The Jazz Singer (El cantante de jazz o El cantor de jazz) es el primer largometraje comercial con sonido sincronizado. Fue dirigido por Alan Crosland y estrenado el 6 de octubre de 1927.
Por: Morfema Press / Wikipedia
Esta película tuvo dos versiones posteriores, la primera de Michael Curtiz en 1952, con Danny Thomas, y la segunda de Richard Fleischer en 1980, con Neil Diamond.
En 1996, la película fue considerada «cultural, histórica y estéticamente significativa» por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y seleccionada para su preservación en el National Film Registry.
The Jazz Singer fue la primera película parcialmente rodada con sonido y diálogos sincronizados, que utilizó el sistema sonoro «Vitaphone» (grabación de sonido sobre un disco).
A partir de ese momento, el cine cambia de manera radical, aunque se siguieron produciendo películas silentes por directores que opinaban que el cine mudo se bastaba a sí mismo. Desde entonces, las comedias musicales se multiplicaron.
En total, la película contiene apenas dos minutos de diálogo con sonido, en gran parte o todo ello improvisado. El resto del diálogo se presenta a través de intertítulos.
Otra época
Como anécdota cabe resaltar el uso del blackface en esta película (intérprete blanco con la cara pintada de negro y los labios pintados en blanco o sin pintar, imagen icónica de este film, que interpretaban música de raíces negras para público blanco).
Durante el siglo XIX y parte del XX, había audiencia blanca que iba al teatro para entretenerse y gozar de música como jazz u otros géneros musicales con inspiración y descendencia en personas negras, sin embargo, esta misma audiencia no creía que los intérpretes afrodescendientes fuesen adecuados para presentarse en el teatro frente a un público blanco.
La perspectiva de ver a un negro interpretando una canción en el teatro todavía no era bien visto y mucho menos aceptado, por lo que en ese tiempo muchos intérpretes de jazz blancos, optaban por utilizar maquillaje y cubrir su cara de negro para cantar estos géneros musicales y que fueran del total agrado para el público blanco sin «ofender su sensibilidad»