Un día como hoy, en 1874, nacía en Budapest (entonces parte del Imperio austrohúngaro) Erik Weisz, quien pasaría a la historia como Harry Houdini, el ilusionista, escapista y showman que desafió los límites de lo imposible y se convirtió en uno de los artistas más fascinantes del siglo XX.
Houdini llegó a Estados Unidos siendo apenas un niño de cuatro años junto a su familia judía, encabezada por su padre, un rabino. Se crio en Appleton, Wisconsin, y desde muy joven mostró una fascinación por la magia y el atletismo. Adoptó su nombre artístico en homenaje al famoso mago francés Jean-Eugène Robert-Houdin, y pronto transformó su pasión en una carrera que lo llevaría a la fama mundial.
Sus presentaciones eran puro espectáculo y riesgo: se liberaba de esposas, cadenas, camisas de fuerza y jaulas sumergidas en agua, a menudo ante miles de espectadores boquiabiertos. Entre sus números más célebres destacan la Cámara de Tortura China (colgado cabeza abajo en un tanque lleno de agua) y el Bidón de Leche, donde escapaba de un recipiente sellado y sumergido. También saltó desde puentes esposado y se liberó de celdas de prisión. Su fuerza física, agilidad y maestría con cerraduras lo convertían en un maestro del escapismo que combinaba habilidad real con un genio innato para el marketing.
No solo fue escapista: actuó en vodeviles, protagonizó películas mudas, fue pionero de la aviación (realizó el primer vuelo motorizado en Australia) y se convirtió en un feroz detractor de los médiums y espiritistas fraudulentos, a quienes desenmascaró públicamente tras la muerte de su madre.
Incluso estableció un código secreto con su esposa Bess para intentar comunicarse desde el más allá, un pacto que nunca se cumplió.
Houdini murió trágicamente el 31 de octubre de 1926 (Halloween), a los 52 años, en Detroit. La causa oficial fue una peritonitis derivada de una apendicitis agravada por un golpe accidental en el abdomen durante una prueba de resistencia en la Universidad McGill de Montreal.
A pesar de las leyendas urbanas que rodean su muerte, los hechos apuntan a una infección que no pudo superar, incluso después de varias actuaciones con fiebre.
Ciento cincuenta y dos años después de su nacimiento, la figura de Houdini sigue cautivando. Sus trucos inspiran a magos actuales, sus escapes simbolizan la lucha contra lo imposible y su escepticismo racional sigue siendo un referente. Películas, libros y documentales continúan recordándolo como el inmigrante pobre que se convirtió en estrella global, un hombre que escapó de todo… menos de su propio destino.


