principalmente RT en Español y Sputnik Mundo, no es uniforme en Latinoamérica. En contextos como el de Venezuela, Nicaragua y Cuba, con «regímenes autoritarios que están claramente alineados con Moscú, el modelo de comunicación de los medios rusos tiene mucho más presencia e impacto, y forma parte de la esfera informativa en esos países», dice a DW.

«En el caso de Venezuela, incluso está estudiado cómo el Gobierno de ese país promueve campañas de desinformación que también incluyen la invasión rusa en Ucrania, dándole una lectura distinta, presentándola en otro empaque», agrega.

Además, y aunque de forma menos marcada, los medios del Kremlin también están presentes en otros países de la región, como Argentina, Perú o Chile.

Diplomáticos tuiteros

«Las cuentas de redes sociales de Rusia en español son algunos de los micrófonos más poderosos del Kremlin», asegura, por su parte, Joseph Bodnar, de la Alianza para la Seguridad de la Democracia. En entrevista con DW, el analista estadounidense detalla que, si bien en los primeros seis meses de la guerra rusa en Ucrania solo un 14 por ciento de todos los contenidos de redes sociales de medios estatales y diplomáticos rusos fueron publicados en español, estos han generado el 37 por ciento de todos los retuits y el 25 por ciento de los likes.

Tras un pico de visitas e interacciones al inicio de la guerra, siguieron meses de declive para RT en Español (también conocida como Actualidad RT) y Sputnik Mundo, como consecuencia del bloqueo de estas cuentas en plataformas como Facebook y Twitter. Sin embargo, Bodnar hace notar que los diplomáticos rusos que hablan español han empezado a llenar el vacío y muchas cuentas oficiales han crecido considerablemente desde el inicio de la invasión a Ucrania.

«La propaganda rusa también llega (al público hispanoparlante) a través de innovadoras e ingeniosas cuentas de redes sociales, como Ahí les Va, o de periodistas individuales que cuentan con muchos seguidores», explica el analista estadounidense.

Narrativas diferentes a las de Occidente

Vladimir Rouvinski, politólogo de la Universidad Icesi, en Cali, y especialista en relaciones ruso-latinoamericanas, hace hincapié en que RT Sputnik lograron «ocupar un segmento anteriormente casi vacío en el espacio informativo latinoamericano: la cobertura de noticias internacionales desde un punto de vista diferente a las narrativas que provienen de Occidente».

Tras seis meses de guerra, Rouvinski observa una tendencia hacia la «normalización» de la guerra en los principales medios de comunicación de la región, donde cada vez hay menos noticias sobre Ucrania. «Es un escenario que aprovechan los medios rusos para posicionarse como una fuente confiable y ‘completa’ de información acerca de la guerra», dice a DW.

Desinformación, un «fenómeno subestimado»

Según este experto ruso-colombiano, «a diferencia de Europa o Estados Unidos, en la región de América Latina y el Caribe hay muy pocos debates públicos acerca de la presencia de los medios de comunicación financiados por el Gobierno ruso. Adicionalmente, entre los miembros de las élites políticas e intelectuales de la región, hay poca consciencia acerca de los objetivos de la estrategia comunicativa rusa, mientras domina el punto de vista de que la presencia de los medios rusos hace parte del ejercicio de la libertad de expresión».

El analista venezolano Andrés Cañizález comparte esta opinión. Subraya que «los Gobiernos democráticos no están prestándole la debida atención al tema del fenómeno de la desinformación». Y advierte que «están dejando de lado que ha cambiado radicalmente el consumo de la información y que muchos de los países de América Latina son, hoy, caldo de cultivo para la propagación de desinformación».

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