Son varios los casos de personas que, tras ser declaradas clínicamente muertas, aseguran haber vivido experiencias difíciles de explicar. Esta vez, el relato es de una joven de 24 años que estuvo sin vida por 10 minutos y sostiene que lo que vio «del otro lado» le cambió la vida.
Rubi Rolgue, estudiante de medicina e influencer de México, había iniciado su día como cualquier otro, pero al llegar el mediodía la situación dio un giro brusco: no podía mover las piernas y comenzó a tener serias dificultades para respirar.
La joven llamó desesperada a su pareja y, al llegar al hospital, los médicos informaron que su saturación de oxígeno había caído de forma abrupta hasta el 65%, un valor considerado de alto riesgo y potencialmente mortal.
Ya internada, los profesionales de la salud confirmaron el diagnóstico de tromboembolia pulmonar bilateral, una afección causada por coágulos que obstruyen el flujo sanguíneo en las arterias de ambos pulmones.
Esa misma noche, Rubí sufrió un paro cardíaco y, apenas cinco horas más tarde, su corazón volvió a detenerse a causa de un coágulo de sangre potencialmente mortal. Estuvo clínicamente muerta durante 10 minutos y, tras lograr reanimarla, los médicos la diagnosticaron con muerte cerebral.
Vivió cinco años en «una realidad paralela»
La joven afirmó que su vida actual fue «borrada» al ser transportada a una línea temporal paralela durante cinco años, mientras su corazón no latía.
«No salté a otro lugar ni a otro tiempo», dijo Rubi, estudiante de medicina, y agregó: «Mi vida simplemente pareció continuar, día tras día, desde 2025 hasta 2030. El mundo del futuro era más avanzado y pacífico que el que había dejado atrás».
La chica dijo que las personas «no dependíamos tanto de los teléfonos móviles» y que la tecnología «había automatizado tareas cotidianas», lo que daba a la gente más tiempo para socializar.
«Aún conservaba mi trabajo, pero pasaba la mayor parte del tiempo con mi esposo y el resto de mi familia. Con el paso de los años, todos envejecimos, como habría ocurrido durante esos cinco años», manifestó, tras vivir esa particular experiencia en lo que ella asegura fue media década.
Rubí describió esa experiencia como una continuidad de su vida y no como una realidad completamente distinta: «El mismo marido que tengo aquí, también lo tenía allí».


