La primera cesárea exitosa fue realizada en Suiza en el año 1500 por el castrador de cerdos Jacob Nufer, a su esposa Elisabeth Alice Pachin.Después de varios días de trabajo de parto y la ayuda de trece parteras, la mujer no pudo dar a luz a su bebé.
Su desesperado esposo finalmente obtuvo el permiso de las autoridades locales para intentar a realizar una cesárea. Empleó una navaja de rasurar. El niño nació vivo, la madre tuvo 5 hijos más en partos naturales, incluso tuvo gemelos. El bebé por cesárea vivió hasta los 77 años.
Los castradores de cerdos eran personas muy habilidosas en el manejo del cuchillo y realizaban cesáreas en partos difíciles de animales como yeguas, vacas y ovejas para salvar la cría cuando comprendían que podría morir la madre.
La historia del castrador puede parecer inverosímil, pero si alguno ha visto la destreza de un castrador de cerdos no le parecerá tan rara la intervención.
El anatomista y botánico Caspar Bauhin relata el momento de la siguiente manera:
«…el marido, después de implorado el auxilio divino y de cerrada cuidadosamente la puerta, coloca a su mujer encima de una mesa, y le abre el abdomen, como se hace para los cerdos. Y supo hacerlo con tanta destreza que ya al primer corte se pudo extraer el niño sin ninguna lesión. Once comadronas que estaban cerca de la entrada, sintiendo los vagidos del niño, intentaban entrar con todos los medios; pero no fueron admitidas antes de que se limpiase al niño, y se suturase la herida abdominal, según costumbre veterinaria…».
Esta historia, narrada por Caspar Bauhin, fue el primer registro escrito de una cesárea practicada a una mujer viva. A pesar de ello, algunos historiadores dudan de su veracidad, pues fue puesta en el papel 82 años después de su acontecimiento.


