Se cumplen 49 años del lanzamiento de Animals, el décimo álbum de estudio de Pink Floyd, publicado originalmente el 23 de enero de 1977 en el Reino Unido (aunque algunas fuentes lo datan el 21, la fecha más aceptada en celebraciones y reediciones es el 23).
Este trabajo, uno de los más oscuros, directos y políticamente afilados de la banda, llega a casi medio siglo de vida manteniendo intacta su relevancia como crítica feroz al capitalismo, la desigualdad y el conformismo social.
Inspirado en Rebelión en la granja de George Orwell, pero trasladado por Roger Waters al contexto de la Gran Bretaña de los años 70 —con su crisis económica, el thatcherismo incipiente y el auge del punk—, el disco clasifica a la sociedad en tres arquetipos animales:
- Dogs (perros): los ambiciosos y despiadados líderes empresariales y competitivos que se devoran entre sí.
- Pigs (cerdos): los hipócritas moralistas en el poder —políticos, religiosos y figuras autoritarias— que manipulan desde arriba.
- Sheep (ovejas): las masas pasivas y obedientes, fácilmente manipulables.
El álbum se estructura en torno a tres suites extensas y brutales —“Dogs” (17:08 min), “Pigs (Three Different Ones)” (11:28) y “Sheep” (10:20)— flanqueadas por las dos partes acústicas y casi esperanzadoras de “Pigs on the Wing”, que ofrecen un raro atisbo de humanidad en medio de la rabia.
Musicalmente, Animals marca un giro hacia un sonido más duro, guitarrero y agresivo que The Dark Side of the Moon o Wish You Were Here. Los solos de David Gilmour en “Dogs” son legendarios por su intensidad emocional, mientras que los teclados de Richard Wright y la batería de Nick Mason aportan la atmósfera opresiva característica de la banda. Fue el primer disco grabado íntegramente en los estudios propios de Pink Floyd, Britannia Row, en Islington.
La portada icónica —un cerdo inflable rosa (apodado “Algie”) flotando entre las chimeneas de la Battersea Power Station— se convirtió en símbolo instantáneo. Durante la sesión fotográfica, el cerdo se soltó y llegó a sobrevolar Heathrow, causando caos aéreo y titulares mundiales.
A pesar de no tener singles radiales tradicionales, Animals alcanzó el nº 2 en Reino Unido y el nº 3 en Billboard (EE.UU.), donde obtuvo certificación de platino. La gira que lo presentó fue una de las más ambiciosas de la época, con el cerdo inflable como protagonista en cada concierto.
49 años después, en un mundo marcado por polarizaciones, desigualdades crecientes y debates sobre poder y manipulación, las letras de Waters suenan más actuales que nunca. Temas como la alienación, la lucha de clases y la crítica a las élites corruptas resuenan en redes, protestas y análisis culturales contemporáneos.
Pink Floyd ha reeditado Animals varias veces (incluyendo versiones remasterizadas y en Dolby Atmos), y su legado como uno de los discos conceptuales más potentes del rock progresivo permanece incuestionable. Como dijo un fan en redes recientes: “49 años y sigue siendo el álbum que mejor explica el mundo en que vivimos”.


