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Por qué la angustia en la mediana edad puede elevar el riesgo de demencia en la vejez

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Escuchar que una persona sufre por un periodo de estrés, angustia, nerviosismo o que, simplemente, se encuentra agotado, es cada día más común. Sin embargo, estos sentimientos cotidianos en la mediana edad pueden ser responsables o, incluso, impulsores de enfermedades en la vejez. Según una reciente investigación realizada por científicos de la Universidad de Helsinki a más de 67 mil finlandeses, durante un promedio de 25 años, la presencia de estos “signos” eleva el riesgo de demencia en hasta en un 24%.

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El estudio, que fue publicado en JAMA Network Open, fue realizado en colaboración por el Instituto Finlandés de Salud y Bienestar, la Universidad de Helsinki y la Universidad del Este de Finlandia, según señalaron desde la casa de altos estudios en un comunicado. Y resaltaron que se trata del trabajo “más grande centrado en los síntomas psicológicos autoinformados hasta el momento”.

Para poder hablar sobre angustia es importante conocer a qué se refirieron los expertos. Según indicaron en el documento, “la angustia psicológica se refiere a síntomas inespecíficos de ansiedad, depresión, estrés percibido y quejas somáticas que no son lo suficientemente graves como para cumplir con los criterios diagnósticos de enfermedad psiquiátrica”.

Con el objetivo de conocer la relación entre estos sentimientos y el desarrollo de estas enfermedades, los científicos realizaron un “estudio de cohortes que consistió en encuestas transversales basadas en la población del Estudio Nacional FINRISK recopiladas en 1972, 1977, 1982, 1987, 1992, 1997, 2002 y 2007 en Finlandia con seguimiento basado en registros”, siendo que “los participantes incluyeron personas sin demencia que tenían datos de exposición completos” los cuales “se analizaron desde mayo de 2019 hasta abril de 2022″.

Es que, según explicaron, el objetivo de su investigación era “examinar la asociación de la angustia psicológica con el riesgo etiológico de demencia y la incidencia de demencia en presencia de riesgo competitivo de muerte”, para lo cual utilizaron “síntomas autoinformados de angustia psicológica: estrés (más que otras personas), estado de ánimo depresivo, agotamiento y nerviosismo (a menudo, a veces, nunca)”.

El estudio consistió en la participación y seguimiento de 67 688 participantes, de los cuales 34 968 (51,7 %) eran mujeres; y contaban con un rango de edad de entre 25 a 74 años; con una edad media de 45,4 años. Según indicaron los expertos, de este total de voluntarios, “7935 recibieron un diagnóstico de demencia durante un seguimiento medio de 25,4 años (rango, 10 a 45 años)”.

“Se encontró que los síntomas de depresión, agotamiento o nerviosismo informados incluso a los 45 años de edad tenían una asociación significativa con un riesgo posterior de demencia”, indicaron los científicos en un comunicado, al tiempo que resaltaron en la investigación que “la angustia psicológica se asoció significativamente con la demencia por cualquier causa”. En ese sentido, enumeraron que en el caso de agotamiento la tasa de incidencia fue de entre 1,12 y 1,17; y para el estrés fue de entre 1,08 y 1,24.

Según explicó Sonja Sulkava, investigadora principal del estudio, “en los análisis, consideramos las muertes con causas distintas a la demencia, algo que solo un puñado de investigadores de la demencia han hecho anteriormente. Aquellos que mueren más jóvenes nunca tienen tiempo de desarrollar demencia, que generalmente ocurre solo en la vejez. Utilizamos modelos estadísticos que tienen en cuenta la mortalidad como un riesgo competitivo de muerte”.

En ese sentido, el documento aseguró que los síntomas de angustia psicológica (estrés, estado de ánimo depresivo, nerviosismo y agotamiento) se asociaron con un aumento de hasta un 24% en el riesgo de demencia y con un alza de hasta el 12% en la incidencia de demencia.

“A medida que la población envejece, los trastornos de la memoria se vuelven más comunes. Naturalmente, esto hace que la comprensión de sus factores de riesgo sea importante. Desde la perspectiva de la psiquiatría, es particularmente interesante que, a través de un modelo cuidadoso, establecimos una conexión entre los síntomas asociados con la angustia mental y una enfermedad cerebral orgánica”, afirmó la profesora Tiina Paunio, miembro del departamento de psiquiatría de dicha universidad, en el comunicado.

Asimismo, los científicos indicaron que “curiosamente, las asociaciones de estado de ánimo depresivo y agotamiento con demencia se detectaron significativamente solo en hombres”, es por eso que los expertos advirtieron que “esto podría indicar que entre los hombres que informan síntomas depresivos ‘a menudo’, el grado de síntomas puede ser más graves y, por lo tanto, se relacionan más fuertemente con un mayor riesgo de demencia.

De todas maneras, los expertos aclararon que “el motivo del vínculo sigue sin estar claro” y destacaron que “es importante comprender los factores de riesgo de la enfermedad”.

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