El 4 de abril de 2006, Gustavo Cerati publicó Ahí Vamos, su cuarto álbum solista y uno de los trabajos más sólidos y emotivos de su carrera y con a penas 20 años de edad, envejece eternamente.
Tras las exploraciones electrónicas de Bocanada y Siempre es Hoy, el ex líder de Soda Stereo regresó con fuerza a las guitarras, pero con la madurez y la vulnerabilidad de quien ha atravesado rupturas, mudanzas y nuevos comienzos.
El disco, producido junto a Tweety González, captura un momento de transición personal y artística: dolor, deseo, superación y un optimismo en movimiento.
El título, inspirado en la expresión “ahí va”, enfatiza el proceso más que el destino. “No sé hacia dónde vamos, y no sé si importa saberlo. Lo interesante es poner el acento en eso de estar moviéndose”, explicó Cerati.
A continuación, un recorrido por el significado de cada una de sus 13 canciones:
1. Al fin sucede: Poderoso opener rockero. Marca el renacer de Cerati en el formato guitarra-bajo-batería. Habla de un momento de claridad y acción después de la espera o la parálisis. Es la declaración de que “finalmente algo pasa”, con energía liberadora.
2. La excepción: Un himno rockero pegadizo. La letra expresa la voluntad de ser lo que hace feliz al otro, incluso siendo la excepción a las reglas. Refleja entrega amorosa y deseo de diferenciarse positivamente en una relación.
3. Uno entre 1000 (con Richard Coleman): Atmósfera más introspectiva y envolvente. Habla de sentirse único para alguien en medio de la multitud, de la rareza del encuentro genuino. La colaboración con Coleman refuerza la sensación de complicidad.
4. Caravana: Groove contagioso con influencias que remiten a The Police. Evoca el movimiento constante de la vida y las relaciones, como una caravana que avanza. Representa el viaje compartido, con ritmo hipnótico y sensual.
5. Adiós (con Benito Cerati): Una de las más personales y emotivas del disco. Nacida en medio de rupturas y divorcio, es una reflexión madura sobre el final de una relación. “Decir adiós es crecer” se convierte en lección: el dolor como parte del crecimiento. Su hijo Benito aportó ideas en la letra.
6. Me quedo aquí: Introspectiva y sólida. Expresa la decisión de permanecer en un lugar emocional o físico a pesar de las tormentas. Habla de arraigo, resistencia y fidelidad a uno mismo.
7. Lago en el cielo: La perla del disco según el propio Cerati. Balada épica y atmosférica que es, ante todo, una canción de amor. Invita a ir despacio en una nueva relación (“vamos despacio”) para no quemarla con expectativas. La metáfora del “lago en el cielo” representa un lugar ideal de serenidad y conexión profunda, algo que nunca antes se había sentido. Cerati la escribió en un momento de nueva ilusión amorosa, pero advirtiendo contra apresuramientos.
8. Dios nos libre: Rock pesado con un sample de Soda Stereo (“Texturas”). Tiene un tono más oscuro y crítico, casi una plegaria irónica. Habla de peligros, tentaciones y aquello de lo que hay que protegerse.
9. Otra piel: Sensual y diferente, con sample de Eels. Inspirada en la idea de Roland Barthes de que “el lenguaje es una piel”, explora la intimidad a través de las palabras. El roce de las conversaciones como una caricia, el deseo de habitar “otra piel” a través del vínculo emocional y erótico.
10. Médium: Experimental y extensa. Nace de una visión: dentro de cada uno habitan fantasmas que se manifiestan según las relaciones. Explora la mediumnidad emocional, lo oculto que se revela en el contacto con el otro y la propia interioridad.
11. Bomba de tiempo: Tensa y energética. Refleja la sensación de que algo está por explotar: una relación, una emoción o una situación que acumula presión. Habla de inminencia y cuenta regresiva emocional.
12. Crimen: El gran hit y una de las canciones más profundas de Cerati. Aunque escrita en un momento de felicidad, aborda el final de las relaciones como un “crimen sin resolver”. La culpa, el deseo prohibido, la traición emocional y la herida que queda. “Debería estar muerto y estoy cantando” resume la paradoja de seguir vivo después del golpe. Ganó Grammy Latino a Mejor Canción de Rock.
13. Jugo de luna: Cierre psicodélico y electrónico. Ofrece un toque etéreo y reflexivo, como un balance final con toques lunares y oníricos. Deja una sensación de continuidad y misterio.
“Ahí Vamos” es un álbum de transición y reafirmación. Cerati reconcilió su pasado rockero con su presente más maduro, convirtiendo el dolor personal en arte universal. Dos décadas después, sigue sonando fresco, honesto y poderoso. Es, sin duda, uno de los discos fundamentales del rock latinoamericano del siglo XXI.


