La cantante irlandesa Sinéad O’Connor ha muerto a los 56 años , según ha informado el Irish Times.
La aclamada intérprete de Dublín lanzó 10 álbumes de estudio, mientras que su canción Nothing Compares 2 U fue nombrada el sencillo número uno del mundo en 1990 por los Billboard Music Awards.
La Sra. O’Connor recibió el premio inaugural por Álbum irlandés clásico en los RTÉ Choice Music Awards a principios de este año.
La cantante recibió una ovación de pie cuando dedicó el premio, por No quiero lo que no tengo, a “todos y cada uno de los miembros de la comunidad de refugiados de Irlanda”.
Una vida «infernal»
Una correcta aproximación a la atormentada cantante irlandesa es el documental de Kathryn Ferguson ‘Nothing compares’ aborda la carrera artística de la cantante irlandesa, pero ‘olvida’ facetas no tan brillantes de su vida privada.
Lejos de su música fueron muchos los asuntos por los que la señora O´Connor fue tristemente conocida.
La Sinéad O´Connor que aparece en Nothing compares es una niña destruida por una madre cruel y medio chiflada y por la iglesia católica irlandesa, que la acogió a los trece años en un internado siniestro en el que vio cosas que nadie debería ver jamás, especialmente a su corta edad.
El relato es el de esa niña que crece, se convierte en una estrella de la música pop y no para de meterse en problemas por su tendencia a decir y hacer siempre lo que piensa.
El hecho de que el documental termine en su momento de apogeo, cuando grabó en 1990 su versión de la canción de Prince Nothing compares (to you), que fue un éxito global, nos cuenta su historia a medias: ni una referencia a sus problemas mentales (fue diagnosticada como bipolar en el 2003), a sus bandazos religiosos (la vemos romper la foto del Papa en el programa de la televisión norteamericana Saturday night live, pero nada se nos cuenta de las disculpas que luego le pidió al Sumo Pontífice, ni de su ordenación por un cura rebotado como sacerdotisa católica con el nombre de Madre Bernadette Mary, ni de su conversión al Islam en el 2018, ni del suicidio de su hijo Shane a los diecisiete años en el 2022, de su supuesta condición de lesbiana, de la que luego se retractaría, ni de su manía a U2, con los que acabaría haciendo las paces, ni del mensaje que se hizo viral desde un motel de Estados Unidos en el que anunciaba su voluntad de quitarse de en medio…)

