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Masayuki Uemura, el ingeniero lúdico de Nintendo

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El desarrollador japonés, quien falleció el 6 de diciembre a los 78 años, fue el ingeniero de una parte importante de nuestro imaginario cultural. Sus inventos revolucionaron los videojuegos como industria, entretenimiento y arte.

Por: Grégory Escobar – Letras Libres

A finales de los años 70, el entonces presidente de Nintendo, Hiroshi Yamauchi, compró unas diez mesas del videojuego Space Invaders y las instaló en diferentes partes de la sede de la compañía. Su intención era que los empleados probaran el juego con fines de investigación. En poco tiempo, como una fiebre altamente contagiosa, las máquinas atrajeron filas de trabajadores, impacientes por un turno para matar extraterrestres pixelados.

Masayuki Uemura, director de la División de Investigación y Desarrollo 2 de Nintendo (R&D2), observó el fenómeno y lo que sintió, además de admiración, fue una ligera decepción. “Me deprimió un poco el hecho de que no fuéramos nosotros quienes desarrollamos ese juego”, admitió en una entrevista, entre risas.

Poco tiempo después, Uemura se convertiría en el diseñador de la Famicom y la NES, las consolas a las que se atribuye haber salvado la industria de los videojuegos en los años 80, y cuyo legado cultural sigue siendo casi imposible de cuantificar. Antonio “Fáyer” Uribe, desarrollador de juegos, lo sentencia de forma contundente: “Estas consolas definieron lo que se espera de un videojuego”.

Uemura no fue en absoluto un genio solitario, de esos que extraen del éter creativo una idea revolucionaria que todos los demás intentan entender. La genialidad de Uemura se manifestó de formas más terrenales: supo ser líder de un equipo, colaborar con sus colegas, confiar en su pasión por una industria lúdica inestable, lidiar con la presión del mercado y cumplir con enorme éxito el reto de generar soluciones técnicas brillantes y creativas a las limitaciones económicas.

Uemura, quien nació en 1943 y creció en medio de la pobreza en un Japón devastado por la guerra, tuvo que emplear su creatividad desde muy pequeño para crear juegos, con cosas como piedras y varas de bambú. Su interés por la tecnología lúdica lo impulsaría a obtener un título de ingeniero electrónico en el Instituto Tecnológico de Chiba, y a lograr ser reclutado por Nintendo en 1972.

Allí tuvo una rivalidad simbólica profesional, que en realidad siempre fue una productiva colaboración amistosa, con su senpai, el legendario diseñador de consolas y videojuegos Gunpei Yokoi. Las divisiones R&D1 (dirigida por Yokoi) y R&D2 trabajaban en proyectos diferentes, pero su retroalimentación, fomentada siempre por ambos, fue clave para el éxito de Nintendo.

La gran misión de Uemura comenzó en 1981, cuando Yamauchi le pidió que creara un sistema que permitiera correr juegos de arcades (comenzando con el legendario Donkey Kong) en los televisores, a través de cartuchos intercambiables. Uemura analizó a fondo las consolas existentes, destiló lo mejor de los proyectos previos de Nintendo y se propuso crear una consola que le diera bastante libertad a los desarrolladores de software. El resultado fue la revolucionaria Famicom, que de inmediato tuvo un gran éxito en Japón.

Pero eso era solo el principio.

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